Arquitectura | Primavera

¿Cómo hacerle la vida más fácil a nuestras plantas?

Por ing. agr. Ana Lun Petersen

Cada planta tiene su propio ciclo de crecimiento y atenderlo es importante al momento de intervenir un jardín con ellas.

 

Octubre nos dejó una gran noticia: ¡llovió, al fin! A mediados de febrero fue la última vez que llovió. Los días se hacían largos para las plantas en esta tierra reseca. Y empezaron los vientos sin traer agua. Majestuosas las plantas que soportan esas inclemencias, cuánta adaptación, cuánta resiliencia. Tienen mi admiración.

Y el fuego también. Como si le faltara algo a este año para volverlo memorable. Pero llueve y se nos pasa. Junto a los brotes frescos nos vuelven la esperanza, el alivio, seguimos todos adelante, como las plantas. La sequía, el fuego nos limpian, para el que quiera estar despierto. El agua nos vuelve a la vida renovados, listos para un nuevo ciclo. Las plantas reaccionan y se dejan llevar por lo que estaba ahí preparado para seguir latiendo. Surgen brotes, flores, hojas tiernas pero resistentes. El paisaje que hasta hace días era marrón y polvoriento, se vuelve verde brillo.

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Y entonces la lluvia cae con fuerza en la tierra, que como cualquiera que estuvo ayunando, no es capaz de absorberla toda. Se colman los ríos, reaparecen las lagunas, los caminos rurales se cortan.

En el campo, esa lluvia fuerte fue un alivio y un problema. Tan poderosa en una tierra descubierta, provocó suelos lavados, cárcavas y otra serie de problemas. En los jardines el efecto fue menos nocivo, porque por lo general es más difícil encontrar suelo descubierto en esos espacios.

Y entonces, mi pensamiento me lleva a la pregunta que me hago una y otra vez: ¿cómo estamos usando el patrimonio natural que habitamos?

Nuestros jardines son espacios fuertemente modificados, excepto para algunos pocos que tienen la suerte de tener un pedacito de monte en el fondo de casa, por lo general arrancamos de tierra “pelada” a llenarlo de plantas y vida. Los eventos ambientales, como los largos periodos de sequía o las violentas tormentas de verano, tienen un efecto directo sobre ellos.

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¿Qué podemos hacer para hacerles la vida más fácil a nuestras plantas?

Por un lado, como insisto siempre, ningún suelo tiene que estar descubierto. Si no le crecen plantas, hay que poner ramitas, hojas o un caminito de troncos (menos cemento y más fibra natural en el jardín). En los canteros, la tierra que queda libre entre planta y planta, no tiene que estar descubierta, ni ser removida. Hay que mantenerla tapada de hojas o restos de poda. También se pueden conseguir cortezas de árbol que suelen verse muy bien. Otra alternativa es la cama de caballo o de gallina, que una vez que han sido oreadas al sol, aportan una gran cantidad de nutrientes además de proteger los suelos. En épocas de pocas hojas en el jardín, he usado fardos de alfalfa para cubrir los canteros. Para usar de vez en cuando es muy buen recurso, porque aporta mucho nitrógeno, el único inconveniente que tiene es que dura muy poquito. En un par de meses se descompone ahí nomás en el suelo de nuestros canteros.

Otro factor que tenemos que tener muy en cuenta es que las plantas no comienzan con su crecimiento fuerte de la primavera, hasta que no venga una buena lluvia profunda. En el invierno, casi todas nuestras plantas entran en lo que llamamos metabolismo basal. Sostienen su vida al mínimo, hasta volver a tener recursos para crecer. Todos asociamos entonces que llega septiembre y las plantas inmediatamente empiezan a crecer, pero no. No es solo la llegada de la primavera lo que necesitan. Agua, temperaturas, horas de luz diarias son los factores que determinan ese comienzo.

Esto significa que si la sequía se prolonga, la “primavera” se demora. En consecuencia, todas las labores que tenemos que hacer en el jardín en el momento de la activación primaveral deben ser frenadas hasta que las plantas y el ambiente lo indiquen. Podas primaverales, fertilizaciones, división de algunas plantas e incluso siembras tienen que acomodarse al ritmo de las plantas y del clima, y no al almanaque.

Cuando me preguntan en qué época hacer cada tarea, yo siempre respondo que es más importante ver en qué momento de su ciclo de crecimiento está la planta que la época del año. Así, los ciclos vitales de las plantas perennes se mueven entre crecimiento, floración, fructificación y descanso, para volver a empezar una vez al año. Del momento de cada especie va a depender la tarea de mantenimiento que le corresponda.

Según los expertos del clima, se espera que los fenómenos meteorológicos sean cada vez más intensos con el cambio climático. Fríos más pronunciados, calores extremos, tormentas más agresivas, sequías más prolongadas. A eso es que debemos adaptarnos y procurar que lo hagan nuestros entornos. Debemos apuntar a construir jardines más resilientes.


Por ing. agr. Ana Lund Petersen

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