Bronzovich: "Distritos como Río Cuarto evitaron que la paliza de la chicharrita sea mayor"
El director nacional de Agricultura habló de las secuelas que dejó el Spiroplasma y los temores de los productores. Destacó el rol de la región en el volumen final de producción de maíz. Y mencionó cuatro acuerdos necesarios para que Argentina crezca en toneladas de granos
El director nacional de Agricultura, Nicolás Bronzovich, dialogó con Tranquera Abierta sobre la perspectiva de la campaña gruesa que está a punto de comenzar, el impacto del clima y la chicharrita, e hizo foco en los cuatro grandes acuerdos necesarios para romper el techo productivo en el país y empezar a crecer en toneladas de granos. Visitó la 90° exposición de la Sociedad Rural de Río Cuarto y destacó la potencia que el sector y la región expresaron dentro del predio.
“Como cada vez que uno se arrima a estos espacios donde el agro y los productores se juntan a hacer una puesta en común, uno queda gratamente sorprendido, no porque no conozca de la capacidad de esta región, sino porque es la primera vez que estuve en la muestra, que es realmente muy grande y desbordada de gente. Lo que más me gusta ver en este rol de director de Agricultura es la juventud. Nuestro sector tracciona gente cada vez más joven y esas nuevas generaciones nos vienen marcando la cancha y eso es muy sano, y también habla de la potencia de nuestro sector”, indicó Bronzovich.
Luego hizo referencia al atentado sufrido por el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino: “Más allá de lo que ocurrió con la Sociedad Rural Argentina y su presidente, al sector productivo no se le movió un milímetro la agenda, a pesar de esos actos que todos repudiamos abiertamente”.
“Respecto a todo lo que tiene que ver con gravámenes, intervenciones distorsivas, las famosas retenciones o los fideicomisos, todos saben que el Gobierno tiene claro su impacto”
Está sobre el principal cordón maicero del país y venimos de una campaña en la que se cruzó un cisne negro que nadie vio...
Como director de Agricultura, en el distrito de mayor producción de toneladas de granos del país no podía no estar. Lo hago con mucho gusto y por mi rol actual. Por suerte esta zona se salvó de la paliza que más hacia el centro de Córdoba y hacia el norte del país generó el achaparramiento. De hecho, se salvó y compensó las importantes pérdidas que tuvimos en otras zonas. Argentina no tuvo tanta pérdida como podría haber sido justamente porque distritos como este compensaron. Ahora hay que dejar que la agronomía actúe y estamos acompañando ese proceso. No tengo dudas que la tenemos y hay conocimiento guardado en el país; y de hecho vimos cómo surgieron especialistas a los que no conocíamos porque hasta acá esta plaga no nos había puesto contra las cuerdas. De hecho nos estamos juntando, se están sinergizando trabajos, iniciativas, monitoreos, inscripciones de alternativas diversas para combatir las plagas. Estoy preocupado lógicamente porque baja la cantidad de superficie de maíz para el próximo año, pero esperanzado porque el clima ayude a que eso no sea tan importante.
¿Qué tan grave será el recorte en el país?
A nivel país consideramos un recorte del 15% con distritos en el sur que van a crecer en hectáreas de maíz. Pero vamos a tener reducciones muy importantes en zonas donde la plaga golpeó mucho como Chaco, Santiago del Estero, Tucumán. Por suerte algo de sorgo compensa, el girasol reaparece y la agronomía juega.
¿En qué se está trabajando?
De parte nuestra haremos el máximo esfuerzo y celebro que los privados estén trabajando duro para resolver el rol del maíz en la ecuación productiva. En nuestra rotación es indudable ya y no es el maíz por el maíz mismo, sino que es por la soja o el garbanzo que siembro atrás. Los que estamos en esto entendemos de ciclos y sabemos que un período de maíz en baja no quiere decir que en el próximo no vaya a recuperar. Pero siempre estamos confiados en la capacidad de este sector, en eso que solemos llamar inteligencia colectiva y capacidad de cooperación de los distintos actores de la cadena, que va a resolver de la mejor manera la ecuación productiva de este año.
Hay temor en los productores, ¿que se combate con información?
Hay una especialista cordobesa que siempre insiste en la necesidad de combatir temor con conocimiento y desde Córdoba entonces voy a repetir esa frase. Y estamos justamente en eso y tenemos una tasa que realmente me sorprende gratamente gracias a esa colaboración colectiva, incluyendo allí actores públicos y privados. Todos están trabajando para generar conocimiento y lo estamos obteniendo y de muy buena calidad. Hoy vemos que en muchos congresos nuestros hay especialistas que son de afuera pero no tengo dudas que en poco tiempo más Argentina va a exportar especialistas en congresos externos.
Más allá de la coyuntura, ¿cómo se rompe el estancamiento productivo de Argentina?
El techo productivo se rompe con acuerdos. No hay recetas únicas. En eso se parece al problema del Spiroplasma. Nos tuvimos que poner de acuerdo todos para monitorear, para acordar fechas de siembra, entender que si el vecino no comparte la preocupación no vamos a resolver ninguna situación. Y eso es un ejemplo para poder alcanzar un crecimiento amplio en lo productivo, siempre multiplicando acuerdos.
¿Por ejemplo?
Hay tres áreas grandes para que la Agricultura dé el salto de productividad. Primero, necesito decir que respecto a todo lo que tiene que ver con gravámenes, intervenciones distorsivas, las famosas retenciones o los fideicomisos, entiendo que no necesito mencionarlos porque todos saben que el Gobierno lo tiene claro. Soy parte de un equipo y jugadores más importantes que yo en este equipo se expresaron y están de acuerdo con los actores productivos sobre esos temas. Desde mi ámbito necesitamos avanzar en fertilización y nutrición, donde tenemos mucha materia pendiente. Hay que trabajar para resolver cómo Argentina levanta los niveles y lo hace inteligentemente. Quizá podamos darnos el lujo de que en algunos ambientes menos productivos, podemos bajar dosis y subir en los más productivos. Pero en promedio tenemos que subir las dosis. Tenemos que devolver más, nutrir el sistema y pensar que no sólo estoy nutriendo el maíz de hoy, sino el garbanzo de acá a unos años. Hay que trabajar en eso y mucho. Sumaría la necesidad de consensos respecto a la calidad de los productos de la agricultura. Argentina tiene una diversidad de climas muy rica, por lo cual podemos especializarnos y producir productos de nicho, con calidades específicas para los distintos consumidores del mundo. Y para eso necesitamos que el estímulo, el incentivo, le llegue a los que invierten. Si alguien fertiliza más y obtiene un producto con mejor proteína necesitamos que los incentivos le lleguen al que invirtió porque sino es muy difícil. Y por último, necesitamos un gran acuerdo referido a propiedad intelectual, ley de semillas. Incluso con un Estado que debería estar presente sólo como fiscalizador de que se cumplan las leyes y que el acuerdo sea entre productores y proveedores de tecnología y mejorar la calidad de ese acuerdo. Hoy funcionamos, pero hay que mejorarlo, hacerlo crecer en escala y que un mayor reconocimiento de la propiedad intelectual se traduzca en mayor inversión en genética. Tenemos genética de punta en muchos cultivos, pero en otros cultivos menores estamos muy lejos. Eso va a romper ese estancamiento del que hablamos en la producción. Y voy a sumar un consenso más: todo lo que tiene que ver con riego. Argentina tiene una vieja deuda en este punto y no hemos invertido todo lo que el sistema acepta y necesita. Ahí hay que trabajar fuerte también para romper el techo.