En tiempos convencionales, cuando el Covid-19 no rondaba por los rincones, diciembre era un mes que favorecía las reuniones sociales. Era sumamente cotidiano que la gente se visitara para desearse un buen final de año y mejor comienzo del siguiente. Era natural ir a la casa de un amigo con una botella de cerveza o un paquete de facturas para compartir un momento de calma en el fin del calendario.
En la Zona A.- En el grupo de Estudiantes sólo cinco equipos pudieron ganar de local en los doce encuentros que se disputaron desde la reanudación del certamen.
Naturalmente, siempre hay gente que carece de tacto y decide caer de sopetón, sin preguntar si está invitado a la casa. Son personas que suponen que el visitado no tiene nada mejor que hacer y se prenden al timbre a horas incómodas. La situación se vuelve más compleja aún cuando el que cae por sorpresa es alguien al que no se le puede pedir que se vaya. A un amigo se lo puede echar, pero con un familiar o un jefe la cosa no es tan sencilla. Esos autoinvitados se instalan en casa ajena y se quedan horas interminables, sin notar el fastidio que les causan a los dueños del hogar. Son, en definitiva, visitas indeseadas.
Justamente visitas indeseables son las que se están dando en esta reanudación de la Primera Nacional. En la fase Campeonato, les está costando mucho ganar a los equipos que hacen de local. Contando las dos zonas, se han disputado 23 encuentros (resta saber qué sucederá con el suspendido Sarmiento–Defensores de Belgrano de la tercera fecha) y sólo cinco fueron ganados por los locales (22%). Ningún equipo consiguió vencer en más de un encuentro en esa condición.
Por su parte, los visitantes se quedaron con la victoria en el doble de encuentros. Ganaron 10 partidos, que equivalen al 44%.
Esa tendencia se traslada casi de manera paralela a cada una de las zonas. No hay muchos desequilibrios en ese sentido. En la A, que integra Estudiantes, cinco partidos terminaron con triunfos visitantes, cuatro fueron empates y tres se los llevaron los locales.
En la Zona B, los visitantes también se llevaron el triunfo en cinco partidos. Los locales sólo pudieron hacer valer esa condición en dos ocasiones y los restantes cuatro encuentros terminaron empatados.
Evidentemente, la ausencia de público cambió la tendencia que se venía produciendo en la etapa inicial. En aquellas 21 fechas el 42% de los partidos disputados (139 de 335) quedaron en manos de los locales y sólo el 26% fue para los visitantes.
El efecto de la pandemia les ha generado varios inconvenientes a los equipos que juegan de local. Esa presión especial que ejercía la hinchada sobre el visitante ya no está y eso le permite jugar con otra soltura.

