"La magnitud de la caída de la pobreza es exagerada"
Leopoldo Tornarolli es economista de la Universidad de La Plata e investigador en temas de pobreza, desigualdad y otros aspectos socioeconómicos. Advierte que hay características metodológicas que podrían explicar el ruido estadístico, pero asegura que la baja de la pobreza ingresó en un estancamiento
El Indec mostró una fuerte baja de la inflación en los últimos dos años y en particular si se toma el primer semestre de 2024 y fines de 2025, ¿cómo analiza esa tendencia?
Respecto a esa comparación en particular, en el primer semestre de 2024 el dato salta bastante. Para los que nos dedicamos a esto, se hace bastante evidente que el método que usamos, el de la pobreza por ingresos, es demasiado sensible a lo que ocurre con la inflación. Entonces, ese salto de la inflación que hubo entre fines de 2023 y comienzo de 2024 exageró la suba. Ese valor, del 54 y pico quizás fue un poco exagerado, y después pasó lo mismo con la baja. Pero de cualquier modo, como bien señalás, también la baja es sustantiva cuando uno la compara contra finales de 2023; tenés casi 13 puntos menos de pobreza. Y ahí lo que llama la atención es, sobre todo, cuando uno compara esa evolución con la de otros indicadores económicos.
¿Por ejemplo?
En particular con la actividad económica. El nivel de actividad económica, medido por el EMAE o por el PBI, como lo quieras mirar, te indica que la actividad económica a finales de 2025 era algo así como 3% más alta que a finales de 2023.
¿Sería insuficiente para explicar la mejora?
Claro, ese 3% no te puede explicar por sí solo una caída tan fuerte en la pobreza. Si bien vos tenés como una cierta heterogeneidad en esa variación del PBI, como se viene remarcando en el último tiempo, habría que pensar que justo se expandió un área donde había concentración de pobreza. De cualquier modo, es exagerado pensar que un 3% de aumento del producto te lleva a una caída de la pobreza de 13 o 14 puntos porcentuales. Ahí entonces uno tiene que entrar e hilar un poquito más finito, y nuestro análisis, a partir de nuestro trabajo de investigación, es que el método utilizado, como decía antes, tiene ciertas características que hacen que no se comporte bien en contextos donde la economía es muy inestable o muy volátil. Es un método que está diseñado para funcionar cuando la economía es más estable. Esto, a su vez, está como reforzado por dos características. Una, que captamos casi todos los que estábamos mirando esto, y es que ha mejorado el reporte de ingresos de los hogares. Y esto posiblemente también esté relacionado con la evolución de la inflación.
¿Cómo es eso?
Cuando la inflación es muy alta, los ingresos se ajustan con mucha frecuencia, casi mensualmente se renegocian salarios y demás. Entonces cuando el hogar es entrevistado, es difícil que recuerde con precisión cuál fue su último ingreso, y quizás reporte ingresos más viejos, de hace dos meses o de hace tres meses. En cambio, cuando la inflación baja, los ingresos no se actualizan mes a mes, los ajustes son trimestrales o semestrales, por lo que el hogar recibe el mismo ingreso de pronto tres meses consecutivos, y entonces está reportando bien, aun si reportara el ingreso de tres meses atrás o de dos meses atrás. Las estadísticas muestran, cuando uno compara los datos de la encuesta con los registros administrativos de, por ejemplo, el Sistema Integrado Previsional Argentino, el SIPA, que se ha disminuido la brecha de subcaptación de ingresos, quiere decir que se están captando mejor los ingresos. Eso agrega varios puntos a la caída de la pobreza, que uno podría decir que son artificiales, que no están reflejando necesariamente una mejora en los ingresos, sino una mejora en la captación de los ingresos.
Una cuestión metodológica...
Claro, y además se agrega el otro tema un poco más conocido y bastante polémico, porque está vinculado a la salida del exdirector del Indec, Marco Lavagna, que es que no se ha actualizado ya sea la canasta que se usa para medir inflación ni tampoco la canasta que se usa para medir pobreza. Si hoy la pobreza se estuviera midiendo con una canasta más actualizada, la que es posible tener, que es con los datos de 2017-2018, en lugar de los datos de 2004-2005, que son los que se están usando, tendríamos un par de puntos menos también de la caída de la pobreza. Resumiendo todas estas cuestiones, nuestra estimación es que efectivamente hubo una baja en la pobreza, pero que la magnitud de la caída está exagerada.
¿Se puede cuantificar?
Cuando vamos a la comparación de finales de 2023 a finales de 2025, lo más razonable es que la caída de la pobreza haya estado entre 2 y 5 puntos, más que esos 12 o 13 puntos que habla el Indec.
¿Eso implicaría que la pobreza estaría por arriba del 30% y no por debajo?
Seguramente. O sea, el nivel de pobreza es algo que es arbitrario dependiendo de cómo uno elija la línea. Entonces yo generalmente trato de hacer más referencia a la evolución que al nivel. Por eso digo, cayó tal vez 2 a 5 puntos en lugar de caer 11 o 12 puntos. Si mantuviéramos el nivel de subreporte y la canasta que teníamos a finales de 2023, hoy la pobreza estaría quizás en un 35%, que es el valor que normalmente tiene cuando uno relaciona el PBI que tiene Argentina. Es más o menos el valor que tenía la pobreza cuando el PBI per cápita era similar en el pasado a los niveles que tiene actualmente.
¿Pudo haber impactado la mejora de la AUH y la evolución de los salarios no registrados?
Sí, la AUH juega mucho sobre todo en indigencia. Tiene un peso mucho más fuerte porque los ingresos de esos hogares que están en situación de indigencia o cerca de estar en situación de indigencia, dependen en gran medida de transferencias estatales. Digamos, 40% o 50% de los ingresos de esos hogares provienen de transferencias estatales. En el caso de la pobreza, uno mira hogares que están un poquito mejor; que son apenas pobres o que pueden volverse pobres. Para esos otros hogares los que están entrando y saliendo de la pobreza, la AUH tiene una importancia, pero reducida. Para esos hogares, la principal fuente de ingresos sigue siendo el mercado laboral y como intuís, además, el tipo de empleo que consiguen estos hogares normalmente está muy vinculado al sector no registrado. Indec señala en diferentes informes que el sector no registrado ha tenido en los últimos dos años una dinámica de una caída muy fuerte a principios de 2024, pero se ha recuperado desde entonces también con fuerza. En términos relativos, siguen estando obviamente muy por debajo de los registrados o de los trabajadores del sector público, pero la evolución ha sido mucho más positiva desde mediados de 2024 hasta la actualidad.
¿Es fiable esa toma de datos de salarios no registrados que crecen tan fuerte?
La práctica sigue siendo la misma que fue en el pasado y lamentablemente es la única opción disponible. O sea, como por definición no están registrados, solo los podés conseguir a través de una encuesta.
Frente al dato de pobreza del segundo semestre de 2025, ¿cómo evalúa el arranque de este año donde la inflación sigue resistiendo y los salarios corren por detrás?
Probablemente hayamos llegado a un amesetamiento en el nivel de pobreza. Si miramos al interior del segundo semestre de 2025 vemos que hay un estancamiento. O sea, la mayor parte de la caída de la pobreza fue explicada por el tercer trimestre. En el cuarto trimestre ya no hay una caída. Con la inflación sin bajar y si proyectamos que el resto del semestre más o menos se desarrollará igual que lo que ocurrió hasta ahora, seguramente no tengamos una caída adicional de la pobreza en el próximo informe que publique el Indec.