El encuentro comenzó alrededor de las 10 de la mañana y en este caso remitió a víctimas de femicidios y violencia estatal de la ciudad de Río Cuarto y la región.
“Esta mañana (por ayer a la mañana) bordamos por víctimas de femicidio y algunas víctimas de violencia estatal como la de Matías Chirino, Alejandro Flores, Nicolás Sabena. En esta ocasión nos acompañaron algunos de los familiares de las víctimas”, cuenta Rosa Cattana una de las organizadoras del movimiento.
La propuesta consiste en bordar sobre un tejido blanco el nombre de las víctimas, frases o los pensamientos y sentimientos que cada uno tiene con respecto a la situación que se aborda en esa oportunidad. La actividad se lleva a cabo en un espacio público donde se invita a transeúntes a bordar y, al terminar, los pañuelos se exponen en la calle. A través de esta acción colectiva, se intenta generar la participación ciudadana para exteriorizar los sentimientos de dolor, de rabia y de impotencia que permanecen, la mayoría de las veces en silencio, y para sensibilizar a cada ciudadano con respecto a los dramas colectivos.
Rosa Cattana de la organización dice: “El bordado es una tarea que es lenta y que permite la charla, la reflexión sobre los hechos y a la vez la denuncia”.
“La consigna es ‘Una víctima, un pañuelo’, entonces bordamos por personas que han sido víctimas de distintos tipos de violencia”, cuenta Rosa.
La ronda de bordado de ayer fue la séptima que realizó la organización desde que se conformó el grupo en octubre del 2023.
“El bordado es una tarea que es lenta y que permite la charla, la reflexión sobre los hechos y a la vez la denuncia porque bueno pasa gente, se acerca y puede conversar sobre estos temas”.
El origen de la propuesta
“Bordamos por la paz”, “Bordando por la paz” o “Bordados por la paz” surgió inicialmente en México, en el año 2011, ante la iniciativa de una serie de colectivos y organizaciones como forma de protesta por la violencia, los asesinatos y la desaparición de personas que generaba la guerra contra el narcotráfico, algo que el gobierno mexicano consideraba “daños colaterales”.
Más tarde el movimiento se volvió internacional, llegó a Argentina, a Córdoba y desde fines del año pasado, a Río Cuarto.
“Empezamos siendo un grupo de conocidos y después hicimos una convocatoria y cada vez se fueron sumando más personas. Comenzamos el 10 de diciembre del año pasado que es el día de los derechos humanos. Nos juntamos frente a la Casa de la Memoria y empezamos a bordar los nombres de los desaparecidos de Río Cuarto y región”, cuenta Rosa.
Los encuentros se centran en bordar nombres y a veces frases afines, que tengan que ver con una fecha en particular. “Por ejemplo para el 8 de marzo (Día de la mujer) no bordamos los nombres de las víctimas de femicidio sino que bordamos alguna frase vinculada al tema del género y siempre que bordamos nombres de víctimas invitamos a los familiares”, agrega Cattana.
“Lo rico de esto es que es un bordado colectivo, eso es que estamos hablando de un tema colectivo y hablamos a través del bordado. A veces viene alguien borda un poquito, se va, sigue bordando otro. A veces solo se acercan a charlar”.
A nivel internacional hay cosas que son estándares, por ejemplo ahora se pañuelos blancos, telas blancas como símbolo de tregua y paz. Hay colores que tienen significados especiales, como los desaparecidos que se bordan en color verde, hablando de la esperanza de volver a encontrarlos. Los asesinatos en color rojo y los femicidios en violeta.
Esos pañuelos se van exponiendo en las próximas rondas de bordados que vayan realizando en los espacios públicos.
“La gente siempre recibe muy bien este tipo de movimientos. Ya que es un movimiento de concientización y un movimiento pacífico. Creo que tiene mucha perspectiva, se va sumando gente. Fundamentalmente se van sumando mujeres pero la idea es que se sumen hombres también. La idea del bordado es porque siempre ha sido una actividad muy femenina, una actividad de domesticación femenina. Por eso, en este caso, usamos el bordado desde otra mirada política. El bordado que siempre lo hicieron las mujeres ahora también lo están haciendo los hombres”.
Próximamente, Bordamos por la paz estarán presentes el 8 de mayo en un encuentro colectivo cultural en la Asociación Gremial Docente exponiendo los bordados y bordando también. Después de eso, en junio, está la fecha de “Ni una menos” para seguir con los femicidios.