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¿Cómo aprovechar al máximo tu vestidor?

A la hora de ponerse a ordenar “hay que tener en cuenta los básicos y los clásicos”, parece ser la premisa principal al momento de reordenar el vestidor o los espacios de guardado frente al cambio de estación que ya es inminente. Si bien aún pueden suscitarse días de bajas temperaturas, el invierno dijo “adiós” esta semana y los colores se adueñan del inicio de la primavera.

Pero ante el inminente archivo de los abrigos, se torna indispensable definir un criterio que nos permita guardar de la mejor manera la ropa de invierno y preparar todo para usar en tiempos de temperaturas generosas.

Lo primero será separar la ropa de la estación que terminó, en este caso el invierno, y es importante revisar el estado de las prendas.

Para dejar espacio en el placard y que el orden fluya, es imprescindible descartar las que ya estén gastadas, esas que tienen “bolitas”, que perdieron su forma o cuyo color no es lo que era, como pasa con el negro, que se transforma en un gris arratonado.

“Si usé tanto una prenda es porque me gustó y si me gustó es porque me quedó bien, y ésa es la clave. Buscar e ir detrás de lo que me quedó bien y no guardarlo eternamente si ya es hora de jubilarlo”, recomiendan los profesionales en la materia.

Es que justamente, el cambio de prendas tiene que ver con la calidad y “hay básicos, como las remeras que requerirán renovarse cada siete u ocho meses”.

Tendencias o básicos

A la hora de poner en orden el armario, además de deshacerse de aquellas cosas que ya no nos quedan, las que están gastadas o que no usamos hace tiempo, hay que pensar estratégicamente en las prendas que serán reemplazadas.

Hay que tener en cuenta la diferencia entre los básicos y los clásicos. Lo mejor es ir por lo segundo, porque van a perdurar en el tiempo ya sea por diseño como por calidad.

“A mayor calidad, mejor vejez”, señalan los especialistas. En ese sentido resaltan que lo ideal es tener básicos como fondo de armario y evitar comprar prendas caras cuando buscamos tendencias.

Por ejemplo, si se usa el verde no vale la pena gastar en un blazer de ese color. Lo mejor es comprar detalles en los tonos de temporada, aconsejan.

Otra recomendación se orienta a confiar en los accesorios “porque con ellos podemos lograr que un mismo equipo luzca de mil maneras distintas”, sin necesidad de andar acumulando ropa.

Cómo ordenar

Algunos prefieren organizar la ropa por color, por prendas o por largos, pero los especialistas recomiendan hacerlo según el uso que se le da.

Es decir, dividir el armario de acuerdo a las actividades y prioridades y –en base a ello- acomodar primero las prendas que más se usan.

“Lo básico tiene que estar más alcance de la mano, esas prendas que más usamos en el día a día”, sugieren.

En esa línea, opinan que hay que guardar la ropa según las actividades que uno tiene. Si es de trabajo, poner primero las blusas, los pantalones de vestir, las faldas. Después la del gimnasio, si es que se practica actividad física, y por último la del fin de semana, que es más relajada.

A su vez, recomiendan armar nuevos conjuntos con las prendas que uno ya tiene para evitar seguir acumulando y maximizar lo que ya tenemos en el placard.

Guardado de las prendas

Una buena percha es fundamental evitar que la ropa se deforme, se termine cayendo en el piso del armario y a su vez permita visualizar las prendas.

También puede ser favorable utilizar bolsas termoselladas y en el caso de los pulóveres, no se recomienda colgarlos sino doblarlos para que no se deformen.

La ropa que ya no es de temporada y se retira del placard se puede almacenar como si hiciéramos una valija. Otra opción son las fundas de algodón que protegen las prendas del polvo y los ácaros y cuidar que las que protegen abrigos estén en lugares secos.