Las pymes de Córdoba atraviesan un contexto crítico: caída de ventas, presión importadora y empleo en retroceso
La situación de las pequeñas y medianas empresas en Córdoba capital se agudizó durante julio de 2025, con indicadores que muestran una caída sostenida en ventas, presión importadora creciente, costos en alza y una contracción alarmante del empleo formal. Las declaraciones de Humberto Spaccesi a Puntal, presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa (APYME) Córdoba, reflejan el panorama: “Estamos en una situación desesperante. Levantamos la persiana y no tenemos a quién venderle”
Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom), las ventas minoristas pymes en la provincia registraron una baja interanual del 5,7% en julio. Aunque representa una desaceleración frente al desplome del 14,6% del mismo mes de 2024, el sector sigue en terreno negativo.
Humberto Spaccesi, titular de APYME, remarcó que la caída del consumo es el factor principal detrás del cierre de comercios y fábricas. “Hoy la población no tiene capacidad de consumo. Apenas puede subsistir y llegar a fin de mes. Las pymes somos las que proveemos esas necesidades básicas, pero no hay demanda: levantamos la persiana y no tenemos a quién venderle”. APYME estima que en lo que va de 2025 se perdieron alrededor de 150 mil empleos formales en el país, con un impacto significativo en Córdoba. “Cada vez que hablamos de cierre de empresas estamos hablando de más desocupación. Es un círculo que se retroalimenta y que golpea a toda la comunidad”, advirtió Spaccesi.
El dirigente señaló que la política de apertura indiscriminada de importaciones profundiza la crisis. “No tenemos problema en competir, pero queremos igualdad de condiciones. Con los costos internos y financieros que soportamos, es imposible rivalizar con productos importados que entran sin aranceles. Nuestros productos no tienen nada que envidiarle a ningún país del mundo, pero así nos hunden”, explicó a Puntal.
A la retracción del consumo y la competencia importada se suma otro obstáculo: el acceso al financiamiento. Según Spaccesi, las pymes no cuentan con capital de respaldo para esperar mejores tiempos: “Nosotros compramos insumos, fabricamos y vendemos. Para ese circuito necesitamos crédito, tanto para comprar como para vender. Con tasas superiores al 125%, es inviable”.
Un claro ejemplo de esta situación es el sector del calzado en Córdoba, uno de los que más evidencia la gravedad de la crisis. Durante el primer semestre de 2025, el rubro acumuló una caída del 35% en ventas y una contracción del 25% en la producción, en comparación con el mismo período del año anterior. La apertura indiscriminada de importaciones y el encarecimiento del financiamiento empujaron al límite a numerosas fábricas locales, que trabajan a menos de la mitad de su capacidad instalada. Además, el cierre de talleres y la reducción de turnos se tradujo en un aumento del desempleo en el sector, que ya registra más de 2.500 puestos de trabajo perdidos en lo que va del año. Esta situación ilustra de manera dramática el impacto de la recesión sobre las pymes industriales, cuya sustentabilidad depende del consumo interno y de políticas de protección frente a la competencia externa.
A su vez, las condiciones que imponen los bancos y el endurecimiento del sistema financiero también limitan la capacidad de préstamo: “Los bancos tienen poco para prestar y lo cobran carísimo. No estamos en condiciones de acceder. A este nivel de tasas, nuestros costos se disparan y la rentabilidad desaparece”.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Córdoba mostró en julio una suba mensual del 1,9%, con aumentos marcados en alimentos, combustibles y tarifas. Esto afecta directamente a los comercios de cercanía y a la industria pyme: “La gente ajusta sus gastos, cada vez reduce más sus compras. En este contexto, las pymes se transforman en variable de ajuste de la economía”, lamentó Spaccesi.
El sector del calzado es uno de los que más evidencia la gravedad de la crisis. Durante el primer semestre, el rubro acumuló una caída del 35 por ciento en las ventas.
El testimonio de Spaccesi resume el malestar de miles de empresarios que sostienen la economía local: “No especulamos en la timba financiera. Lo nuestro es comprar, fabricar y vender. Pero así no hay manera de sobrevivir”.
La fotografía que surge de los datos de CAME, Fedecom y APYME es contundente: menos consumo, más importaciones, costos en alza, financiamiento inaccesible y caída del empleo. Córdoba capital, históricamente motor pyme del país, atraviesa una de sus crisis más profundas en décadas, mientras sus referentes reclaman medidas urgentes para proteger la producción nacional.