Vecinos reconocen el trabajo de una enfermera en la pandemia
En la calle Liniers, de barrio Alberdi, los vecinos se organizaron para rendir homenaje a una enfermera que reside en el sector y que viene trabajando de manera incansable atendiendo a pacientes con Covid-19. El reconocimiento fue acompañado con emotivas cartas y muchos aplausos, por la dedicación de Silvia Engert, personal de una clínica de la ciudad que se desempeña desde hace 25 años en la actividad y que le está dando batalla junto con su equipo de compañeras a la enfermedad.
“Salí de trabajar el otro día y mi hija me preguntó a qué hora llegaba, pero estaba de cómplice con una vecina y cuando doblé la esquina de casa estaban ya todos los vecinos esperándome”, indicó Silvia en diálogo con Puntal y luego aseguró: “Me aplaudieron, pusieron el Himno y después me saludaba cada uno desde su casa. En la puerta de mi hogar pusieron un cartel con mensajes lindos y cartas muy emotivas, sumado a muchas flores”.
La enfermera señaló que la situación está muy complicada y que es necesario que la ciudadanía tome conciencia. Las medidas de seguridad son cada vez más extremas y la situación de los pacientes no es simple: “No es solamente una gripe fuerte, no la están pasando bien”, comentó la enfermera.
Junto con Silvia, trabaja un equipo de enfermeras que ella destaca por su profesionalismo y compromiso: Jésica Núñez, María Balmaceda, Caterine Kalarco, Paola Rosales, Cristina Díaz y Eugenia Cerrano, mujeres que se suman a la incansable labor que llevan a cabo los profesionales de la salud de todo el país y el mundo en esta pandemia.
- ¿Cómo es su trabajo en la clínica?
- Todos los días estoy en la clínica a las 5 y media de la mañana, desde hace 25 años que trabajo allí. Soy coordinadora del sector en el que me desempeño y también estoy en la parte de Covid, donde atiendo a los pacientes que llegan con el virus. Entiendo lo complicado de su situación, por lo que todos los días pongo a disposición mi teléfono para que los pacientes -muchos, personas mayores- puedan comunicarse con sus familiares.
Escenario preocupante
Silvia precisó que no les fue sencillo encarar la pandemia, pero con el tiempo se acomodaron para brindar la contención necesaria a los pacientes.
- ¿Es estresante realizar esta tarea en el contexto actual?
- Sí, al principio nos daba más nervios, porque la verdad es que no estábamos preparados, el que diga lo contrario no es así. Cuando llegaron los primeros casos, que fueron de otros pueblos, tuvimos que acostumbrarnos rápido. Es muy complicado todo, teníamos miedo y estrés, pensando si habíamos hecho todo por cuidarnos y pensar qué tocamos o no. Hoy por hoy, ya estamos con todos los equipos que necesitamos para trabajar con los pacientes, con toda la vestimenta necesaria, y empezamos a estar más tranquilas. Siempre nos convencimos de que debemos ser cordiales en el trato, porque los pacientes están solos, lejos de sus familias y pasando por un momento difícil, por lo que hay que darles contención para que se sientan mejor.
- ¿El secreto pasa por cuidarse y no caer en la paranoia?
- Sí, si uno se empieza a hacer la cabeza no se puede llegar muy lejos. Por eso, trabajamos tranquilas, pero estamos recibiendo mucha gente de los pueblos y casi no podemos descansar.
- ¿Qué sienten cuando ven a tanta gente que descree del virus y no se cuida?
- Es una lucha difícil, nosotros trabajamos con mucho cuidado, y cuidando a los pacientes, y tratamos de que todos entiendan lo importante que es quedarse en su casa, que usen barbijo, que tengan en cuenta todas las medidas de seguridad y no se amontonen. Cuando le decimos esto a la gente nos miran como diciendo que es sólo una gripe, pero no es cierto, no toman dimensión ni conciencia de lo que estamos viviendo. Si fuera así, ¿por qué nos vestimos y cuidamos como lo hacemos y trabajar incómodos? Incluso, más de uno de los que dicen estas cosas son quienes tenemos nosotros después como pacientes.