La de ayer pintaba ser otra jornada sin pena ni gloria, como la del martes, en la que testigos sin datos para aportar a la acusación que pesa sobre Marcelo Macarrón son interrogados exhaustiva e innecesariamente sobre nimiedades por el abogado defensor Marcelo Brito, que parece haber perdido la brújula luego de presentar a su cliente como víctima de una delirante conspiración mediático/judicial. Pero el fiscal Julio Rivero sacudió la modorra inicial al pedir al tribunal que busque los antecedentes del abogado más nombrado en las últimas audiencias: el exvocero Daniel Lacase, protagonista casi excluyente de los primeros y vertiginosos meses de la investigación policial/judicial del crimen de Nora Dalmasso.
A la nunca explicada postergación de la declaración testimonial de Ricardo Araujo -mano derecha del acusado por la familia Macarrón-, se sumó ayer la sorpresiva petición del fiscal Julio Rivero: que se libre oficio al Registro Nacional de Reincidencia, las cuatro fiscalías de Río Cuarto y a la de Lucha contra el Narcotráfico para que informen si existe alguna denuncia, imputación y/o proceso contra Lacase. Aunque no lo explicitó, se entiende que el pedido es a los efectos de saber si está amparado por los tiempos fatales de la prescripción o, como le sucedió a Macarrón, alguna cuenta pendiente con la Justicia interrumpió ese plazo. En otras palabras, el fiscal quiere saber hasta dónde podrá interrogar a Lacase sin hacerlo declarar contra sí mismo, como ya le ocurrió con la extrañísima comparecencia de la exnovia del vocero Silvia Magallanes, a quien no le preguntaron nada para evitar que se autoinculpara.
La diferencia entre el vocero y su exnovia es que Pizarro pidió expresamente que se investigara a Magallanes por falso testimonio, pero dejó a Lacase en el limbo: le dedicó cinco páginas de reproches y sospechas, pero no pidió investigarlo por la posible comisión de un delito, como sí hizo –además de Magallanes- con el ya fallecido médico policial Juan Ribecky, los oficiales que no preservaron la escena del crimen –incluido el jefe de la Departamental, Sergio Comugnaro- y el comisario Rafael Sosa.
Ayer, curiosamente, o no tanto, Brito y Rivero coincidieron y celebraron el pedido de los antecedentes de Lacase. El defensor de Macarrón ya había solicitado al tribunal que librara oficios para saber qué hizo el Ministerio Público desde que Pizarro elevó la causa a juicio –el 23 de septiembre de 2019- hasta que comenzó, hace poco más de un mes. Dos años y medio en los que no hubo avance en ninguna de las pistas que el propio Pizarro dejó abiertas en su pedido de elevación a juicio y que incluyen a los responsables de plantar el rumor del romance de Nora con Rafael Magnasco –ampliamente confirmado en este juicio-, las ostensibles mentiras de la novia de Lacase, la sospechosa torpeza de los uniformados, la inquietante actuación del vocero y la búsqueda del enigmático sicario contratado por Macarrón para asesinar a su esposa.
Brito pidió ayer al tribunal que solicite la presentación espontánea que hizo Daniel Lacase -representado por el abogado Jorge Valverde- el 2 de noviembre de 2018 ante la Fiscalía de Pizarro, donde pidió mantener su libertad ante el rumor de que estaba siendo investigado por el crimen de Nora. Un acto similar al realizado por Rafael Magnasco en 2006. Si Lacase se reconoce como sospechoso en ese escrito, habrá dos bibliotecas para determinar si ese acto interrumpe o no la prescripción. Ironías del destino: no habría discusión al respecto si Rivero lo hubiera imputado por pagarle la estadía en el hotel Ópera al comisario Rafael Sosa y su comitiva.
Brito dice tener otro as bajo la manga: la constancia de que Rohrer habría declarado como sospechoso en esta misma causa, lo que interrumpiría los plazos de prescripción.
Ayer mismo, antes del cierre de la jornada, llegaron los primeros informes de dos de las cuatro fiscalías: certificaron que Lacase está “limpio”, pero advirtieron que una búsqueda exhaustiva requerirá la consulta de los libros de registro manuales tanto de las fiscalías como de las 24 dependencias policiales de la ciudad.
Está al caer, como en “Crónica de una muerte anunciada”, la declaración de Daniel Lacase. Y también la de Miguel Rohrer. El otrora poderoso trío pronto volverá a verse las caras, aunque solo uno de ellos esté (¿por ahora?) sentado en el banquillo de los acusados.
Hernán Vaca Narvaja. Especial para Puntal

