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"Argentina está entre los países a los que peor les fue en reducir la pobreza"

Leopoldo Tornarolli es economista e investigador especializado en pobreza y desigualdad. Habla del deterioro que en las últimas décadas el país ha sufrido en sus principales indicadores socioeconómicos

La película argentina va empeorando. Sus índices socioeconómicos se vienen deteriorando desde hace años o, en el mejor de los casos, se han estancado. Si se hace una comparación con los países de la región, está entre aquellos a los que peor les ha ido a la hora de luchar contra la pobreza o mejorar los índices educativos.

Es un proceso que atraviesa los gobiernos y los signos políticos. Leopoldo Tornarolli, economista especializado en pobreza y desigualdad e investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata, señala que es el resultado de décadas de un país que no ha conseguido definir su estrategia de desarrollo.

- ¿Qué se está percibiendo a nivel social, más allá de los índices coyunturales de la economía como la inflación, por ejemplo?

- Lo que estamos viendo los que seguimos esta información al día es quizás lo esperado. No hay nada extraño en un contexto en el que la inflación es tan alta. Es esperable que la pobreza siga subiendo y que los hogares observen que los ingresos no alcanzan. El fenómeno que se está observando en ese sentido es que en 2022 en todos los reportes se observa que crece el empleo, pero cuando uno desagrega un poco y mira más detenidamente esa información, el tipo de empleo que está creciendo no es el empleo en blanco, registrado o de calidad. El principal tipo de empleo que está creciendo es el informal o por cuenta propia. Esto es básicamente gente que trata de hacer una changa, que trata de vender algo por internet o en la calle para complementar los ingresos de su hogar. Y justamente esa nueva gente que aparece con empleo en la estadística es la que llamamos trabajadores secundarios. Son personas de los hogares que habitualmente no trabajaban porque los ingresos que generaban otros miembros del hogar eran suficientes para cubrir las necesidades de ese hogar. Pero ahora con la inflación, el poder adquisitivo de los ingresos de estos trabajadores primarios se reduce notablemente, el ingreso no alcanza y entonces otros miembros del hogar, un chico que está estudiando o una mujer que por ahí se quedaba en el hogar cuidando a los hijos, tienen que hacer una tarea adicional para tratar de complementar los ingresos. Ese fenómeno, el de la incorporación de trabajadores secundarios al mercado laboral hace que la pobreza no haya subido tanto como hubiera subido en otro escenario en el que la inflación pega tan fuerte y el empleo no crece. De cualquier modo es solo eso, una forma de hacer menos fuerte la caída del ingreso de los hogares pero la pobreza de todos modos está creciendo.El 2022 fue el primer año de este siglo en el que se observa simultáneamente que creció la economía pero también creció la pobreza. Esto no pasaba desde mediados de los ‘90 del siglo pasado.

- Si se mira una curva de índices más prolongada, no sólo la coyuntura, se ve que a lo largo del tiempo Argentina está mostrando un deterioro constante en algunos parámetros importantes. Por ejemplo, hubo publicaciones suyas en las redes que muestran cómo cae el porcentaje de argentinos con título universitario. Y es un índice más de varios que muestran una caída de los parámetros sociales del país.

- Sí, en general Argentina sufrió deterioro o estancamiento en muchos indicadores. Argentina es un país que, si uno lo compara con el resto de la región y mira los datos de los años 80 o 90, siempre sobresalía como el país con mejores indicadores: el país con mayor porcentaje de graduados universitarios, el país con la tasa de pobreza más baja. Argentina todavía se sigue situando dentro del contexto regional en una posición relativamente buena. Ya no es el mejor en la mayoría de los indicadores, pero cuando uno hace una medición comparable de pobreza u otros indicadores Argentina está entre los 3 o 5 países con mejor situación. Sin embargo, esa foto del presente es engañosa porque la foto del pasado era mucho más nítida y nos situaba en una mejor posición. Entonces, cuando uno analiza la película, lo que transcurrió entre el pasado y el presente es una situación en la que casi todos los países de la región mejoraron sus indicadores socioeconómicos, más de lo que lo hizo Argentina. Argentina, en todo caso, se mantuvo en algunos indicadores, retrocedió en otros como en el caso de la pobreza, pero en cualquier caso la situación relativa con la región es negativa. La película argentina es de las peores de la región. Si sacamos el caso de Venezuela, que es mucho más dramático, Argentina está entre los países a los que peor les fue en reducción de la pobreza, en mejoras educativas. Todo un signo también de lo que fue la economía Argentina en estos últimos 20 o 30 años. No es un factor determinante pero necesario que la economía funcione bien, que los hogares no tengan demasiadas otras preocupaciones que ir a trabajar, volver, que los ingresos alcancen, que los chicos puedan ir a la escuela, que tengan los recursos necesarios.

- Vivimos hablando de las cuestiones macroeconómicas: de la inflación, del valor del dólar, del déficit. Argentina, más allá de los problemas económicos, ¿tiene un déficit más profundo que pasa por no haber definido una estrategia de desarrollo como país?

- Creo que sí. No hemos tenido una continuidad de políticas. Los sectores políticos no han acordado el horizonte hacia el que queremos ir. Incluso en el caso de políticas públicas que se implementaron en el ámbito educativo o en el marcado laboral, y a partir de las que alguno puede decir que por ejemplo hubo períodos en que creció el presupuesto dedicado a educación, hubo muy poca cultura de mejora en el sentido de evaluar resultados, en el sentido de definir que, si estamos gastando más en educación, a eso efectivamente lo estamos haciendo bien, si nos está dando mejores resultados. En Argentina la cultura de evaluación y mejorar gradualmente las cosas todavía no se ha arraigado y es uno de los déficits que tenemos.