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Papeleno: la firma de Laboulaye que centra su producción en soluciones ambientales

Por un lado, recepta residuos fitosanitarios, silobolsas y excedentes de supermercadistas para el reciclado y la fabricación de productos. Por otro, utiliza bioplásticos y material compostable para la creación de envases para empresas como McDonald's, Starbucks, Coca-Cola y Grido, entre otras. Este año, se lanza a la producción de adoquines que contempla una línea verde que reaprovecha vidrio y plásticos

En tiempos donde la economía circular adquiere cada vez mayor protagonismo y la necesidad de adoptar medidas para contrarrestar el cambio climático es una urgencia, una empresa familiar de Laboulaye con 41 años de trayectoria se reinventa permanentemente con el objetivo de brindar soluciones ambientales al sector industrial.

Se trata de Papeleno S.R.L., firma que hace unos 6 años vio nacer a su hermana menor “Nueva Papeleno S.A.”, para trabajar de manera complementaria en el procesamiento de materiales y la fabricación de productos con el fin de reducir al máximo el impacto ambiental de las empresas.

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A sus 38 años, Federico Nicolino es actualmente quien lleva las riendas de ambas empresas pero reconoce que el presente que transitan es fruto del esfuerzo de su padre Daniel y su tío Hugo, a quienes define como “dos animales de carga” al momento de trabajar.

“Con 13 y 15 años cada uno, mi papá y mi tío empezaron bien de abajo: vendían trapos de piso, verduras, limpiaban los vidrios, repartían diarios. Hicieron de todo y desde ahí arrancó la historia de trabajar juntos”, sostiene el gerente general de la empresa.

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Así fue durante toda la adolescencia de los hermanos, hasta que ya más adulto Hugo ingresó a trabajar en un banco mientras que Daniel se empleó como vendedor para una empresa.

“Hoy en día, que desde Laboulaye salgan productos para McDonald’s, Coca-Cola, Starbucks, Grido, Andromaco, entre otros, es una realidad que no se ve todos los días”. Federico Nicolino, gerente de Papeleno.

Pero la llama del espíritu emprendedor seguía encendida y con el paso del tiempo se propusieron incursionar juntos en la distribución de artículos para minimercados y almacenes, y con la ganancia que obtuvieron de esa empresa adquirieron el primer equipo: una bobinadora de papel para hacer rollos de cocina y papel higiénico, que empezó a producir bajo la denominación social de Papeleno.

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Redireccionamiento

Pero con el tiempo y cambios en el mercado, se fueron enfocando hacia la producción e impresión de bolsas de polietileno, ya que comenzaba a ser una tendencia en el mercado que generaba expectativas positivas y fue así que se adquirieron maquinarias específicas como extrusoras, troqueladoras, confeccionadoras e impresoras, las cuales no eran de última tecnología, pero si se adecuaban a las necesidades de este cambio.

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En el año 1993 por cuestiones de espacio y al notar la cartera de clientes aumentaba, la planta se mudó del barrio Norte al centro oeste de la ciudad, donde además incorporaron nuevas tecnologías y ampliaron la zona de venta para llegar a distintos puntos del país, comercializando distintos productos relacionados al polietileno.

Transcurrieron los años y desarrollaron un nuevo producto a base de polímero vegetal, respetando todas las regulaciones locales y nacionales en pos del cuidado del medio ambiente. Así, crearon una bolsa ecológica a base de fécula de maíz y aceites vegetales, un producto biodegradable y compostable, certificado por normas de calidad internacional.

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En 2018 decidieron reubicarse y se radicaron definitivamente en el Parque Industrial de Laboulaye, en un predio de 7000 metros cuadrados, incorporando maquinaria de última tecnología y una planta de reciclado, creando así un circuito estructural relacionado con el medio ambiente.

Inclusión de bioplásticos

Con la incorporación de Federico en la empresa, hace unos 14 años atrás, se empieza a adoptar el bioplástico para la fabricación de productos biodegradables y compostables.

“Nos empezamos a enfocar en todo lo que es el reciclaje y como empresa nos fuimos inclinando cada vez más hacia todo lo que es el triple impacto del producto”, señala Nicolino.

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Federico explica que Nueva Papeleno se dedica al procesamiento de basura y a darle valor agregado de todo lo que sea residuos, mientras que Papeleno se ha enfocado en lo que es la fabricación de envases con material compostable.

La firma se ha constituido en el segundo centro de acopio habilitado de Campo Limpio, en Córdoba, y se apresta a abrir otro centro más en Villa Valeria. Eso lo convierte en receptor de residuos fitosanitarios como bidones de herbicidas y silobolsas en desuso, hasta excedentes de supermercadistas, que llegan a la planta para ser procesados y reconvertidos a materia prima para nuevos productos mediante la planta de Nueva Papeleno.

Posiblemente el año que viene nos enfoquemos en lo que es la producción de utensilios descartables compostables. No es utópico pensar que al terminar de comer, el plato y los cubiertos se entierren y que todo termine siendo abono. Posiblemente el año que viene nos enfoquemos en lo que es la producción de utensilios descartables compostables. No es utópico pensar que al terminar de comer, el plato y los cubiertos se entierren y que todo termine siendo abono.

“En estos momentos, estamos a la espera de las últimas autorizaciones para empezar a fabricar caños para cloacas a partir del reciclado de fitosanitarios. A la vez, está por llegar una máquina cañera grande que permitirá fabricar caños que van desde los 100 hasta los 350 milímetros de diámetro. A la vez, con material virgen, se fabricarán caños para agua de red”, explicó.

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Otra próxima incursión de la firma Nueva Papeleno estará vinculada a la fabricación de adoquines para lo cual ya se adquirió una bloquera que devuelve hasta 5 mil unidades por hora en medidas que van desde los 9, 15 y 20 centímetros de largo.

Dichos bloques tendrán por materia prima al cemento y a la vez se creará una línea verde que incorpora el vidrio y el plástico a ese mismo cemento.

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“La adoquinera ya llegó y se está construyendo la planta dentro del mismo predio. Todo ello representa inversiones muy altas”, sostiene.

Producción complementaria

La producción de Nueva Papeleno, basada en el reciclaje de residuos, sirve a la vez de fuente de materia prima para su hermana mayor: Papeleno. Por ejemplo, los plásticos reciclados se reutilizan para fabricar bolsas de consorcio.

Por otro lado, Papeleno importa bioplásticos y materia prima para la producción de envases compostables que son requeridos por importantes firmas nacionales y multinacionales que hoy por hoy se preocupan por el impacto de sus productos en el medio ambiente.

“Las empresas están mutando para bajar la huella de carbono y para ser amigables con el medio ambiente. Ése es un mercado que crece exponencialmente”, comenta Nicolino.

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Para agregar: “Con Nueva Papeleno se revaloriza la basura y hoy en día nos encuentra a las dos empresas en una situación donde cada vez más las multinacionales y empresas locales tienen al cuidado del medio ambiente como prioridad en la fabricación de sus productos. Lo primero que se preguntan es ‘dónde van a terminar nuestros residuos’ y entonces hoy se le trata de buscar respuestas a esos interrogantes”.

La firma laboulayense ostenta en la actualidad clientes de la talla de las multinacionales Coca-Cola, Starbucks, McDonald’s, Andrómaco, Grido, y otras tantas más que ven en la producción sustentable un norte para sus propias marcas.

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“Hay una corriente global en todo lo que respecta a bioplásticos que busca el cuidado del medio ambiente y apuesta a la responsabilidad social empresarial (RSE). Entonces, se empieza a sustituir el uso de plástico y por eso también nuestra empresa mutó una parte de la producción hacia el bioplástico”, indica Federico.

Y en esa reorientación se espera que de acá a fin de año se incorporen a la empresa 8 nuevas maquinarias que no solo llegarán para mejorar la producción y atender la creciente demanda, sino que a la vez elevará de 42 a casi 60 la plantilla de empleados para poder encarar la producción, lo que es muy significativo para una ciudad como Laboulaye.

Javier Borghi