Por ese episodio de violencia, resultaron acusadas dos personas: Mariano Ontivero y un joven que al momento del homicidio tenía 17 años de edad. En tanto, Gonzalo Ontivero, hermano del primer acusado, fue juzgado en la misma audiencia pero por otro episodio menor.
El juicio se llevó a cabo en la Cámara Segunda del Crimen. Estuvo a cargo del juez Pablo Bianchi y concluyó el viernes último con resoluciones dispares para los imputados.
Mariano Gastón Ontivero fue quien cargó con la condena mayor. El juez le aplicó 13 años y 10 meses de prisión porque lo declaró coautor del crimen de Burgos, pero también los responsabilizó de otros delitos como un robo y violación de domicilio.
Su hermano, Gonzalo Ontivero, fue condenado a un año y 4 meses de prisión en suspenso, por el delito de disparo de arma de fuego.
En el mismo veredicto, la Cámara declaró que el menor de 17 años fue el responsable de haber efectuado el disparo letal contra Burgos, pero precisamente por no tener los 18 cumplidos en ese momento, no se le impuso pena alguna.
Tal como lo establece la ley, el joven debe permanecer bajo la órbita del Juzgado Penal y Juvenil y, en caso de que el juez de Menores lo considere oportuno, podría aplicarle una pena una vez cumplida la mayoría de edad.
Esa situación generó el descontento de los familiares de la víctima, de la madre, Claudia Flores, y de su tía Carolina Flores, quienes expresaron su malestar, pues sospechan que pudo haber un acuerdo entre los acusados para beneficiarse procesalmente.
Concretamente, lo que Carolina Flores planteó en diálogo con Puntal fue que Mariano Ontivero fue quien indujo el asesinato y el que tenía consigo el revólver. “El menor se hizo cargo de todo desde el principio. Dijo que fue él quien disparó y que también era el dueño del arma, pero sabemos que fue Ontivero quien le pasó su arma”, comentó.
El desenlace se habría producido, creen los deudos, cuando uno de los hermanos Ontivero, lo “marcó” a Diego Burgos como la persona que le había pegado en una oportunidad. “Sin darle tiempo a nada, lo atacaron apenas mi sobrino se bajó de la moto”, se lamentó Flores.
Tampoco ocultaron su malestar por la situación en la que quedó el menor, quien hoy se encuentra alojado en el Complejo Esperanza, un centro cerrado para jóvenes que han cometido algún delito.
“El asesino de mi sobrino está en
Córdoba, con un montón de beneficios porque no está en una cárcel de mayores, puede estudiar y hacer vida normal. Está como si fuera en un reformatorio. Yo no conozco de leyes pero la abogada querellante le explicó a mi hermana que en caso de que el juez de Menores le aplique una pena, sería de unos tres años. O sea, le dan más al coautor que al que disparó y, desde el primer día, se inculpó”.
Carolina Flores anticipó que la intención de su hermana es apelar la decisión de la Justicia para reclamar penas mayores.