En diálogo con Puntal AM, Gazzoli señaló que el propio cirujano que lo operó había anticipado, cuatro días antes de la audiencia, que el Papa estaba en condiciones de sostener el viaje a Sudamérica. A eso se suma un dato determinante: el Vaticano envió una misión diplomática a Buenos Aires para comenzar a trabajar en los detalles del itinerario, con visitas previstas también en otros países de la región.
La única modificación esperada respecto al plan original sería la cancelación de la visita a Cusco, en Perú, dado que la ciudad se encuentra a 3.300 metros de altura, una condición que los médicos consideran inconveniente para alguien en posoperatorio.
Gazzoli explicó el peso simbólico y estratégico del viaje para la Iglesia Católica: América Latina es la región del mundo donde la institución ha perdido más fieles, alrededor de 30 millones de personas, la mayoría de los cuales se incorporaron a iglesias evangélicas. El corresponsal recordó además la influencia que ese movimiento religioso ha tenido en los resultados electorales de varios países latinoamericanos.
También se refirió a las especulaciones que circularon en Argentina sobre el estado de salud del Papa, incluyendo declaraciones de periodistas y de videntes que anticipaban una renuncia o incluso la muerte del Pontífice. Gazzoli relativizó esas versiones y destacó la reputación del Policlínico Gemelli, donde fue atendido León XIV, como uno de los centros hospitalarios más reconocidos de Europa en ese tipo de intervenciones.
Crisis económica y protestas en Italia
Consultado sobre la situación actual de Italia, Gazzoli trazó un panorama de profunda crisis económica y social que, según afirmó, se extiende desde hace más de 15 años. Señaló que en 2001, cuando Italia ingresó a la Unión Europea, un salario de 1.000 euros alcanzaba para que una familia de cuatro personas llegara a fin de mes e incluso tomara vacaciones. Hoy, esa misma familia necesitaría 4.500 euros, mientras que los sueldos cayeron a rangos de entre 600 y 800 euros.
En ese contexto, describió las recientes manifestaciones en Roma, Turín y Bolonia como expresiones de un malestar genuino, aunque cuestionó a los partidos de izquierda que las impulsan, señalando que fueron los mismos que durante décadas tuvieron responsabilidades de gobierno sin resolver los problemas estructurales del país. También fue crítico con la gestión de Giorgia Meloni, a quien acusó de no haber cumplido las promesas de campaña.
Sobre el final, Gazzoli mencionó un fenómeno que viene creciendo en Italia desde hace un año y medio: la emigración de personas de clase media provenientes de América Latina y Asia, con Argentina como caso destacado. Proyectó que en los próximos diez años ese movimiento podría volverse masivo.