La UCA midió felicidad, proyectos de vida y el voto como factor de cambio. Qué dijeron los argentinos

¿Cómo están los argentinos en la pospandemia? Parece ser el disparador de este informe que analiza los últimos 12 años en materia de bienestar psicológico, felicidad, salud, proyecciones personales y uso del voto para cambiar la realidad

El sentimiento de felicidad remite a la percepción subjetiva de qué tan feliz se considera la persona.

 

Desde el Observatorio de la Deuda Social de UCA emitieron un último informe sobre el deterioro del bienestar de los ciudadanos en la pospandemia, titulado ‘Desigualdades y Retrocesos en el Desarrollo Humano y Social 2010 – 2022.

Malestar psicológico

Durante el periodo estudiado se observa una tendencia relativamente constante de alrededor del 20% en el malestar psicológico, con valores que fluctúan entre el 18,4% (año 2010) y 25,4% (año 2022). Al considerar el año de inicio de la serie (2010) y el último (2022), se observa que el malestar psicológico aumentó en 7% en los doce años. Las personas de los estratos socio-ocupacionales con mayor vulnerabilidad social, laboral y educativa presentaron mayor malestar psicológico si bien los que se integran en el bajo marginal son los que evidenciaron mayor brecha de deterioro (29% en 2010 y 38,5% en 2022). Además, en el año 2022 la sintomatología ‘ansiosa’ y ‘depresiva’ se expresa con mayor aumento en los adultos del medio no profesional y en estratos bajos, respecto al primer año de la serie. En el último año, se produjo un incremento en el malestar psicológico principalmente en el nivel muy bajo, grupo que ha declarado un aumento de casi 10%, comparado con el período 2010. En cuanto a la pobreza por ingresos, quienes se encuentran bajo la línea presentan niveles de malestar psicológicos más elevados, comparado con quienes no son pobres.

Sentimiento de infelicidad

El sentimiento de felicidad remite a la percepción subjetiva de qué tan feliz se considera la persona, y refleja el estado de bienestar personal y satisfacción con la propia vida. A modo de carencia, se considera el sentimiento de infelicidad como la falta de felicidad, que incluye a aquellas personas que se consideran poco o nada felices. En el periodo temporal analizado, el sentimiento de infelicidad alcanza a alrededor de una de cada diez personas que residen en zonas urbanas de Argentina. Este presenta ligeras variaciones interanuales, en el primer año evaluado fue de 13,3% y en el último de la serie de 14,1%. El sentimiento de infelicidad es desigual en los diferentes niveles socioeconómicos: las personas de nivel muy bajo presentan la mayor carencia y supera a los estratos medios y el bajo, mientras que las personas del medio alto declararon la menor proporción de déficit en este recurso emocional.

Déficit de proyectos personales

El contar con proyectos personales involucra al conjunto de actividades dirigidas a alcanzar objetivos a corto, mediano y largo plazo. Se trata de un proceso cognitivo en el que las personas creen que pueden proponerse y alcanzar un propósito individual que les proporcione satisfacción. En este sentido, se entiende como déficit en quienes manifiestan no tener proyectos más allá del día a día. La ausencia de proyectos personales se manifiesta en alrededor de dos de cada diez personas que residen en áreas urbanas de Argentina entre los años 2010 a 2022. En el último año de la serie que coincide con la pospandemia, el déficit es representado por 14,8% y manifiesta un leve descenso respecto al 2021, año de salida de la pandemia.

Respecto al estrato socio-ocupacional, la falta de proyectos personales se acentúa en las personas de estratos bajos. En 2022, la falta de proyectos personales es mayor en el estrato bajo marginal (23,5%), aunque desciende en 7% a comparación con el año anterior. El estrato bajo integrado también experimenta una disminución del déficit, pero en 2,8%, aunque menor que en el estrato más vulnerable. En cambio, en el medio profesional el déficit aumenta en una proporción similar (2,5%), y en el medio profesional, estrato con menor déficit a lo largo de ambas series, se mantiene prácticamente sin cambios respecto al año 2021.

Voto y proyección personal

La explosión de la pandemia por COVID-19 también dejó una crisis política. Tras tres años desde su inicio, y ya en un escenario pospandémico, las percepciones ciudadanas sobre la gestión gubernamental y el funcionamiento democrático siguen siendo cada vez más desfavorables, lo cual repercute en la vida cotidiana de la población.

A raíz de ello, desde el ODS-UCA se preguntan cómo es la relación entre uno de los principales instrumentos de la democracia (el voto electoral) y la capacidad de las personas en construir proyectos personales. Se percibe una incompetencia para proponerse metas y objetivos en función de su bienestar personal, además de un déficit en la consideración del voto como factor de cambio: esto es la incapacidad que tiene el voto para generar cambios en la realidad social y política del país. A lo largo del periodo 2017-2022, se observa que un tercio de la población argentina se encuentra disconforme con el máximo instrumento de expresión de voluntades que tienen los sistemas políticos democrático: el voto. Con ello, alrededor de un 30% de la población urbana mayor de 18 años en Argentina considera que dicha herramienta no genera cambios sociales contundentes en la realidad en la que vive, dejando entrever dos fenómenos más profundos: la crisis respecto a la representación y la credibilidad lograda por aquellos que se postulan como candidatos en momentos eleccionarios.

Por Fernanda Bireni