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La intención de los productores de invertir, en sus niveles máximos

Hay un alto optimismo en el sector agropecuario y una buena valoración del momento actual, más allá de algunas contingencias climáticas. Así lo reflejó el AgBarometer de la Universidad Austral

La intención de invertir en maquinaria y en vientres, en su máximo nivel.

 

La confianza de los productores argentinos se mantiene muy elevada y se fortalecen los deseos de invertir en activos fijos como tierras, maquinarias o vientres. Así lo reflejó el último AgBarometer de la Universidad Austral que coloca el termómetro entre los productores de distintas regiones del país para construir su tradicional índice.

El valor de ese indicador en el arranque del año mostró una ínfima caída del 0,06% (158 vs 159) “que no hace otra cosa que confirmar que se ha mantenido estable en los máximos históricos”, destaca el informe.

Al interior del indicador, se da un aumento en el Índice de Condiciones Presentes del 6,45% (132 vs 124) impulsado fundamentalmente por las Decisiones de Inversión en Activos Fijos (tierras, maquinarias, vientres) que alcanza el valor de 127 que es el máximo en la historia. Esto significa una mejora del 14% con relación a la medición de dos meses atrás y de un 95% con relación a enero 2025 (127 vs 65); es decir, un año atrás.

Esto constituye un cambio relevante ya que se comienza el año 2026 con un marcado optimismo y confianza en el futuro, “producto en gran parte de los resultados de las elecciones legislativas de medio término de octubre 2025 que aseguran la continuidad del rumbo económico teniendo en cuenta además que al 2026 no es un año electoral”, explica el informe.

Sin embargo, un 38% de los productores, a pesar de considerar que es un buen momento para invertir, no lo harían en el corto plazo ya que prefieren aplicar los excedentes financieros de la campaña en incremento de capital de trabajo para tener un colchón frente a futuras contingencias ya sean climáticas o de precios, y se espera la aparición de un mercado de capitales para financiar inversiones a largo plazo a tasas razonables.

Es que la participación del crédito bancario tradicional en el financiamiento de inversiones estructurales resulta limitada. Esta baja utilización no refleja ausencia de proyectos ni falta de voluntad de inversión, sino una percepción clara de incompatibilidad entre las condiciones crediticias disponibles y la lógica económica de la actividad.

Ganadería, para arriba

Ratificando los resultados de la medición anterior un 56% de los productores tiene intenciones de invertir en ganadería ya que la situación de oferta y demanda, tanto internacional como local hacen prever años de buenos precios, aunque la rentabilidad también va a depender de la evolución de los costos.

Los vientres (vacas nuevas y vaquillonas) son la categoría que más interés despierta de los potenciales inversores, seguida de novillitos para terminar, teniendo en cuenta que la exportación demanda animales de más peso. Es menor el interés por terneros ya que tienen un precio muy elevado y se achica mucho el margen para el engorde.

Por otro lado, en una pregunta con respuestas múltiples, un 61% de los productores ha utilizado fondos propios para financiar la campaña 2025/26, seguida del financiamiento de proveedores con canje a cosecha (49%) y es muy baja la participación del financiamiento bancario en pesos por las altas tasas de interés en términos reales (mucho mayores que la inflación).

En un promedio ponderado los productores necesitarán utilizar el 52% de las ventas de maíz y un 51% de las ventas de soja para cumplir con todos los pagos en que han incurrido desde la siembra a la cosecha. Esto les daría un cierto superávit de caja al finalizar la campaña.

Sin embargo, un muy alto porcentaje de los productores (48%) no manifiesta mayor apuro en vender los excedentes, sino que piensa guardarlos a la espera de mejores precios internacionales o la baja de los derechos de exportación, otro importante porcentaje planifica utilizar los excedentes para la compra de insumos para la próxima campaña y un muy bajo porcentaje en la compra de maquinarias o hacienda.

Finalmente, la enorme mayoría de los productores (el 92%) utiliza inoculantes en el tratamiento de semillas, pero solamente un 62% utiliza otros insumos biológicos como bioestimulantes, biofertilizantes, biofungicidas o biopesticidas.