Política | presupuesto

Alejandro Rodríguez: "El oficialismo hizo mucho para no tener presupuesto"

El diputado bonaerense, jefe del Interbloque Federal en el que está el schiarettismo, señaló que desde el principio la bancada oficialista cuestionó el proyecto de Guzmán y lo tildó de "ajustador". "El Gobierno es el único responsable de lo que pasó", manifestó.

Los miembros del interbloque federal: Ignacio García Aresca, Mónica Fein, Carlos Gutiérrez, Natalia de la Sota, Florencio Randazzo, Alejandro Rodríguez, Graciela Camaño y Enrique Estévez.

 

Alejandro “Topo” Rodríguez conduce el Interbloque Federal que contiene 8 miembros y en el que están los tres diputados nacionales del schiarettismo.

El bonaerense sostiene, después del fracaso de la sesión de más de 20 horas que se produjo en la Cámara Baja, que en realidad el oficialismo nacional nunca quiso que saliera aprobado el presupuesto de 2022.

Rodríguez asegura que, desde el momento mismo en que el proyecto del ministro Martín Guzmán entró a Diputados, el propio kirchnerismo se dedicó a cuestionarlo con el argumento de que era un presupuesto ajustador.

- ¿Cómo se llegó al resultado que finalmente se produjo en la Cámara y que dejó al Gobierno sin presupuesto?

- Tengo la impresión, desde el principio hasta el final, de que el oficialismo hizo mucho para no tener presupuesto propio. Desde omisiones a acciones deliberadas que llevaron a que todos los que teníamos una visión constructiva y una visión de que había aspectos que debían modificarse para mejorar no lográramos que el Gobierno avanzara en ese sentido. La primera nota llamativa es que cuando el 15 de septiembre de este año el ministro de Economía envió al proyecto de presupuesto al Congreso hubo un aluvión de rótulos descalificatorios hacia el propio gobierno del Frente de Todos y hacia el Ministerio de Economía de parte de diputados del kirchnerismo. El kirchnerismo fue lapidario con respecto al proyecto de Guzmán y planteó que era un presupuesto de ajuste y hasta se rotuló al propio gobierno del oficialismo como ajustador. Es decir, se veía venir que había una marcada insatisfacción, un rechazo del propio oficialismo respecto de su propio proyecto. En segundo lugar, lo que también explica la falta de aprobación es que el Gobierno decidió tener dormido el proyecto de presupuesto durante tres meses porque lo presentó a mediados de septiembre y se decidió a discutirlo a mediados de diciembre. Hizo silencio durante tres meses. Cuando vino al Congreso a querer discutirlo nos puso la sentencia de que teníamos sólo tres días y que después había que votarlo. Eso marca una falta de comprensión del Gobierno sobre la complejidad que significa discutir y trabajar un presupuesto nacional. Más aún en un marco tan particular en el que el gobierno nacional no tiene mayoría en la Cámara de Diputados, tampoco en Senadores. Eso indica que hay que tener flexibilidad, no digo para incorporar todo lo que otros sectores no oficialistas pedimos, pero por lo menos incorporar algo. Eso no sucedió. En tercer lugar, no termino de explicarme por qué el Gobierno decidió poner a discusión el proyecto de presupuesto después del 10 de diciembre y no antes, porque antes tenía más diputados. Decidió ponerse a discutir el presupuesto cuando tenía menos diputados. En cuarto lugar, cuando Guzmán asistió a la Cámara de Diputados le planteé públicamente que él como ministro necesitaba salir fortalecido y no debilitado y por lo tanto le pedí que le quitara presión al Congreso para aprobarlo, que nos diera unos días más para el tratamiento y que también asistieran otros ministros. Hay que recordar que el Gobierno tiene un jefe de gabinete y 20 ministros y sólo tres asistieron al Congreso a dialogar sobre el presupuesto. Es decir, estuvieron tres meses con el presupuesto dormido, nos dieron tres días para discutirlo y llevarlo a votación y sólo fueron tres ministros. Todo lo demás lo vieron ustedes en vivo y directo: se manejó con una impericia significativa. Nosotros les ofrecimos una salida alternativa para que tuvieran unos días más y pudiéramos discutir temas de fondo. Por eso, mi impresión es que el Gobierno por acción y omisión es el único y pleno responsable de no tener aprobado el presupuesto.

- ¿El Gobierno buscó no tener el presupuesto por qué razones?¿Para ocultar sus diferencias internas o para tener más discrecionalidad en el manejo de los fondos?

- Una de las consecuencias de este fracaso es que el Gobierno va a tener gastos viejos e ingresos nuevos. Esto le permite al Gobierno tener una sobrerrecaudación y un manejo discrecional de los recursos y también decidir caso a caso a quién le da más y a quién no le da más recursos. Quien quiera mejorar su relación en la distribución de recursos debe sentarse en la Casa Rosada. Esto es, desde el punto de vista político, una situación de retroceso. No puedo asegurar que eso fuera lo que buscó el Gobierno pero sí es lo que resulta de haberse malogrado el presupuesto. Después, las diferencias internas son visibles. Le reitero que desde el corazón del kirchnerismo salieron a destruir el presupuesto cuando apenas se había presentado. Las diferencias internas son públicas; el problema no es que haya diferencias, sino que esas diferencias terminan resintiendo la capacidad del Gobierno de resolver problemas. Además el Gobierno carece de un liderazgo definido y eso no es bueno en la medida en que necesitamos una conducción e ideas claras.

- ¿El interbloque federal podría haber votado de otra manera si el Gobierno hubiera actuado distinto o era un presupuesto, como dijo parte de la oposición, invotable?

- La pelota siempre estuvo del lado del Gobierno y nosotros hubiésemos votado el presupuesto si hubiesen incorporado algunos conceptos. Primero, que sea un presupuesto realmente federal y no con cosmética federalista. Un presupuesto realmente federal se hace desde las provincias, no con cosmética federalista de poner a último momento una obrita a tal o cual preferido o quien se aviene a pedidos de la Casa Rosada. En segundo lugar, nosotros planteamos con el bloque de Córdoba Federal que el artículo 81 del presupuesto que le da facultades especiales al Ejecutivo para seguir aumentando retenciones durante tres años debía eliminarse. Es un planteo que compartimos con el gobernador Juan Schiaretti. Y pedimos que ese artículo fuera reemplazado por una política de baja gradual de retenciones y su incorporación progresiva al impuesto a las Ganancias. Eso no se logró. En tercer lugar, el presupuesto siempre estuvo basado en una presunción de inflación que no refleja para nada la realidad. No sólo no asume sino que esconde la inflación y al hacerlo está transmitiendo una señal de engaño a todos los argentinos y argentinas pero, a su vez, se está proyectando el presupuesto con un error de cálculo enorme. Avalar un presupuesto que esconde la inflación es tener una posición irresponsable frente al conjunto de la sociedad y nuestros votantes. Por todas estas razones nosotros no íbamos a votar nunca este presupuesto, pero también hubiésemos votado e impulsado un presupuesto que considerara todas estas modificaciones de fondo.

- ¿Es pesimista con respecto a lo que pueda lograrse en el Congreso con respecto a un acuerdo con el Fondo? Si no se pudo lograr una aprobación del presupuesto, se presupone que la negociación por un acuerdo con el Fondo será más compleja.

- El gobierno nacional, en particular el ministro Guzmán, hace 23 meses, casi dos años, que viene reuniéndose con el Fondo Monetario Internacional. Desde el primer encuentro hasta aquí sólo hizo jueguito para la tribuna, nunca definió nada, nunca avanzó en una propuesta concreta y se demoró de manera tan exagerada que genera estupor. La verdad es que las circunstancias de que el Gobierno no haya aprobado el presupuesto es una más que no incide de manera definitiva ni en el éxito ni en el fracaso de la negociación con el Fondo Monetario Internacional. En todo caso, la responsabilidad del Gobierno de no generar consenso político en torno al presupuesto hace que pongan a la Argentina frente a la eventualidad de que lo que se consiga con el Fondo Monetario sea una ayuda más de corto plazo de lo que Argentina necesita. Le dije a Guzmán que es necesario que saliera fortalecido y no con una mancha del Congreso; por lo tanto debía quitarle presión al Congreso y ampliar la base de discusión. El Gobierno se perdió la posibilidad de tener, después de una derrota electoral, un alto consenso. Si el Gobierno nacional hubiese elegido la vía del consenso, algo que era sencillo de lograr, hoy tendría un presupuesto aprobado prácticamente por unanimidad y seguramente podría haber ido a Washington acompañado por legisladores y legisladoras de la oposición que, con mucha predisposición, podríamos haber corroborado que el presupuesto se aprobó por consenso. Argentina necesita demostrarle al mundo una coalición de gobierno coherente en el oficialismo y un acompañamiento razonable y responsable de la oposición. Pero para mostrar eso lo primero que hay que hacer es trabajar sinceramente en lograr consenso. Argentina, por culpa del Gobierno, está perdiendo esa posibilidad. Ojalá el Gobierno a partir de lo que ocurrió cambie. Quiero también advertir que no creamos ni aceptemos extorsiones ni argumentos de culpabilidad desde el Gobierno a la oposición con respecto a que esto pueda ser definitorio en la relación con el Fondo Monetario Internacional. Lo que es definitorio en el avance de las negociaciones es lo que el propio Gobierno viene haciendo desde hace dos años y lo que decida hacer de aquí en adelante.