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"Quiero justicia plena, que no les den diez años", reclamó la hija del comerciante

Lo dijo Alina Díaz, quien atiende el negocio de Luis Eduardo Díaz, el hombre de 70 años asesinado el pasado 10 de noviembre en su casa de Río Grande al 600. La familia se constituyó ayer como querellante en la causa

“Quiero justicia plena, no quiero diez o cinco años para los asesinos de mi papá; quiero justicia de verdad”, afirmó Alina, la hija de Luis Eduardo Díaz, el comerciante que fue asesinado el miércoles 10 de noviembre en su casa de barrio San José de Calasanz.

La familia de Díaz, a través del abogado José Abrile, se constituyó ayer en querellante en la causa que investiga el fiscal de Tercera Nominación, Fernando Moine.

Por el crimen del hombre de 70 años están detenidos Micaela Beatriz Espinoza, de 23 años, y Darío Rubén Gigena, de 18 años. Están presos en el establecimiento penitenciario de Bouwer.

“Estamos conformes con el accionar de la Policía desde el primer momento”, afirmó la hija, quien está al frente de la despensa que atendió por más de dos décadas Luis “Pancho” Díaz.

La pareja detenida en Córdoba pretendía seguir viaje hacia otro destino.

Alina sostuvo que no tiene dudas de que la pareja detenida mató a su padre y se mostró consternada por la saña utilizada para golpear a su padre y provocarle la muerte a golpes con un caño.

“Mi papá la conocía a ella, había estado el día anterior hablando con mi papá. Seguramente observó mis movimientos y planificó el robo; se llevaron hasta los cubiertos”, expresó la mujer.

Agregó que “lo que no se llevaron del negocio lo destrozaron, la casa la dieron vuelta”.

“Amaba el negocio y siento que debo estar acá”, precisó Alina.

Sostuvo: “Mi papá le abrió la puerta a ella porque la conocía, no le abría a ningún extraño y menos a esa hora, no tengo dudas de que ellos lo mataron”.

El expediente del homicidio de Díaz todavía se está tramitando en la Unidad Judicial N° 1 y se estima que mañana o la próxima semana sea derivado a la Fiscalía de Instrucción de Tercera Nominación.

El propietario de la despensa “El Pancho” fue encontrado sin vida en la mañana del miércoles 10 de noviembre con el rostro totalmente desfigurado en su habitación de calle Río Grande al 600, a unas dos cuadras de la Terminal de Ómnibus, en el corazón de barrio San José de Calansanz.

La joven pareja fue detenida ese mismo día alrededor de las 21 cuando descendía de un colectivo de la empresa Lep que había abordado alrededor de las 18 en nuestra ciudad. En su poder tenían más de 50 mil pesos y varias etiquetas de cigarrillos.

En un departamento de calle San Juan al 1000 secuestraron el resto de elementos que le habían robado a Díaz en su casa y comercio.

Espinoza y Gigena están imputados del delito de homicidio en ocasión de robo.