La plataforma de cadetería Pedidos Ya está terminando el entrenamiento de su plantel de “riders” y de cerrar acuerdos con locales gastronómicos de la ciudad, con la idea de empezar a funcionar en cuestión de días.
De momento, desde la empresa no emitieron ninguna comunicación oficial, y tampoco respondieron las consultas de este diario. No obstante, ya figuran algunos comercios locales en la aplicación y otros aparecen pendientes de confirmación. Además, los interesados en convertirse en cadetes ya se pueden postular para Río Cuarto en la misma plataforma.
La firma realizó una selección de personal y una mínima capacitación, aunque no se conoce por ahora qué cantidad de trabajadores empleará dentro de la ciudad.
Por otro lado, realizó varias consultas a comercios del rubro gastronómico con la idea de diversificar la oferta para los usuarios, aunque por ahora la mayor parte del listado está conformada por sucursales y franquicias de grandes cadenas.
Vuelta de tuerca
Lo que traen consigo las plataformas de cadetería es una nueva vuelta de tuerca a la precarización laboral.
La firma les exige a los trabajadores que se inscriban como monotributistas, además de contar con un seguro y un vehículo -bicicleta o moto- para hacer las entregas. Todo esto, costeado por los propios cadetes.
También se deben encargar de reunir una suma de dinero en cambio y, en caso de utilizar una moto, pagar el combustible. Obviamente, también le dejan una comisión a la plataforma.
A cambio, ésta les promete, básicamente, trabajo: viajes, que los cadetes cobran por unidad.
La firma distribuye los encargos por medio de un algoritmo, teniendo en cuenta las diferentes zonas de la ciudad, pero no obliga a los cadetes. Pueden tomar o rechazar los pedidos, aunque esto afectará la calidad de su trabajo en adelante. A mejor desempeño, mejores posibilidades.
“La idea es que tenés que meter muchas horas para ir subiendo en el ranking”, comentó un trabajador de la firma, consultado por este diario.
No obstante, los planes iniciales de la plataforma parecerían conspirar contra este objetivo, dado que comenzará a operar en el centro de la ciudad.
Quiénes son
Pedidos Ya es una plataforma que conecta a los usuarios con locales de venta de comida para llevar, a través de una aplicación. La empresa nació con estas características originales el 17 de octubre de 2009, en Uruguay.
Luego de expandirse a varios países de Latinoamérica -hoy está en Bolivia, Chile, Colombia, Panamá y Paraguay-, hace dos años sumó una plantilla de cadetes.
La aplicación le permite al usuario visualizar diferentes ofertas de comida de acuerdo a su ubicación, en base a lo cual puede realizar un pedido y pagar la compra más los gastos de envío con tarjetas. También lo habilita a puntuar el servicio del cadete y del negocio. Todo, a través del celular, o de la interfaz en la web.
La empresa asegura que libera al consumidor de largos tiempos de espera al teléfono para hacer un pedido, le brinda ofertas exclusivas y le permite programar solicitudes cuando los comercios están cerrados.
Otras plataformas similares entraron al mercado a partir de 2015. Es el caso de Rappi (de origen colombiano) y Glovo (España), y extendieron el negocio de las entregas más allá del rubro gastronómico. No obstante, se basan en un modelo de negocios similar. Hoy, funcionan en casi todas las grandes ciudades del país.
Fuente de conflicto
El arribo de estos nuevos medios de contacto generó fuertes resistencias y protestas de parte de los mismos trabajadores.
En Buenos Aires, los nuevos cadetes llegaron a hacer una huelga y finalmente crearon la Asociación de Personal de Plataformas (APP) para salir de la indefensión frente al avasallamiento de sus derechos.
Se sintieron víctimas de la “uberización” de la economía, que los llevó desde la promesa de “ser tu propio jefe” a trabajar a destajo, sin las mínimas condiciones de seguridad, como salario fijo, jornada mínima, seguro de riesgo y otros.
Por su parte, la Asociación Sindical de Motociclistas, Mensajeros y Servicios, que forma parte de la CGT, denuncia a las plataformas por fraude laboral. Entienden que la empresa mantiene una relación de dependencia encubierta con los trabajadores, por medio de la figura del monotributo.
Otra de las críticas es que Rappi, Pedidos Ya o Glovo no tienen costos para incorporar ni para desvincular personal. En 2018, en Buenos Aires, fueron despedidos 400 cadetes, lo que abrió un fuerte conflicto. En la ciudad de Córdoba, quedaron desafectados otros 15.
Leonardo Brochero. Redacción Puntal