Mario Negri: "El Gobierno no puede hacer más lo que quiere o lo que se le antoja"
Mario Negri, jefe de la bancada radical en Diputados, declaró que el gobierno de Alberto Fernández debe comprender que, después de las elecciones, ya no puede hacer lo que quiere sino que está obligado a buscar el consenso y a ceder posiciones.
El radical evaluó por qué fracasó la sesión por el presupuesto. Además, por primera vez habló de la ruptura que un sector del radicalismo provocó en el bloque legislativo. Ese quiebre terminó con un bloque partido en dos y con el sector disidente, en el que hay 12 diputados, encabezado por otro cordobés, Rodrigo de Loredo. “La gente te vota para estar juntos y vos te peleás como en una riña de gallos y dividís”, indicó Negri. Aunque avaló los movimientos de las últimas horas para avanzar en una reunificación.
- ¿Qué lectura hace de lo que pasó en el Congreso?
- Lo que pasó fue que el Gobierno no ha comprendido que perdió la elección, que tuvo tres meses guardado un presupuesto, que en 72 horas lo quiso sacar sin ninguna modificación y que el presupuesto es un dibujo. Peor que un dibujo es. Era la nada y por primera vez todo el arco opositor, aun los que podemos no votar juntos alguna vez, ya se manifestaron con anticipación que iban a votar en contra de ese presupuesto. Ya el jueves pedí un cuarto intermedio porque no teníamos intención de que el Gobierno se quede sin presupuesto, eso no es bueno. Pero cuando se hizo el cuarto intermedio en la sesión no hubo ninguna posibilidad de acuerdo, quisieron seguir adelante. La primera conclusión es que el Gobierno tiene que entender que cambiaron las mayorías y que no se puede atropellar y lo que tiene que hacer es buscar consenso y dialogar. Después de eso, a las 22 horas de transcurrido un debate por de más álgido, el presidente de la Cámara pidió una reunión y en esa reunión nos pidió otro cuarto intermedio. Le dijimos que eso ya era imposible y que se volviera a comisión, que se rediscutiera el presupuesto, que se buscara un acuerdo que fuera posible. Un presupuesto que contempla una inflación del 33 por ciento y estamos en el 50, que aumenta los gastos en 56 nuevos artículos de golpe por 237 mil millones de pesos, que prorroga todos los impuestos por 10 años, las facultades delegadas, que no dice absolutamente nada del Fondo Monetario Internacional, era invotable ese presupuesto. Invotable. Por eso, desde la izquierda hasta la derecha todos manifestaron que no lo iban a votar. No obstante eso, estuvimos dispuestos a acompañar la vuelta a comisión. Y cuando empezamos a manifestarlo Máximo Kirchner le prendió fuego a todo.
- ¿Fue intencional el fracaso?
- No sé, no creo que sea parte de una estrategia. Lo que digo es que cuando uno es presidente de un bloque y tiene que llevarse una ley tan importante hay cosas que no puede hacer. Además de manejarse con responsabilidad, tiene que cuidar y cerrar la boca y esperar que haya un acuerdo y sacar la ley. Entonces, el Gobierno y muchos del oficialismo me decían ‘ustedes van a quedar como responsables’. Pero les respondimos: los responsables van a ser ustedes que van a ir al FMI sin presupuesto y con un gobierno débil. Creo que el Gobierno está confundido, está perdido y tiene cuatro discursos absolutamente distintos. El peligro es que se pongan el país en la cabeza y al precio lo van a pagar los argentinos.
- El Gobierno culpa a la oposición de haber dejado al país sin presupuesto.
- Ya no le cree nadie eso. El ministro Guzmán parece de La Cámpora, ahora tuitea, en vez de explicarle a alguien cómo es el camino del Fondo Monetario, si hay un acuerdo por dónde va. Ahora prorrogan el presupuesto pero sólo hasta febrero. En esa fecha empieza el nuevo año parlamentario y ojalá envíen un nuevo presupuesto y que lo envíen junto con el acuerdo con el Fondo, todo junto. Nosotros estamos para ayudar y no para hacer lo que hacían ellos, que era empujar. Ya en 2019 Guzmán prorrogó el presupuesto hasta septiembre porque decía que tenía que esperar el acuerdo con los bonistas privados. Cuando llegó el acuerdo con los bonistas, mandó el presupuesto. Ahora, bueno, manden un nuevo presupuesto y si tienen ya acuerdo con el Fondo también, que lo veamos, que sea transparente. Pero el Gobierno tiene que entender que no puede hacer más lo que quiere o lo que se le antoja. En la democracia cuando cambian los números hay que dialogar, conversar y no se puede atropellar. Les cuesta tomar en cuenta que no son más la mayoría que usaba de escribanía al Congreso. Les cuesta.
- ¿Se puede complicar el acuerdo con el Fondo Monetario ahora?
- Si él piensa que lo podía complicar tenía que haber buscado un acuerdo sin encapricharse, sin decirnos que la inflación va a ser del 33 por ciento. ¿Alguien puede creer eso? Buscan un endeudamiento por 28 mil millones de dólares más. Este va a ser el gobierno de mayor velocidad para llegar al endeudamiento más alto: 64 mil millones de dólares. Y se quejan de las deudas anteriores. Entonces, el ministro tiene que administrar en vez de convertirse en militante.
- ¿El presupuesto reconducido genera mayor margen de discrecionalidad?
- Bueno, sí. Pero las prórrogas son excepcionales. Podés prorrogar pero por el año parlamentario porque los presupuestos son anuales. El año presupuestario termina en febrero de 2022. En marzo comienza el nuevo año y tienen que preparar un nuevo presupuesto.
- ¿Esto augura un mal camino para la posible aprobación del acuerdo con el Fondo en el Parlamento?
- Ellos dicen eso pero, si es cierto que es así, tendrían que haber pisado la pelota. Estuviste tres meses sin hablar con nadie. Si todo el mundo dice que no te va a acompañar y no te dan los números, tenés que empezar a ver la realidad y ceder. Salvo que quieran vivir sin presupuesto. Eso ya dejaría de ser un país serio.
- ¿Esto que ocurrió, la actitud que tuvo el Gobierno, terminó abroquelando a la oposición?
- No sé si abroquelando pero la verdad es que la irrupción de ese discurso en un muy mal momento, con un nivel de agresión que no correspondía y cuando estábamos intentando dar una oportunidad, ratificó el voto negativo de todo el acuerdo opositor. Fuertemente. Después no toda la oposición va a estar junta porque hay enormes diferencias. Este fue quizás un caso excepcional porque es excepcional que un gobierno tan tozudo y ciego no reconozca que no tiene los números.
- ¿Qué lectura hace de lo que ocurrió posteriormente en la convención del radicalismo? Se eligió a Gerardo Morales y parece encaminarse a una unificación.
- Es bueno por el momento que vive la sociedad. En política hay que tener sentido de la oportunidad. La sociedad te vota para estar juntos y vos te peleás como una riña de gallos y dividís. Nadie se tiene que empachar con los votos. Los votos son circunstanciales y acá no tienen propietario. La gente le dijo que no al Gobierno. Eso no es eterno. Ahora nos parece un buen mensaje que el radicalismo busque acortar sus diferencias. Yo apoyaba la candidatura, obviamente, del gobernador Morales. Y me parece bien. Pero hay que tener mucho cuidado de no caer en agresiones personales.
- La gente no leyó bien la ruptura del radicalismo.
- No puede ser de otra manera. Quiero decir que no he hablado en más de 20 días porque tenía la cabeza puesta en que la sociedad dijo que estemos unidos, no que tengamos pecado de gula. Nosotros no rompimos nada. La democracia hace que se elija y se eligió y todo el que quiera volver tiene las puertas abiertas. Yo no he agraviado a nadie. Ahí hay una sentencia de la democracia que es sentido de la oportunidad y respetar mayorías y minorías.
- ¿La jefatura del bloque se va a rediscutir o es algo que ya está elegido y así queda?
- El bloque eligió a sus autoridades, pero bueno, no quiero avanzar en nada. Quisiera que todos estemos juntos y que vuelva todo el que quiera volver. Con absoluta humildad lo digo. Mi decisión es no responder a ningún agravio de ningún tipo.