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"Costilla de Adán" o "monstera deliciosa", un clásico de interiores

Al momento de pensar en incorporar plantas de interiores es importante conocerlas previamente para poder atender su cuidado y ganar expectativas en la posibilidad de que lleguen a desarrollarse en tiempo y forma.

Un clásico de la vegetación para espacios cerrados está representado por la denominada “monstera deliciosa” o “costilla de Adán” cuya curiosa fisonomía y características han hecho que se consolide como una de las opciones más recurrentes al momento de incorporar una planta en nuestros espacios de uso cotidiano. El tamaño y la forma de sus hojas hacen que a la vez sirva de objeto decorativo, ganando atracción propia por su impronta.

La monstera deliciosa es originaria de los bosques y selvas húmedas de México, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Venezuela, e incluso de la región del norte de nuestra Argentina. El tamaño de sus hojas y su formato particular dan fundamento a su perfil de “monstruosa” en tanto que el sabor de su fruto que, en condiciones óptimas tiene un sabor similar al de la piña, le otorgan sentido al complemento “deliciosa”.

A la vez, su parecido a un costillar hace que también se la denomine como costilla de Adán, lo que se sustenta con la separación interna de las tiras que conforman cada hoja.

La monstera deliciosa es considerada como una de las plantas de interior más resistentes y fáciles de cuidar, al tiempo que se destaca su perfil decorativo.

“Es una de las tantas especies de plantas trepadoras de tallo grueso, en las mejores condiciones puede alcanzar los 20 metros de altura. Sus hojas son grandes, brillantes y cordadas (con forma de corazón y que terminan en punta), de 20 a 90 centímetros de largo por 20 a 80 centímetros de ancho”, indican los especialistas.

Además, dan cuenta de que al tercer año de su desarrollo, y en condiciones ideales, comienza a florecer y tarda un año más para madurar la fruta.

“Es raro que florezca en interiores; sin embargo, cada espacio es distinto y la planta reacciona y se desarrolla de manera diferente”, precisan.

Atención y cuidado

Respecto del cuidado y la atención que esta especie demanda, es importante saber que se recomienda ubicarla en un lugar cálido y luminoso pero sin sol directo.

No requiere de abundante agua. Los conocedores de la planta señalan que alcanza con regarla una vez por semana en períodos de altas temperaturas y cada dos semanas durante el invierno.

Asimismo, destacan que no es recomendable llegar a encharcar la maceta y que, en caso de que las hojas no luzcan en su máximo esplendor, pueden ser rociadas directamente con agua sin necesidad que el líquido vaya directamente al sustrato.

En la etapa de crecimiento es aconsejable complementarla con un palo o tutor de forma tal que pueda robustecerse en la medida en que adquiere altura.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que “las hojas y los primeros frutos contienen grandes cantidades de ácido oxálico, el cual es tóxico para las personas, causa dolor y ampollamiento inmediato, además de irritación, picazón y hasta pérdida de la voz, y es muy tóxico para perros y gatos. No obstante, después de un año de maduración, es seguro ingerirla”, según refleja el sitio especializado AD Magazine.

Siembra o trasplante

Al momento de pensar en multiplicarla para ser trasplantada, existen dos formas: una, a través de la semilla que puede adquirirse en determinados invernaderos. El segundo método es por esqueje o estaca (fragmento de tallo, rama o retoño).

Respecto del primero, es recomendable colocar la semilla en una maceta con buenas condiciones de luz -pero sin que sea directa-, de temperatura y de humedad. Se estima que las primeras hojas aparecerán al mes y madurarán alrededor de los 6 meses.

En tanto, cuando se trasplanta mediante un fragmento de tallo, rama o retoño, lo primero es localizar la base del tallo y, aproximadamente a 3 centímetros, hacer un corte con tijeras podadoras. Posteriormente, se introduce el fragmento en un recipiente con agua que se deberá cuidar y mantener cada semana; al observar el crecimiento de raíces blancas de 2 centímetros de largo, se procede a trasplantar a una maceta con sustrato que permita una buena filtración y evite el encharcamiento.