La cuenta regresiva por la visita papal
El citado nuncio es el embajador del Papa en la Argentina, cumple funciones diplomáticas entre el Vaticano y nuestro país y tendrá un rol clave en la coordinación del viaje papal.
En realidad, la gira abarcará Uruguay, Argentina y Perú, el país donde Robert Prevost desarrolló su tarea pastoral como misionero y obispo y que, para él, tiene un fuerte impacto emocional.
Según trascendidos, el Santo Padre estaría un día y medio en Uruguay, tres días en Argentina y ocho días en Perú. El viaje se haría en la primera quincena de noviembre, es decir que sería del 6 al 18 de noviembre.
Se trataría de la primera visita de un Sumo Pontífice al país tras 39 años, dado que la última fue la de San Juan Pablo II en 1987.
Además tiene un condimento especial puesto que este desembarco vendría a cumplir con el deseo inconcluso de su antecesor, el papa Francisco, de visitar su tierra natal pero que nunca se concretó por problemas políticos.
De acuerdo con las versiones en danza, Prevost llegaría a la Argentina el 8 de noviembre y sería recibido con todos los honores en el Aeropuerto de Ezeiza por el presidente Milei en su condición de jefe de Estado.
Y al día siguiente el mandatario nacional lo recibiría en la Casa Rosada, oportunidad en la que intercambiarían opiniones sobre la coyuntura actual.
El impacto político de la llegada de León XIV
El posible arribo del Papa está marcado por una fuerte expectativa política en medio de un país convulsionado por sus propias internas y condicionado por un escenario preelectoral cargado de cruces verbales entre el oficialismo y la oposición.
Y, además, en el marco de tensiones solapadas entre el Gobierno y la Iglesia por el impacto de la crisis económica en la realidad social de los argentinos.
Pero Milei no saldrá a contestar ninguna crítica de la Iglesia a los fines de no entorpecer la visita papal a la Argentina que tiene un especial significado político de cara a su reelección, puesto que la gran mayoría del pueblo argentino pertenece a la religión católica.
Sin embargo, la actualidad dista mucho de ser un convento de carmelitas descalzas.
Recientemente, asistimos a fuegos cruzados propios de la política argentina en tiempos de antesala electoral y de pujas de poder.
En efecto, el jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, exigió que la vicepresidenta Victoria Villarruel dé “un paso al costado”, luego de que ella dijera tener “una genuina preocupación” por la salud mental del Presidente.
Inmediatamente, Villarruel lanzó una dura réplica acusándolo de “dañar la institucionalidad” y “conspirar contra el orden democrático”, además de tildarlo de “casta” y “parásito”.
¿Podrá el Papa pacificar los exaltados ánimos de los principales actores de la virulenta política argentina?
Córdoba, Fadea y el rol del cardenal Rossi
Lo que también trascendió es que el Sumo Pontífice haría además una visita relámpago a Córdoba, la tierra natal del Cura Brochero, el primer santo argentino, aunque no iría a Santiago del Estero, sede primada de la Argentina y cuna de Santa Mama Antula, por razones logísticas.
¿Por qué Córdoba? Según fuentes consultadas, la elección de nuestra provincia habría sido en virtud de la relación personal que Prevost tiene con el cardenal y arzobispo cordobés, Ángel Rossi, que se cultivó durante el papado de Francisco y que lo convirtió en un hombre de confianza del Papa.
Las versiones indican que en Córdoba el Santo Padre daría una multitudinaria misa en Fadea y después continuaría su viaje sin pernoctar en la provincia.
La Fábrica Argentina de Aviones ya tiene en su haber un antecedente de este tipo que data de 1987 cuando Karol Wojtila ofició una misa ante 400 mil feligreses en ese lugar. Hoy se estima que si se hiciera la celebración religiosa allí se juntaría un millón de personas.
Frente a esta posibilidad, Córdoba ya espera con ansias la visita del Papa, incluyendo a El Panal.
Efectivamente, Martín Llaryora ya puso a todo su gabinete a trabajar para ese eventual desembarco. Y no es para menos: en el entorno del gobernador se entusiasman con la visita porque consideran que le daría un fuerte impulso a la campaña por la reelección del actual mandatario.
“Córdoba está trabajando en la venida del Papa. Tenemos una fuerte historia vinculada con la fe y capacidad para organizar grandes eventos”, aseguran en el llaryorismo.
Mientras tanto, la política tampoco tiene descanso en Córdoba. Por un lado, el diputado Gabriel Bornoroni y el senador Luis Juez lograron la tan esperada foto con Santilli para hacer ver que sigue intacta la intención electoral de Milei de ir por Córdoba en el 2027 y, por el otro, Llaryora continúa con los cambios en su gabinete para ponerlo a punto con miras a su carrera electoral.
Al respecto, trascendió el nombre del referente empresarial Fernando Sibilla para ocupar el Ministerio de Producción y que no se descartan más cambios en el equipo de gobierno.
En síntesis, el posible desembarco papal es visto por los gobernantes como una oportunidad política que es insoslayable aprovechar por la gravitación misma del jefe de la Iglesia Católica en la Argentina y su impacto tanto en las cuestiones de fe de la gente como en los intereses de las altas esferas de los hombres de poder.
Cómo sacar rédito político de una visita de tamaña envergadura se presenta hoy como un desafío por demás tentador en tiempos eleccionarios.