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“El Peam surgió para contener a un sector castigado socialmente”

José Yuni fue homenajeado en la Universidad Nacional en el marco del congreso de enseñanza de adultos mayores. Indicó que en el contexto actual debe reforzarse el trabajo por la educación pública.

En el marco del 1er Congreso Nacional de Adultos Mayores, autoridades de la Universidad Nacional reconocieron a los fundadores del Peam. En una jornada muy emotiva, la casa de altos estudios destacó el trabajo realizado por José Yuni y su equipo en lo que fue el origen de este programa que ha obtenido innumerables reconocimientos a nivel nacional e internacional. 

En diálogo con PUNTAL, Yuni destacó que vivió este reconocimiento con mucho agradecimiento y recordó que la fundación del Programa Educativo de Adultos Mayores se dio en un contexto en el que convergieron muchos factores; “a mí me tocó amalgamar una serie de inquietudes, demandas  y expectativas, pero en mí también hay muchos otros agradecimientos”. 

El doctor en Filosofía y Educación recibió la distinción de “Huésped de Honor” del rector Roberto Rovere, mientras que desde el Concejo Deliberante se lo reconoció como “visitante ilustre” de la ciudad. Yuni contó con el acompañamiento de quienes formaron parte de su equipo de trabajo, de sus primeros alumnos y de toda la comunidad académica que le rindió homenaje con un extenso aplauso.

Previo al acto recordó que el Peam se formó en un contexto del país en el que “los mayores se suicidaban, Norma Pla hacía sus marchas, un mundo en el que la Universidad pensó qué compromiso podía tener con este sector que era muy castigado socialmente”.

- Actualmente el Peam es un espacio más de la ciudad que se tiene muy presente como una opción para el estudio, pero ¿cómo fue en el momento en el que se abrió?

- Era un mundo nuevo, incluso cuando hicimos las primeras reuniones con los centros de jubilados, no lo veían más allá de lo que eran las luchas gremiales que pedían que acompañáramos desde la Universidad. Las primeras experiencias eran con las mutuales y los gremios que nos dieron sus espacios y fue donde se dictaron los primeros cursos. Muchos pensaban que a esa edad no podían seguir estudiando, pero la experiencia de algunos se transmitió de boca en boca y muchos empezaron a participar. 

- ¿Cómo se definió el equilibrio entre la contención que brindaba el espacio y el desarrollo de la raíz académica propia de la Universidad?

- Vimos que debíamos tener un compromiso en el trabajo de extensión con la sociedad, y que se tenía que reconocer que Río Cuarto tenía una población envejecida y debíamos contemplarla. Cuando comenzamos teníamos muchas miradas, empezamos los cursos y a la vez talleres con distintos sectores de la ciudad, siempre pensando en lo que la Universidad podía ofrecer, comprometiéndonos en educar en la vejez y para la vejez, con un trabajo intergeneracional. 

En un contexto complicado

- ¿El contexto contaba con un desarrollo que facilitara el inicio?


- No, en ese momento teníamos muy poco material, sólo algunos capítulos de algunos libros, pero contábamos con algo que es propio de la identidad de Río Cuarto, era juntar la investigación-acción en el diálogo con los estudiantes. Creo que lo valioso del Peam, que tiene desde un inicio, es que fuera gratis, y actualmente sigue siendo uno de los pocos gratuitos en el país. 

- La actualidad presenta un contexto de crisis similar al que dio origen al Peam, ¿está el mismo desafío para el programa?

- Sabemos que estas políticas no sólo afectan a los viejos, sino que también a la Universidad y todo lo que es público. Es interesante mantener la idea de que la educación es un derecho, que no es un bien, y desde el Peam siempre se ha defendido mucho. Se entendió siempre que si la educación era gratuita para los jóvenes, también lo debía ser para los adultos mayores que habían pagado con sus impuestos la enseñanza. Había una lógica del valor de lo público y del sentido comunitario que creo que es necesario sostener. 

No obstante, Yuni destacó que en la actualidad los adultos mayores conocen sus derechos, tienen otros recursos, y “están en una posición que no es de beneficiarios, sino que de sujetos de derechos”, dijo. En este sentido, indicó que si la Universidad encauza ese trabajo “es un fenómeno en el que la sociedad civil debe acompañar al Estado para pensar en vías de acción”.