El deterioro se produjo en un contexto de caída del consumo, aumento de costos y cambios en las condiciones de competencia. En perspectiva histórica, durante la gestión de Alberto Fernández se perdieron 12.000 micro, pequeñas y medianas empresas, según registros de la AFIP recopilados por Ieral, de la Fundación Mediterránea. En el gobierno de Mauricio Macri, en tanto, el promedio de cierres alcanzó las 492 compañías por mes.
Desde el sector, el diagnóstico apuntó a una combinación de factores que condicionaron la actividad. “Córdoba está en la misma situación del país. Siempre es el 10%. Si a nivel país cerraron 22.000, en Córdoba cerraron unas 2.200. No hay estadísticas específicas acá en Córdoba”, señala el presidente de Apyme Córdoba, Humberto Spaccesi.
Spaccesi explica que las PyMEs enfrentan un escenario adverso marcado por la retracción del mercado interno. “Básicamente están asediadas por dos grandes enemigos. Uno, la disminución del mercado interno, o sea, de la capacidad de consumo. Las pymes vivimos del mercado interno, le vendemos a nuestros vecinos”, afirma.
En esa línea, remarca el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo sobre la actividad. “Se ha perdido mucho de la capacidad de consumo de la población. Para las pymes eso es mortal, porque si nosotros vendemos todo lo demás se puede arreglar”, sostiene. Y detalla que el problema atraviesa a todos los segmentos: jubilados, empleados, comerciantes y consumidores en general.
El segundo factor que identifica fue la apertura a importaciones. “La entrada indiscriminada de algunos de los productos importados… no es que nosotros tengamos miedo a competir. Lo que le decimos al gobierno es: si vamos a competir dennos a nosotros las mismas condiciones”, plantea. En ese sentido, cuestionó el aumento de costos internos: “No puede ser que a nosotros nos aumenten los costos internos. No podemos competir”.
Según explica, esta situación deriva de cambios en la estructura productiva. “Los productos importados están afectando sensiblemente la operatoria comercial de las pymes, hasta el punto que algunas deciden cerrar ciertas líneas de producción y en vez de producirlo acá es más conveniente traerlas de afuera”, indica.
El impacto no fue homogéneo. Las empresas de mayor escala lograron adaptarse parcialmente, mientras que las más pequeñas enfrentaron mayores dificultades. “Las empresas más grandes tienen esa espalda y esa posibilidad de hacer procesos de reconversión… pero las chiquitas no tienen ninguna capacidad, entonces las chiquitas directamente se funden”, afirma. Y describe la dinámica de esos cierres: “Las chiquitas no es que despiden personal, se va el empresario con los empleados de la mano y juntos cierran la persiana y se va cada uno a su casa”.
A esto se suma la presión sobre los costos operativos. “Nos están aumentando sensiblemente los costos internos, no solo de producción sino también de logística. Aumenta la nafta, aumenta la luz, aumenta el gas. Realmente estamos en una encerrona”, señala.
En ese marco, cuestionó la ausencia de políticas orientadas al sector. “Cuando le tocamos la puerta al gobierno tratando de sensibilizarnos de que nos estamos fundiendo… el gobierno mira para otro lado como diciendo que ese no es nuestro problema. Si tienen que cerrar, que cierren”, expresa. Y agrega: “No hay en el gobierno nacional ninguna política orientada a la industria nacional, ninguna”.
El dirigente también apunta contra el esquema de incentivos a inversiones externas. “Abren las puertas mediante el RIGI a que vengan inversiones extranjeras sin ningún compromiso de quedarse en el país, sin ningún compromiso de integrar producción local”, afirma.
En ese sentido, advierte sobre un cambio en la matriz económica. “Hay una primarización general de la economía… quieren volver a un modelo donde la riqueza era primaria, del campo. Pero hay cuarenta y pico millones de argentinos que no alcanzan a vivir de eso”, sostiene.
Spaccesi también plantea que el impacto del ajuste recae principalmente sobre la clase media. “El proceso de recesión se va a acomodar mucho más. ¿Y quién está pagando fundamentalmente este ajuste? La clase media”, indica.
Respecto a la situación actual del sector, el diagnóstico fue contundente. “Hoy las pymes están desesperadas, tratando de juntarnos, tratando de ver qué hacemos en estas circunstancias”, afirma. Y advierte que, de no modificarse el rumbo, el escenario podría agravarse: “Salvo que cambien las políticas, si siguen esto, el proceso de recesión se va a profundizar”.