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"¿Por qué dejaron que siguiera trabajando un policía tan violento?"

Jorgelina, la esposa del hombre al que le fracturaron la mandíbula, reaccionó con estupor cuando se enteró a través de Puntal de que uno de los agentes que atacaron a su marido ya tenía antecedentes por vejaciones

Jorgelina, la esposa de Carlos Galíndez, reaccionó con una mezcla de sorpresa e indignación cuando tomó conocimiento a través de Puntal de que uno de los policías que atacaron a su marido en el interior de la alcaidía ya había sido imputado por otro hecho de vejaciones.

Se trata de Martín Ezequiel Colautti, el cabo de 37 años que ya en 2019 había sido imputado en la Justicia riocuartense de vejaciones por haber golpeado a un adolescente que trabajaba como cadete.

“Yo me pregunto, ¿si la Policía ya conocía los antecedentes de este señor por qué lo dejó seguir trabajando en la fuerza? ¿Por qué dejan a una persona tan violenta? Si usted viera cómo lo dejaron a mi marido. Me lo destrozaron, casi me lo matan. Está vivo de milagro”, dijo la mujer.

Desde que fuera salvajemente golpeado la madrugada del domingo 17 de enero, Carlos Galíndez debió ser operado para reconstruirle la mandíbula que los policías Colautti y Jorge David Sanabria le fracturaron.

Por ese motivo, ambos fueron imputados de vejaciones por el fiscal Fernando Moine, y la mujer policía Daiana Rojo quedó acusada de encubrimiento.

Para la esposa de Galíndez, los tres estuvieron involucrados en la agresión a su marido y de eso hablarán en la Fiscalía de Río Cuarto, apenas su esposo esté en condiciones de declarar.

Jorgelina dialogó con este diario desde la sala de espera del Sanatorio Allende de Córdoba. Periódicamente cubren el trayecto de ida y vuelta hacia su domicilio en Pilar, de Río Segundo.

“Estamos a unos 40 kilómetros de distancia, y venimos porque la recuperación de mi marido viene demasiado lenta, la herida no está drenando bien y tenemos miedo de que su organismo rechace la prótesis”, dijo.

Además de las huellas físicas del castigo, Galíndez quedó inmerso en una depresión.

“Está muy preocupado porque no puede trabajar”. A través de mensajes que le escribe en un papel, Galíndez le planteó sus temores. “Ayer me escribió: ‘¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Con qué voy a trabajar si no tengo las herramientas?, con tu trabajo no podemos hacer mucho si vos ganás poco’. Ese tipo de cosas”, confió la mujer.

Jorgelina es empleada doméstica en Pilar y su esposo hacía todo tipo de changas, desde plomería, albañilería, electricidad hasta tareas de mantenimiento.

-¿Esas herramientas hoy quedaron retenidas en la comisaría de Río Cuarto?

-Yo no sé si diría retenidas porque en ningún momento nos hicieron un papel con el detalle de las herramientas con las que se quedaron. A nosotros nos vaciaron la camioneta y en ningún lugar dejaron por escrito con qué se quedaban y con qué no.

Con el paso de los días, Jorgelina sigue sin encontrar explicaciones a lo que vivieron en su paso por Río Cuarto, tras ser demorados en un control policial sobre la ruta A005.

“Si a vos te están diciendo que quedás en libertad porque fue todo un error, ¿qué necesidad tienen de vaciarte la camioneta y de hacer la atrocidad que hicieron con mi marido?”, se preguntó.

Recordó que mientras Galíndez era golpeado por dos policías varones, una mujer la mantenía a ella contra la pared. “Desde ahí veo que a Carlos le hacen sacar la ropa, le vuelven a poner las esposas y le empiezan a pegar”, relató.

Esa madrugada hubo un detalle que a Jorgelina no se le pasó por alto. Después de la golpiza, uno de los uniformados salió en busca de un balde de agua. “Ese señor policía tuvo la “delicadeza” de tirarle un baldazo de agua encima para limpiarle la sangre. Ahora que estoy más tranquila pienso que ellos deben estar habituados a hacer este tipo de cosas. Por eso, después de que retiraron a mi marido se ocuparon de limpiar la habitación con agua y lavandina”, evocó la mujer.

Jorgelina y Carlos tienen una familia ensamblada. Cada uno de ellos tiene un hijo de una relación previa. La preocupación hoy también alcanza a ellos. “No puedo dormir y tengo miedo de andar por la calle, a nuestros hijos también les pedimos que no salgan porque no sabemos qué puede pasar. Hoy vivimos con miedo”, concluyó Jorgelina.

Agresión al cadete: confían en que habrá condena

El abogado querellante del cadete que fue golpeado en la vía pública por dos policías, en octubre de 2019, confía en que ambos agentes serán condenados en un juicio oral y público.

“Tanto el policía Colautti como el otro agente deberían haber estado en pasiva y no cumpliendo funciones. Con el antecedente de haber cometido vejámenes contra el menor obviamente no deberia haber estado en este nuevo hecho que hoy se le imputa en la alcaída”, remarcó Héctor Giuliani.

En su opinión, Colautti y el otro agente imputado por vejaciones en 2019, debieron haber estado en situación pasiva desde entonces y hasta que se esclareciera el hecho.

En relación con la causa del cadete que fue esposado y golpeado en el rostro por pasar un semáforo en rojo y no tener consigo los papeles de su moto, el querellante está convencido de que los dos acusados terminarán condenados como autores materiales del violento hecho y deberán ser apartados de la fuerza.