Tres generaciones en un equipo: abuelo, hija y nieto cumplieron el sueño de jugar juntos al polo
Abuelo, hija y nieto; tres generaciones pudieron cumplir el sueño que anhelaban desde hace años: jugar juntos al polo en un mismo equipo. Lo lograron semanas atrás en un pequeño torneo organizado en la localidad de Serrano. Se trata de Daniel Echavarry (74), Valentina Echavarry (44) y Bautista Arestizábal (15), quienes representaron al Laboulaye Polo Club, una institución de su pueblo natal. Los tres se definen como unos apasionados por este deporte y por los caballos.
“Esta experiencia no tiene comparativo, si uno se pone a pensar hay que agradecerle a la vida porque esto es un regalo, por suerte lo podemos aprovechar. Poder jugar con mi viejo y con mi hijo es algo increíble”, manifestó Valentina a Puntal.
La familia comparte una conexión con estos animales prácticamente desde la cuna, ya que Daniel se dedicó siempre a la cría. No obstante, su acercamiento con el polo llegó mucho más adelante; con más de 50 años, el hombre comenzó a practicar y aprender. Estas ganas contagiaron a su hija, que, si bien en su juventud había competido en equitación y salto, nunca había jugado al polo.
“Mi papá hoy tiene 74 años y fue él quien nos pasa esta pasión por el caballo, la vida en la naturaleza y después de grande se conecta con el deporte. A los 58 años comienza a jugar al polo y me lo traslada a mí cuando vuelvo a vivir a Laboulaye, después de vivir en Córdoba, yo tenía unos 28 años. Más adelante nace mi hijo, que también tiene a su papá que juega al polo”, narró.
Valentina rememoró que, si bien su afición por este deporte se dio en la adultez, la de su hijo viene casi desde la panza, ya que poco antes de su embarazo fue que ella quien empezó a dar sus primeros pasos en el polo. “Cuando vuelvo a Laboulaye me encuentro con que mi viejo se había metido en esto y ahí incursiono yo, los dos aprendimos a jugar. Siempre partiendo desde tener un contacto y una conexión con el caballo porque para jugar al polo tenés que saber andar a caballo, por eso esa parte se me hizo un poco más fácil, el deporte es complicado. Aprendimos mucho de la gente que ya jugaba acá en el pueblo, ya hace unos 14 o 15 años. Y al poco tiempo que empecé quedé embarazada”, describió.
En este sentido, admitió: “A Bautista podría no haberle gustado pero él sin que nadie lo obligue también se empezó a apasionar por el caballo y su cuidado, que también es parte de este deporte. Dependemos mucho de los caballos, son muy sensibles y delicados. No se trata de una máquina, que vos te subías y jugás, no es así. Hay que tener una conexión muy especial con ellos”.
La laboulayense rescató que este vínculo íntimo con los animales “es una forma de vida”. “Mi papá toda su vida se la pasó con caballos y nos inculcó eso y más adelante surge lo del deporte, que es muy apasionante porque es en conjunto y tiene una pre y post muy agradable. Se da esto de que te juntás con mucha gente a la que le gusta lo mismo. Es un deporte que, si bien es de roce, tiene muchos códigos porque es peligroso”, relató.
Si bien Valentina señaló que al polo no lo practica profesionalmente, sino que es parte de un hobby que juega los fines de semana, le permitió alcanzar varios objetivos como conocer Palermo y competir junto con un equipo de mujeres.
Un certamen familiar
Acerca del torneo disputado en Serrano semanas atrás y que les permitió jugar juntos a los tres, la polista destacó que se trató de un certamen familiar en el que diversos papás de la región pudieron compartir equipo con sus hijos.
Asimismo, Valentina comentó que fue Bautista el artífice de la iniciativa que los llevó a cumplir el sueño. “En Serrano hay un club que es pequeño, más chico que el de Laboulaye, y siempre tiene la idea de que participe gente que por ahí no tiene la posibilidad de ir a otro lado o a torneos de la liga. Así se propone esta fecha y ahí surge de mi hijo pedirle a su abuelo que hagamos un equipo conmigo. Me dijo: ‘Le vamos a decir al abuelo que juguemos juntos’ . Yo pensé que mi papá iba a decir que no, pero lo llamó por teléfono y aceptó. Si bien la anotación de los clubes es individual, desde la organización vieron que había muchos padres e hijos, también nosotros que éramos tres de la misma familia; lograron hacer equipos parejos y quedamos en el mismo junto con otro chico más. Fue muy lindo porque tomaron esta inquietud nuestra de querer jugar juntos y lo permitieron”, afirmó.
Y agregó: “Era algo que queríamos hace años y lo pudimos concretar, somos apasionados por este deporte”.
En tanto, sobre esta disciplina en la zona, aseguró: “El sur de Córdoba se está moviendo muchísimo en cuanto al polo, cada vez hay más gente que se acerca. Creo que si no se suman más que lo practiquen no es tanto por un tema económico sino más que todo por lo logístico, lo que implica tener un caballo, cuidarlo y demás. Se piensa mucho que tenés que tener mucho dinero para jugar pero en esta zona no es tan así”.
Finalmente, Valentina, con gran orgullo y cariño hacia su familia dijo: “Si se dan las condiciones para estar los tres jugando juntos otra vez, seguiremos. Mi papá tiene un gran impulso, es imparable, es el más motivador y es un ejemplo para todos”.