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Grave: la Justicia hoy no tiene dónde derivar a las personas inimputables

El neuropsiquiátrico de Cruz del Eje era el único centro que los recibía, pero desde la cuarentena les cerraron las puertas a estos casos. El psiquiatra forense no se explica cómo Río Cuarto no tiene un centro para alojarlos.
 Puntal.com.ar

El psiquiatra forense de los Tribunales de Río Cuarto, Gustavo Zanlungo, advirtió que en la actualidad la Justicia local no tiene un lugar para derivar a aquellas personas que cometieron un delito y son consideradas inimputables.

Así, pasan a engrosar lo que Zanlungo denominó el “síndrome de la puerta giratoria”, es decir: delinquen, son diagnosticados inimputables, regresan a la calle y vuelven a delinquir.

En una circunscripción judicial que abarca unas 500 mil personas, el dilema de los “inimputables” se repite cada vez con mayor frecuencia. Años atrás, estas personas eran derivadas al único centro provincial que los recibía, el neuropsiquiátrico Aurelio Crespo, de Cruz del Eje, después limitaron el acceso sólo a aquellas personas de riesgo que eran imputables y a partir de la cuarentena directamente les cerraron las puertas a todos los casos.

“Cuando me toca periciar a personas enfermas con riesgo para sí mismas o para terceros generalmente busco darles un tratamiento, internarlos durante algunas semanas para que se los compense si están en un estado psicótico, o en un estado de abstinencia o de deterioro cognitivo. Entonces los mandábamos al hospital penitenciario de Cruz del Eje, pero ahora eso no es posible”, advirtió el forense.

En el neuropsiquiátrico pusieron un primer filtro: les pidieron a las autoridades judiciales de la ciudad que únicamente les enviaran a las personas imputables que estén en riesgo.

Y, tras la explosión de la pandemia, ya ni siquiera reciben esos casos. “Nos hicieron saber que por la emergencia sanitaria el hospital Aurelio Crespo se está preparando para posibles casos de coronavirus, por eso directamente no reciben más derivaciones desde acá”, se preocupó Zanlungo.

Nueva ley, la misma realidad

Así, el especialista aseguró a Puntal que se ha generado un núcleo enorme de personas que para la Justicia quedó en stand-by porque son inimputables, mantienen el estado de riesgo para ellos y para otras personas pero indefectiblemente vuelven a la calle.

“Acá vienen las familias y nos dicen: ‘Hagan algo porque no lo podemos tener en casa. Mi familiar es agresivo, se pone en estado de irritabilidad, cambia todo el funcionamiento del hogar, se junta con gente peligrosa’. Y tenemos un problema muy serio porque las instituciones que antes albergaban al paciente hoy ya no lo reciben”, remarcó el psiquiatra.

El vacío se produce a diez años de la sanción de la nueva ley que venía a cambiar la realidad de la salud mental.

“La nueva ley de salud mental iba a traer hogares sustitutos o casas de medio camino que nunca se crearon. Pasaron diez años y, en ese lapso, debían cerrarse definitivamente las instituciones monovalentes de salud mental, como el Borda, o el Moyano en Buenos Aires, Bell Ville, Colonia Alborada en Córdoba, todas las instituciones de salud mental que teníamos para pacientes crónicos que a veces estaban sobredimensionadas o no tenían tan buena atención, pero por lo menos eran una solución para aquel paciente que deambulaba por las calles en estado de abandono total. Esa gente hoy no tiene ningún recurso y no tiene dónde internarse”, denunció Zanlungo.

-¿Hay alguna posibilidad de que Río Cuarto tenga un centro de estas características?

-Ese fue un viejo sueño que trabajamos juntos con la doctora (Nora) Sucaría cuando ella era camarista: hacer un pabellón judicial, dentro de la Unidad Programática de Salud Mental que estaba en el viejo hospital, como fue siempre en la historia de los grandes hospitales de otras provincias. Por ejemplo, el Borda en Buenos Aires tenía la Unidad 20, que era donde iban los pacientes judiciales a internarse. El sistema de control era el penitenciario, es decir que no le complicaba la vida al sistema de salud, porque garantizaban que recibieran el tratamiento y que no hubiera posibilidad de fuga.

-¿En qué quedó el proyecto?

-Como todas estas cosas, quedó en un sueño porque no hay presupuesto o no hay interés. Lamentablemente quedó en la nada y nunca más se volvió a generar un proyecto que mereceríamos tener por la magnitud de la ciudad y por el área de influencia 500 mil personas, algo menos que la mitad de Córdoba. Río Cuarto no puede seguir rogando para que nos internen un paciente en Cruz del Eje o en la Colonia Alborada, o en Bell Ville o en la colonia de Santa María de Punilla.

-Entretanto, ¿cómo salen del paso?

-Junto con los jueces y los fiscales tenemos que estar detrás de una cama porque no sabemos dónde alojar a estos pacientes. Tiene que haber una institucion dependiente del Servicio Penitenciario que permita el alojamiento de pacientes inimputables, en estado de riesgo. Se lo defino así porque es la figura concreta y hay muchísimos. No hay tratamiento, ni seguimiento ni lugares para internar para esa población.

-O sea...

-O sea que están un poco a la buena de Dios. Librados a que alguna hermana, algún tío, los quiera tener por un tiempo. Luego vuelven a recaer en el delito, vuelven a consumir. Entonces, aparte del grave grado de inseguridad que representa la persona que tiene conducta delictiva de perfil sicopático, es decir, el imputable, se suman estas otras personas que tienen una enfermedad y no tienen solución.