El trabajo fue desarrollado íntegramente por profesionales de la institución a partir de un caso clínico poco frecuente que permitió aportar evidencia y experiencia sobre una complicación excepcional en una paciente previamente sometida a una cirugía bariátrica. Más allá del valor académico de la publicación, el logro representa un reconocimiento al trabajo cotidiano del servicio y al compromiso con una medicina que entiende que la asistencia, la docencia y la investigación forman parte de un mismo proceso.
La doctora María Consuelo Gribaudo (M.P. 44073), jefa de Residentes de Cirugía General de Clínica Regional del Sud, explica que la investigación surgió a partir de un caso que llamó la atención del equipo por su escasa frecuencia.
"La paciente ingresó por la guardia con un cuadro de abdomen oclusivo. En este tipo de pacientes, que habían sido sometidos años antes a un bypass gástrico, existen complicaciones que son mucho más habituales y que uno sospecha inicialmente. Sin embargo, en este caso encontramos una patología muy poco frecuente", señala Gribaudo.
La paciente había sido intervenida quirúrgicamente ocho años antes mediante un bypass gástrico y consultó por un cuadro caracterizado por imposibilidad para eliminar gases o materia fecal, acompañado de vómitos y síntomas compatibles con una obstrucción intestinal.
Según explica la especialista, la primera sospecha diagnóstica suele orientarse hacia las hernias internas, una de las complicaciones más frecuentes luego de este tipo de cirugía.
Sin embargo, la causa resultó ser otra. "Presentaba una intususcepción, que es cuando un segmento del intestino se introduce dentro de otro, como si fuera un telescopio. Ese fenómeno genera la obstrucción intestinal", describe la especialista.
La denominada intususcepción o invaginación intestinal es un cuadro ampliamente conocido en pediatría, donde constituye una de las causas más frecuentes de obstrucción intestinal en niños pequeños. En cambio, su aparición en adultos es considerablemente menos frecuente y suele asociarse a tumores u otras patologías específicas. Encontrarla como complicación tardía de un bypass gástrico representa un evento excepcional, razón por la cual el caso adquirió relevancia científica.
Para Gribaudo, registrar y difundir este tipo de experiencias permite que otros profesionales incorporen nuevas posibilidades diagnósticas cuando enfrenten pacientes con características similares.
"Cuando aparecen patologías poco frecuentes es importante publicarlas para que todos las tengamos presentes. Eso amplía las posibilidades diagnósticas y nos ayuda a ofrecer un mejor tratamiento", sostiene.
Investigar para mejorar
Aunque muchas veces la investigación parece una actividad separada de la práctica asistencial, la médica considera que ambas son inseparables.
"La investigación y la lectura permanente de trabajos científicos nos permiten brindar una mejor calidad de atención. Cada publicación suma información y amplía el abanico de diagnósticos que podemos considerar frente a un paciente", explica la profesional.
En una disciplina en constante evolución como la medicina, donde continuamente aparecen nuevas evidencias, técnicas quirúrgicas y recomendaciones terapéuticas, la actualización permanente resulta indispensable.
"La formación continua siempre mejora la calidad de atención. La medicina cambia todo el tiempo y es fundamental mantenerse actualizado para poder ofrecer las mejores alternativas diagnósticas y terapéuticas", indica.
En ese sentido, la publicación no constituye únicamente un reconocimiento académico, sino también una herramienta concreta que puede traducirse en beneficios para futuros pacientes, tanto dentro de la institución como en cualquier otro centro donde el artículo sea consultado.
Del quirófano a la publicación científica
Si bien se trató de un reporte de caso —un formato más acotado que los grandes estudios estadísticos—, la elaboración del trabajo requirió varios meses de dedicación.
Gribaudo explica que el proceso demandó aproximadamente entre cuatro y cinco meses de trabajo, período durante el cual fue necesario reunir toda la información clínica, revisar antecedentes bibliográficos, analizar publicaciones previas y redactar el manuscrito respetando las normas editoriales de la revista.
Una vez enviado, comenzó el habitual proceso de revisión científica. "El trabajo puede ser aceptado, rechazado o aceptado con modificaciones. En nuestro caso fue aceptado con algunas correcciones menores que nos solicitó la editorial y que ayudaron a mejorar el manuscrito", comenta la jefa de Residentes de Cirugía General de CRS.
El artículo fue enviado durante junio del año pasado, recibió la aceptación en octubre y finalmente apareció publicado en junio de este año, luego de los tiempos habituales del proceso editorial.
Detrás de ese recorrido existe un riguroso sistema de evaluación que garantiza la calidad científica de los trabajos publicados y convierte a cada aceptación en un reconocimiento al nivel del estudio realizado.
Para Gribaudo, el verdadero valor de este logro no termina en la publicación obtenida. Forma parte de una cultura de formación que el servicio busca fortalecer desde los primeros años de especialización.
"Todos los residentes escriben trabajos de investigación. Después podrán ser aceptados o no en revistas o congresos, pero el objetivo principal es que aprendan a buscar evidencia científica, a leer artículos y a incorporar esa herramienta durante toda su formación", explica. La médica destaca que los libros continúan siendo una base indispensable para el aprendizaje, aunque la actualización permanente depende, cada vez más, de la lectura crítica de publicaciones científicas recientes. "Hoy los libros siguen siendo fundamentales, pero después uno necesita buscar artículos nuevos y evidencia actualizada. Esa costumbre de leer y analizar investigaciones hace crecer al médico y repercute directamente en la calidad del paciente", afirma.
Iinvestigar desde el interior
Quizá uno de los aspectos que más satisfacción genera al equipo sea haber alcanzado esta publicación desde Río Cuarto.
"Muchas veces los grandes centros de referencia siguen siendo Córdoba o Buenos Aires. Poder publicar desde Río Cuarto permite mostrar todo lo que hacemos y demostrar que, aun siendo del interior, abordamos patologías complejas y contamos con muchas posibilidades de desarrollo", afirma.
Para Gribaudo, el crecimiento de la oferta universitaria en la ciudad también contribuye a consolidar ese proceso. La incorporación de nuevas carreras de Medicina y la interacción entre instituciones públicas y privadas representan una oportunidad para fortalecer la formación de profesionales sin necesidad de emigrar hacia los grandes centros urbanos.
Además de ampliar las posibilidades para estudiantes de toda la región, considera que ese desarrollo permitirá visibilizar la capacidad científica y asistencial existente en ciudades intermedias.
"Tenemos la casuística, los profesionales y las posibilidades para desarrollar medicina de calidad. Mostrarlo también es importante porque ayuda a posicionar al interior como un lugar donde se puede formar, investigar y hacer ciencia al mismo nivel que en los grandes centros", considera.