Denuncian antecedentes de violencia, irregularidades en el procedimiento y señalan a su expareja como el principal sospechoso.
Difundieron una serie de audios donde amenaza a la mujer. “Te voy a reventar a palos”.
La mujer fue encontrada sin vida en el baño de su casa de barrio “100 Viviendas” por su hijos de 5 y 14 años.
Para los hermanos de la mujer, ella no se mató. Es imposible desde cualquier punto de vista que haya tomado tamaña decisión. “No estaba depresiva. Estaba re feliz de la vida, quería irse de vacaciones, tenía planeado hoy (lunes) a la noche salir a cenar y amaba a sus hijos. Nunca hubiera hecho semejante cosa, menos estando los hijos en la casa”, recalcó Yésica, una de las hermanas, alrededor de las 18 del lunes.
“No vaya a ser cosa que me dejés a los chicos solos para irte de joda, si no va a pasar lo que yo te dije, yo te digo nomás (…). Es un problema que tenés vos y no lo podés superar, allá vos. A las cuentas hay que pagarlas, pero a los chicos no me los dejés solos para andar moviendo el cu.. porque te voy a reventar a palos (…). Vos decís que ya tenés todo decidido, todas las decisiones que has tomado últimamente, desde que dejaste de trabajar en lo de tu tío Juan, son todas erradas. Todo mal hacés y me vas a hacer quedar mal. Me vas a quemar, porque sabés lo que te voy a hacer si te chapo. Me vas a hacer perder el trabajo. Todo. Pero bueno, dale. Vos ya tenés todo planeado”, se escuchó una voz de hombre, en un audio que se hizo viral en Villa Mercedes. La respuesta de una voz de mujer señala: “me tenés podrida”.
La autopsia realizada al cuerpo de Yohana estableció que no tenía lesiones traumáticas y la causa del deceso fue “muerte por ahorcamiento”.
La Justicia de San Luis, ante las sospechas de la familia, avanzó en la investigación.
En la casa de la mujer, los investigadores no encontraron “nada raro” y sólo incautaron el celular de Yohana “como parte de las averiguaciones”, señaló Yésica, una de sus hermana al sitio “El Chorrillero”.
Agregó que no es posible que Yohana haya logrado por su propia cuenta alcanzar el ventiluz, porque la claraboya está a una altura considerable del piso y, en la escena, “no había escaleras, ni nada”.