Río Cuarto | Provincia

"Estamos en una condición privilegiada para cambiar fósiles por renovables"

El ministro Fabián López, encargado de la presentación del proyecto de biocombustibles en Córdoba, habló de los objetivos y las oportunidades
 

La provincia presentó la semana pasada en Río Cuarto el proyecto de ley para fomentar el uso y la producción de biocombustibles, con lo cual se pone a la vanguardia a nivel nacional junto con Santa Fe, que su caso se focalizó exclusivamente en biodiesel. En el caso de la normativa que va rumbo a la Unicameral para su tratamiento es más amplia y se enfoca en el bioetanol, pero también busca desarrollar el biodiesel y el biogás.

El ministro de Servicios Públicos de la provincia, Fabián López, encargado de la presentación, destacó en diálogo con este diario que la iniciativa “tiene un sinfín de aristas, pero algunas de las más destacadas tienen que ver con poner a Córdoba a trabajar fuerte en los desafíos del cambio climático, en mejorar una transición energética que nos garantice que no sólo por una cuestión de sustentabilidad o respeto por el ambiente migremos de combustibles fósiles a renovables, sino porque los primeros tarde o temprano se van a acabar. Entonces esa transición hay que hacerla, y la hacemos ordenada y planificada o la va a hacer la realidad por cuenta propia”.

¿Cuál es el punto de partida, el contexto para impulsar este proyecto?

Cuando uno mira dónde está posicionada Argentina para migrar de combustibles fósiles a renovables, creo que estamos en una situación privilegiada para hacerlo. Pensemos si no en qué otro país del planeta cuenta con fósiles convencionales, no convencionales, con capacidad de generar energías fotovoltaicas, eólicas, mareomotriz, geotérmica. Y como si fuera poco todo eso, tenemos una tremenda posibilidad, al ser grandes productores de materia prima, de utilizar toda la biomasa para transformar todo esto en biocombustibles, como lo viene haciendo Córdoba a partir del maíz, o biodiesel que queremos hacer despegar en nuestra provincia también. Sumemos el potencial de biogás. Por eso en este desafío de transformación energética de la humanidad, Argentina en general está excelentemente posicionada y Córdoba en particular tiene muchas de esas posibilidades de energías alternativas para que nuestra industria deje de estar tan dependiente de energías de origen fósil y pasen a abastecerse de renovables.

Pero además de lo ambiental, hay allí una economía sustentable, circular, que genera empleo de calidad como escenario posible...

Exacto. La economía circular parte de la materia prima, que en lugar de cargarla en un camión, llevarla al puerto y exportarla, la transformamos para generar una virtuosidad circular que permite ir generando subproductos y residuos, que luego se convierten en subproductos de nuevos procesos y así sucesivamente hasta que vuelve al origen y todo vuelve a empezar.

En Córdoba hay algunas experiencias ya en marcha...

Absolutamente. Lo tienen en Río Cuarto, en Villa María y existe también en el norte provincial con el caso de Las Chilcas, un ejemplo en ese sentido. Es apasionante todo lo que podríamos hacer si esa experiencia se multiplicara. Allá hay dos campos: uno que produce unos miles de hectáreas de maíz y los carga en un camión a puerto, con la huella de carbono que eso implica y el costo de flete. Con eso dio trabajo a una o dos personas para producir. En el de al lado, un establecimiento que tuvo origen agropecuario pero que hoy lo conducen tres ingenieros egresados de nuestra provincia, toman el maíz y lo meten en una destilería que se construyó en Córdoba. Es decir, procesos industriales de agregado de valor de la materia prima elaborada en la provincia. Allí se procesa el maíz y por un lado genera bioetanol que va a todos los surtidores de nafta del país. En ese proceso generan burlanda y vinaza. Eso es aprovechado como alimento animal por su altísimo valor proteico en el mismo establecimiento para un feedlot con 17 mil cabezas de ganado y un criadero de cerdos. Ambos generan alto impacto ambiental por los desechos animales. Pero esta economía circular toma todos esos residuos de las vacas y cerdos y los mete en un biodigestor, a veces con residuos orgánicos, para generar biogás que alimenta a la misma destilería. Y de allí queda un residuo más que es un biofertilizante, que vuelve al campo de donde salió el maíz y sustituye productos químicos que provienen de la industria del petróleo y que muchas veces son importados. Todo eso es valor agregado en origen. Y además, mientras el primer ejemplo ocupaba una o dos personas, este emprendimiento emplea a casi 90. Con trabajo de calidad, de personas de la zona que no tuvieron que ir a las grandes urbes, solucionando un conjunto de problemas ambientales. Pensemos todo lo que se podría generar si los multiplicamos. Por eso hay que sumar a la soja con todo eso, tal como lo hace Santa Fe. Córdoba todavía no incursionó tanto en ese plano. Y pensemos si el biogás pudiera alimentar las generadoras de Epec. No tengo dudas de que esto es el futuro y hay que caminar hacia allí.

Santa Fe y Córdoba están haciendo punta, ¿y la Nación, por qué cree que se demora?

Como todo lo innovador, hay que demostrar que es posible y revelar los beneficios. También hay que abrirse camino a los codazos por ahí. Porque si abrimos la mirada a nivel mundial y vemos los últimos dos siglos vemos que se caracterizaron por la lucha por los combustibles, por el abastecimiento. Porque ninguna economía se puede desarrollar sin el combustible y la energía suficiente. Y fue el escenario reiterado de la post revolución industrial. Esa geopolítica mundial va a ir cambiando. Van a ir dejando de tener peso y poder los países que tienen combustibles fósiles y van a ser desplazados por aquellos que cuentan con renovables. Eso genera conflictos con las empresas petroleras, intereses y tensiones. Lo que creo es que Argentina tiene la chance de no tener que optar por una cosa o la otra, entre la Vaca Muerta y la Vaca Viva. Tenemos que seguir explotando la primera y empujar la segunda. Y hay que encontrar el punto de equilibrio que nos beneficie a todos. Y por ahí, a algunos funcionarios y empresarios nacionales les cuesta esta mirada porque quizá no vinieron a ver lo que planteamos desde Córdoba, Santa Fe o Tucumán. También está en nosotros poder demostrarlo. Esta ley de Córdoba va en esa dirección, en poder demostrar qué piensa un gobierno y todo un sector industrial, productivo, científico y tecnológico de la provincia.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal