Río Cuarto | Puente de las Artes

"Cerraduras del amor", desde el Puente de las Artes en París hasta la pasarela del paseo Andino

La costumbre de las parejas que hacían eterno su romance con candados en la construcción francesa comienza a verse en los alambrados del paso sobre las vías
En el tejido de la pasarela ya se pueden ver un par de docenas de candados que dejan los enamorados riocuartenses.  

A fines de 2014, el gobierno francés decidió eliminar las barandas alambradas del Puente de las Artes, en París, luego de que miles y miles de parejas dejaran firmado su amor eterno con candados. La costumbre de los enamorados parisinos y de turistas de todo el mundo había puesto en riesgo la estructura del puente por el peso que generaba semejante cantidad de candados. Si bien la pasarela del Andino lejos está de llegar a la situación del paseo europeo en cuestión, algunos “tortolitos” ya comenzaron a imitar la tradición y a sellar su amor en la estructura que une el centro con barrio Alberdi.

Caminando por la pasarela, algunos podrán notar candados dispersos, con iniciales inscriptas, agarrados al alambrado. No se trata de alguien que suele encadenar allí su bicicleta ni nada por el estilo, sino que es una referencia a la costumbre que, desde 2008, tomaron ciudadanos franceses en el puente que llega al museo del Louvre (de allí el nombre de Puente de las Artes). Por el momento, serán un par de docenas de candados, pero ya son suficientes como para llamar la atención de quienes por allí transitan.

Desde que se abrió el paso por tierra y, ante el escaso tránsito de trenes que hace más seguro el andar por las vías, pocos son los que hacen el esfuerzo de subir los escalones y cruzar el paseo del Andino por la pasarela. Algunos deportistas entrenan en sus escaleras y uno que otro osado que busque una ruta alternativa de paseo suele caminar por allí. Pero no mucho más. No se sabe cuál fue el primero de los candados, ni cuándo lo colocaron, pero la costumbre comenzó a imitarse y son varios ya los que se suman a la propuesta.

El “Pont des Arts” se hizo famoso a nivel mundial por sus “cerraduras del amor”, con las que se declara el amor eterno al anotar las iniciales de la pareja (o algunos simplemente dejaban algún mensaje), sujetaban el candado al puente y luego tiraban la llave al río Sena. Lo que en un momento pareció tierno, ante la masividad que tuvo la acción, puso en peligro a la estructura del monumento histórico. A mediados de 2014, se derrumbó una parte de la baranda por el peso.

Por ello, las autoridades de París decidieron retirar las estructuras y remplazarlas por paneles de vidrio. Se estima que retiraron entre 700 mil y un millón de candados, que pesaban más de 45 toneladas. Pero el amor no desapareció, y muchas referencias similares comenzaron a verse en otros lugares del mundo, como en algunos sectores próximos a Machu Picchu.

El origen de la costumbre

La historia del Puente de las Artes se remonta a comienzo del siglo XIX, cuando bajo el reinado de Napoleón Bonaparte se realizó un puente en este sector, ideado por los ingenieros Louis-Alexandre de Cessart y Jacques Dillon, quienes lo concibieron como un puente peatonal metálico de nueve arcos, como un jardín suspendido. Luego, fue modificado en varias oportunidades, hasta que quedó en 1984 con las características que después recibirían a los candados. Es considerado como monumento histórico nacional francés desde 1975 y, en 1991, el puente y todas las orillas del Sena en París fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Existen varias teorías acerca del origen de la costumbre, que suponen tuvo su inicio en realidad en Roma y, más tarde, se trasladó a París. La primera de las teorías sostiene que fue inspirada por el libro “Tengo ganas de ti” de Federico Moccia, en el que los protagonistas hacen el gesto en el Ponte Milvio de Roma, mientras que otra de las más fuertes señala que está inspirada en una tradición de China, que consiste en cerrar un candado en algún poste o valla de los montes Huang y arrojar posteriormente la llave. De todas formas, el Puente de las Artes se llenó de amor y la práctica se extendió a la Pasarela Léopold Sédar Senghor, al Puente del Arzobispado y a la Pasarela Simone de Beauvoir.

El tren llegó a Río Cuarto a fines del siglo XIX, y fue recién a mediados del siglo pasado que se construyó la pasarela sobre las vías, para facilitar el paso desde barrio Alberdi. Durante muchos años, por el paredón que rodeaba al paseo del Andino, cruzar por la pasarela era casi obligatorio, salvo que uno quisiera dar toda la vuelta y caminar casi 10 cuadras más. Cuentan las anécdotas de quienes tienen algunos años más, que también se usaba el puente sobre los trenes con fines médicos, pues aseguran que muchas madres llevaban a sus hijos y esperaban el paso de algún tren. Se decía que si aspiraban el humo de la locomotora podían curarse de enfermedades respiratorias.

No sabría decir si el amor sería, en este caso, la cura o la enfermedad, pero estas “cerraduras del amor” son una linda curiosidad que puede encontrar quien camina la ciudad y observa sus detalles.