Río Cuarto

Para el jefe del Servicio Penitenciario, “en la cárcel no se violan derechos humanos”

Juan Bouvier, el responsable del sistema carcelario de la Provincia, sostuvo que hay controles de las universidades y de los jueces. Señaló que la fuga del interno no fue por una falla de seguridad
Después del planteo crítico que hizo el Foro por la Libertad y la Democracia, el jefe del Servicio Penitenciario provincial, Juan Bouvier, salió a responder los cuestionamientos y aseguró que en las cárceles de Córdoba “no se violan los derechos humanos”. La organizaión había denunciado golpizas y tratos denigrantes a los internos, además de traslados arbitrarios y una situación de cogobierno, en la que el director de la penitenciaría comparte el mando con los “plumas”. 

En diálogo con PUNTAL, Bouvier negó cada uno de los puntos denunciados y relativizó que la fuga de un interno sea producto de falencias en la seguridad del establecimiento. 

En los últimos días, organismos de Derechos Humanos denunciaron golpizas y tratos denigrantes en la cárcel local. ¿Qué puede decir al respecto?

No es tan así. Lo que ellos dicen hace referencia más que nada a lo que ocurre en Río Cuarto, con estas denuncias de los internos, que dicen que hay un cogobierno con algunos presos. Eso no existe, desde ningún punto de vista. La autoridad está ejercida por el Sistema Penitenciario de Córdoba y por sus funcionarios. Nadie más. Los "plumas" son parte de la situación carcelaria, pero no co-gobiernan. Nosotros hacemos respetar las leyes, teniendo las cárceles ordenadas, y respetando los derechos de los internos, para promover su resocialización. No hay violaciones a los derechos humanos de los internos. 

¿Qué controles hay sobre las situaciones en la cárcel?

Tenemos convenios con los observatorios de la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de Río Cuarto, la de Villa María y la Universidad Católica de Córdoba. En este marco, se llevan a cabo talleres de derechos humanos para los internos y para todo el plantel de empleados del Servicio Penitenciario. Estamos permanentemente monitoreados y observados por todas estas instituciones. Además, los internos pueden hacer las denuncias que crean necesarias a través de los teléfonos públicos que hay en los pabellones. Además, tenemos el control del Poder Judicial. Dos o tres veces al año, los jueces de ejecución penal están visitando a los internos. 



El ingreso de droga



Se han dado recurrentemente situaciones en las que ingresan droga o teléfonos celulares a la cárcel. ¿Falla la seguridad?

Toda situación que vulnere la seguridad, para nosotros es un problema, sobre todo dentro de una cárcel, porque genera muchas tensiones entre los mismos internos. Este año, el Servicio Penitenciario, a través del Ministerio de Justicia, comprará escáneres para impedir el ingreso de droga. Lo mismo se aplicará a los teléfonos celulares, que ingresan a través de las visitas, y nos preocupa porque se utiliza para delinquir. Se harán licitaciones para comprar inhibidores de telefonía celular, como lo marca la ley 24.660. 

¿Le preocupa que siga ocurriendo el ingreso de droga y de teléfonos?

Estamos ocupándonos del tema. Por eso, estamos permanentemente, con nuestro personal, controlando a las visitas. No hay que olvidar que hay un fallo de la Justicia Federal que nos impide hacer la requisa profunda desde hace un par de años. Por eso, estamos empeñados en conseguir elementos técnicos para detectar el ingreso de elementos prohibidos.

Hace poco se fugó un interno de la penitenciaría local. ¿Es una falla en la seguridad del establecimiento?

La ley penitenciaria, la 24.660, establece que el tratamiento penitenciario tiene diferentes etapas o fases. Este interno había llegado a la última fase, que es el período de prueba, que lo puso la Justicia de otra provincia y lo mandó a Río Cuarto. Le faltaba poco tiempo para salir en libertad. No se escapó desde dentro de la cárcel, sino de una casa de preegreso, porque le faltaban dos años para recuperar la libertad. En esta fase del tratamiento penitenciario, se busca acercar a los internos a volver a la vida en libertad, según marca la ley. No es que falló el Servicio Penitenciario ni las medidas de seguridad, porque la casa de preegreso es un lugar de autodisciplina. No falla el sistema, sino los seres humanos, al desaprovechar las oportunidades que les da la sociedad para reinsertarse. 



Fuga y temor



Al ser un interno que había cometido un homicidio, generó mucha preocupación la fuga en la comunidad de Río Cuarto. ¿Se puede mejorar esto?

Lo que nosotros hacemos con los psicólogos, los trabajadores sociales y los equipos técnicos es un seguimiento de la persona. Pero es difícil saber qué pasa por la cabeza de un interno que decide fugarse cuando le falta muy poco para recuperar la libertad. Nada nos hacía pensar que esta persona se iba a ir.



“No hay tortura en las penitenciarías de Córdoba”

El jefe del Servicio Penitenciario también cuestionó el informe crítico del relator de la ONU Nils Metz sobre la situación de los internos de las cárceles de Córdoba, en el que asegura que existe tortura y tratos denigrantes. 

“No tenemos situaciones de tortura ni situaciones indignas sobre los internos. Los Tribunales provinciales, los federales, los jueces de ejecución y el Tribunal de Conducta Policial Penitenciario nos controlan permanentemente nuestra actividad. Sobre todo, los jueces, que son quienes están permanentemente en contacto con los internos. 

Pero hay denuncias en este sentido.

Si hubo denuncias, el Servicio Penitenciario jamás las ha acallado o ha guardado silencio, sino que las ha llevado a la Justicia para que se determine si se lesionó algún derecho de los internos. El relator de la ONU pudo entrar a todas las cárceles, y se entrevistó con los internos sin ningún tipo de problema. No tenemos nada que ocultar, sino que estamos abiertos a contestar todas las inquietudes que nos plantee, pero no nos pidieron ninguna devolución respecto al informe. 

¿Niega entonces lo que sostiene ese informe?

No conocemos ninguna situación de tortura que se haya planteado en la Justicia. Hace tiempo que no tenemos más las celdas de aislamiento. Dice el informe que dejan a los presos atados a las camas, pero eso no nos consta. Es claro que en las cárceles de Córdoba no se vulneran los derechos de los detenidos. No es así.