Esta semana no será una más en la vida de Mateo Pulcini. El riocuartense se dio el gran gusto de ganar por primera vez en el golf de Estados Unidos. El formado en el Río Cuarto Golf Club ganó el torneo individual en Monkey Island y contribuyó a que su universidad triunfara en la instancia por equipos. Radicado en Oklahoma desde hace tres años, en su vocabulario se mezcla la palabra “coach” con una expresión tan argenta como el “cagado a pedo”. En diálogo con El Deportivo, contó las sensaciones que le dejó el triunfo y habló de sus vivencias en el país del norte.
-¿Cómo fue el certamen en Monkey Island?
-La competencia universitaria normalmente se disputa entre lunes y martes. El lunes se juegan 36 hoyos y el martes, 18. El primer día el equipo estuvo un poco nervioso. Era el primer torneo de la temporada y la verdad es que veníamos jugando mejor de lo que lo hicimos el primer día. Por suerte en la segunda jornada nos pudimos poner las pilas y mostrar el golf que realmente teníamos.
-¿Cómo es el calendario?
-Este año jugamos cuatro semanas seguidas. Esto es algo poco habitual. Pero el entrenador quería jugar cierto tipo de torneos y quedó el calendario armado así y vamos a estar un mes completo jugando. Después, dependiendo las distancias, podemos salir para jugar uno o dos días antes. El domingo generalmente se juegan las vueltas de práctica de la cancha. Lunes y martes competimos. Ese mismo martes siempre nos volvemos enseguida para no perder tiempo de clases.
-¿Monkey Island es allí en Oklahoma?
-Sí, queda a tres horas de donde vivo yo. Hay una parte de la cancha que es toda agua, en la que cada hoyo tiene dos o tres lagos. Es muy linda y bastante difícil.
-Al margen del resultado, ¿siente que jugó el mejor golf suyo?
-No sé si el mejor golf, pero sí sé que fue una de las veces que más tranquilo jugué. No sé si pegué los mejores golpes, pero sé que no hice malos tiros, que me obligaran a tener que recuperarme.
-¿El próximo torneo donde lo tienen?
-Es en Colorado, en una cancha que está a algo así como diez horas de viaje. Así que vamos a salir el viernes o el sábado.
-Más allá de lo académico y lo deportivo, también hay toda una experiencia en esto de recorrer Estados Unidos de punta a punta…
-Son cosas muy intensas. Viajes muy largos, en los que terminás estudiando cuando podés. Por ejemplo, el lunes a la noche, mientras se disputaba el torneo, estuve haciendo tareas para la universidad. Son todas obligaciones que los deportistas de acá las tienen bien claras. Eso hay que hacerlo sin importar el resultado deportivo. Siempre lo académico está primero.
-¿Qué es lo que está estudiando?
-Estoy en una carrera que es similar a administración de empresas. La verdad es que me está yendo bastante bien y espero seguir así.
-¿Los docentes tienen contemplación con los deportistas?
-La verdad es que nuestra universidad no es tan grande. Tenemos alrededor de 5.000 estudiantes. Es bastante poco para lo que es una universidad pública acá. Los profesores te conocen, conocen a los deportistas, apoyan a los equipos, te preguntan cómo te fue, pero, si bien ellos te van a tratar de ayudar, no te van a dar más ventajas que a los demás. No te ponen faltas si estás en un torneo o se acomodan los exámenes para antes o después.
-¿Qué tiene pensado hacer el día que termine sus estudios? ¿Es el golf o su carrera profesional?
-La verdad es que eso lo vengo pensando hace un tiempo, todavía no tengo una respuesta. Pero la idea es terminar mi carrera y obtener mi título universitario. Con esto del Covid se extendió un año más mi beca y puedo hacer un posgrado acá, pagado por la Universidad. Así que pienso aprovechar ese año extra para decidir bien lo que quiero hacer, si trabajar o jugar al golf.
-Es muy notoria la pasión que hay por el deporte universitario, ¿en el golf también se nota?
-Acá, al ser muy chica, todos los estudiantes se sienten muy identificados. El año pasado cuando ganamos el torneo de la Conferencia vinieron como cinco o seis a decirle al coach si necesitábamos algo o diciéndole que nos querían pagar una cena o comprarnos palos a modo de agradecimiento. Es como que el título lo sienten en parte como si fuera de ellos también. Es algo similar a lo que pasa con los clubes de fútbol en Argentina.
-¿Qué otras disciplinas tiene la universidad?
-Hay fútbol -el nuestro, que sería el “soccer”, pero yo le sigo diciendo fútbol-, tiene un equipo muy bueno en el sóftbol femenino. También hay béisbol, vóley, bowling, cross country, atletismo, básquet y hay muchos más.
-¿Se da tiempo para poder ver otros deportes?
-Nosotros tenemos muchos amigos que juegan en el equipo de fútbol, que son de España, de Brasil y Francia. Nos hicimos muy amigos y voy seguido a ver sus partidos. Además, porque me gusta mucho ver fútbol. Después, tengo amigas que juegan al sóftbol y al vóley y cuando juegan acá vamos siempre. A nosotros es difícil que nos vengan a ver porque casi siempre estamos jugando afuera. Además, al ser lunes y martes, no es sencillo seguir.
-¿Qué siente que ha mejorado en este tiempo en Estados Unidos?
-Lo mental. La verdad es que me han –perdón por la expresión- cagado a pedo tantas veces que he aprendido mucho. El coach me tuvo medio cortito al principio, controlando algunas reacciones mías, como pueden ser los insultos y el maltrato a mí mismo. Eso fue cambiando y ahora puedo decir que eso casi ni aparece. En este tiempo que llevo acá siento que he crecido desde lo mental.
-¿Nota esa manera de ser diferente del estadounidense?
-Se nota la diferencia. Nosotros en el equipo somos cinco: tres argentinos, un mexicano y un estadounidense y se nota claramente quién es el más tranquilo. Nosotros cuatro somos unos dementes al lado del chico que es de acá.
-¿Si quisiera ir a ver un partido de básquet de la NBA lo puede hacer sin problemas o tiene que pedir autorizaciones?
-Lo único que no se puede hacer es tomar alcohol adentro de la habitación en el campus. Más allá de eso, son bastante abiertos. Incluso si querés ir a ver al Thunder, que es el equipo de acá, le decís al entrenador y hasta te puede conseguir una entrada.
-¿Cómo es el vínculo con Río Cuarto?
-Ya es mi tercer año acá y uno se va acostumbrando. Es obvio que a veces te surgen las ganas de querer abrazar a tus seres queridos, pero hoy con una llamada se puede compensar algo. Por ejemplo, después de que gané tuve varias videollamadas. El martes yo terminé bastante antes que los demás y apenas cerré les dije que para mí había terminado segundo o tercero y fui siguiendo el resultado de los demás con ellos y fue como tenerlos al lado.

