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Carpintería, herrería y panadería en los penales: Con formación laboral preparan la reinserción social de internos

Las unidades penitenciarias de toda la provincia, con la cordobesa Bouwer como máxima referente, desarrollan talleres de capacitación para establecer hábitos de trabajo y buscar un regreso a la sociedad.
Enfocados en ejes de trabajo de la laborterapia, se desarrollan talleres formativos en oficios para los internos de las panitenciarías cordobesas. Establecimientos que son referentes, como Bouwer, cuentan con instalaciones preparadas para la realización de trabajos en carpintería, herrería y panadería, en las que no sólo ofrecen a las personas privadas de la libertad un espacio de capacitación sino que también se generan hábitos de conducta laboral.

En diálogo con PUNTAL, Juan Gelos, director de Trabajo, Producción y Comercialización Penitenciaria, dependiente del Servicio Penitenciario, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia, describió la importancia del desarrollo de estos talleres en todos los penales cordobeses como parte de programas para la humanización de las cárceles.

“Es una tarea que se desarrolla desde hace años; los talleres forman parte de la laborterapia como parte del tratamiento penitenciario”, comentó el funcionario y explicó que “en cada establecimiento se generan actividades para brindarles a los internos herramientas con que puedan desarrollarse, aprender un oficio, y generar hábitos laborales, que se acostumbren a levantarse a un determinado horario, cumplir con ciertas tareas y responsabilidades, mientras se aprende el oficio”. 

En este sentido, Gelos consideró que “es importante que mantengan los hábitos de trabajo, sobre todo en el caso de los internos más jóvenes, que no tienen esas costumbres, y esperamos generarlos desde estas actividades”.

- ¿El objetivo principal de estos talleres es preparar a los internos para su reinserción social?

- Sí, pero siempre planteamos que para una correcta reinserción no sólo es importante la formación, sino también el aporte que brinda la sociedad para incorporarlos. Si la sociedad no les da una oportunidad, la reinserción es complicada. Nosotros tratamos de darles herramientas para que al recuperar la libertad tengan alternativas de desarrollo. 

El funcionario explicó que todos los penales tienen sus talleres para los internos, y según la unidad, y su magnitud, se dará el desarrollo de cada taller. “En Bouwer, por ejemplo, al ser el penal con mayor número de población, se encuentran los talleres más grandes”, explicó, y destacó: “Todos tienen una carpintería, herrería, algún taller textil, tratamos de darles un abanico de posibilidades diferentes para que no queden acotados a una sola”. 



Destino de los productos



Tal como indica el funcionario, una parte importante de lo que producen en los talleres es destinado al abastecimiento del Servicio Penitenciario de la Provincia. En el caso de Bouwer, por ejemplo, también hay productos que son exhibidos para la venta al público, en calle Balcarce 216 de Córdoba (lo recaudado de estas ventas va a un fondo permanente, usado para cubrir gastos de los propios talleres). Además, los talleres también dan servicios, convenios mediante, a otras instituciones del gobierno provincial, como sucede con el taller de carpintería, en el que se están restaurando añosos escritorios de Tribunales en Córdoba, mientras que en herrería están reparando camas de la Maternidad.

En el caso de la imprenta, toda la producción está destinada a abastecer la papelería oficial del Servicio Penitenciario, pero en Bower también se trabaja en convenio con la Biblioteca Córdoba, en la restauración de algunos de sus libros, para prolongar su vida en manos de los lectores.

- ¿Cómo se define quién participa de cada taller?

- De acuerdo a la voluntad de cada interno, que manifiestan en las entrevistas que se les realizan, se plantea si tienen algún conocimiento previo o un interés, y de acuerdo a si tienen vacantes se los incorpora en los talleres que deseen. Por supuesto que tienen que responder a una serie de requisitos como la buena conducta. 

- ¿Qué respuesta han tenido de parte de los internos estas propuestas de formación laboral?

- La respuesta ha sido siempre positiva; de hecho demandan incorporarse a alguna actividad. En general son talleres propuestos por el Servicio Penitenciario, pero en algunas oportunidades surgieron a partir de ideas de los mismos internos que conocían un oficio o tenían un hobbie, como pasó en una oportunidad con un interno que tenía al aeromodelismo como pasatiempo. 

El fin de semana se realizó una exposición de los productos de estos talleres en Córdoba. “La idea es difundir a la sociedad que la persona privada de su libertad no está encerrada sin hacer nada, sino que hay un tratamiento, una intención de reinsertarlo de manera distinta”, explicó Gelos, quien insistió en la importancia de un acompañamiento por parte de la sociedad para facilitar esta reinserción de los internos, a partir de la valoración de su trabajo.

- ¿Cómo es la actualidad de los talleres en Río Cuarto?

- En Río Cuarto hay talleres de carpintería, herrería, panadería, fábrica de escobas, taller textil, sector de quintas con huerta y gallinas ponedoras y pollitos, productos que luego se utilizan en el mismo penal. En cuanto a la panadería, hay un convenio con el Municipio para llevar la panificación a los comedores comunitarios de la ciudad. Además, los internos participan en las actividades de refacción del penal, con la ampliación de los nuevos pabellones, y en la cocina o limpieza también hacen su aporte.



El ejemplo de Bouwer



Por la magnitud del penal, el caso de Bouwer ha sido ejemplo en el desarrollo de los ejes de laborterapia. Los internos que cumplen con la serie de requisitos pueden participar de los talleres como los que funcionan en el Módulo 2 del establecimiento penitenciario. En dos turnos, los internos aprenden y desarrollan tareas de carpintería, herrería, tapicería o imprenta, entre otras.

Según indican desde el Servicio Penitenciario, “entre el aprendizaje, la generación de hábitos y la adquisición de un oficio, los internos fabrican, componen, restauran y hasta reciclan objetos bajo la supervisión de los maestros, empleados del Servicio que ejercen la docencia y también la coordinación de las labores, en función de jefes”.

El ejemplo de la imprenta en el penal de Bouwer es notable; utilizan elementos de alto valor histórico para la producción de toda la papelería que necesita el Servicio Penitenciario: desde las hojas donde se toman las impresiones digitales de los reclusos al llegar, hasta los gruesos libros donde se anotan las novedades de cada día. Documentos públicos que deben estar perfectos en su foliado, sin errores.

Casi centenarias, hay allí dos imprentas que trabajan con el sistema de tipografías y matrices de plomo, que se guardan en una cajonera enorme, donde cada cajón detalla el tipo y el tamaño de las letras.

Más moderna que las de plomo, también disponen de una impresora offset, una máquina que imprime sólo en negro y tira 3.000 impresiones por hora. De esa máquina salen las hojas que luego irán pasando por distintos procesos, hasta concluir en el encuadernado con las tapas.

Los mismos internos destacan que estos talleres sirven para “sentirse útiles”, para ocupar la mente en actividades provechosas, al igual que las personas que trabajan fuera del penal, mientras mantienen los hábitos laborales del día a día. 



El trabajo de uno de los internos de Córdoba

Desde el Servicio Penitenciario comparten una entrevista a uno de los trabajadores de la imprenta de Bouwer, León, de 50 años, que tiene como tarea encuadernar los libros al final del proceso, darles la terminación. Además, sueña con alcanzar pronto el título de licenciado en Historia de la Universidad Nacional de Córdoba.

- El de la imprenta, ¿era un trabajo que conocía antes?

- No. Antes de venir acá, no. Aunque ya de afuera quería saber algo de la imprenta.

- Y había que aprender.

- Claro, vine a buscar trabajo y me encontré con el maestro Villalba. Y él me dijo '¿sabés algo de la imprenta?'; ‘no, pero vengo con unas tremendas ganas de aprender’, le dije. Él me dijo 'ése ya es motivo suficiente, este es tu lugar'. A partir de ahí me empezó a enseñar las máquinas y qué funciones tenía cada una. Con el deseo de aprender, todo se hace más fácil.

- ¿Hace cuánto se sumó?

- Dos años, ya. Y en todo ese período he ido aprendiendo cosas; a restaurar libros, a hacer los libros que se usan acá, todos los papeles que se usan en el Servicio Penitenciario.

- ¿Cuál es su tarea específica?

- Es hacer todos los libros, encuadernarlos, hacerles las tapas, tengo que mirar que estén bien. Algunos libros tienen numeración hasta el 200 y otros hasta el 400 y yo tengo que ir mirando que esté bien hecho el foliado y que esté bien cosido. Como ya no hay vuelta atrás tengo que revisar que no haya errores y recién entonces hacerle las tapas.

-Levantarse a la mañana para trabajar, ¿qué le agrega al trabajo?

- Uno se hace responsable. Genera esa responsabilidad que uno tendrá al irse afuera; siempre digo que el presente forja el futuro, el hoy me marca el futuro de lo que seré afuera. Entonces uno se levanta cada mañana. Es como que uno ya está formateado, hay que levantarse a las 6.30 de la mañana para estar acá a las 7.



Exposición en Córdoba

El fin de semana, los productos de los internos de todos los penales de la provincia se expusieron en una feria realizada en la plaza Gerónimo Del Barco de Córdoba capital.