El gobierno municipal le pedirá formalmente al Banco Central de la República Argentina (BCRA) que, en el actual contexto sanitario y económico, se adecuen y flexibilicen los requisitos que se exigen a las empresas para acceder al crédito. De esa forma, señalan en el Municipio, se permitirá la subsistencia de pymes que hoy se encuentran en una situación de extrema complejidad.
La subsecretaría de Agroindustria y Comercio, a cargo de Daniel Reiloba, elaboró un documento en el que detalla las principales características del sistema económico del Gran Río Cuarto, destaca su relevancia en el esquema productivo y, además, realiza una serie de propuestas para que las empresas puedan acceder a la asistencia financiera.
“Las restricciones existentes en la normativa del BCRA con respecto a regulaciones para el sector bancario, referidas a las políticas de crédito, tienen el objetivo de resguardar la estabilidad y solvencia del sistema financiero y así evitar crisis sistemáticas que afecten gravemente al sector financiero y real de la economía. No obstante, la actual situación económica inédita amerita considerar cierta flexibilidad en la política crediticia, con el fin de salvaguardar el aparato productivo que, tras dos años de recesión, enfrenta ahora una crisis inédita, que para muchas empresas implica la imposibilidad de realizar actividad económica y obtener ingresos”, precisa el documento. Además, agrega que la recesión económica y las medidas de aislamiento social obligatorio son dos factores que justifican poner en marcha un programa especial de reestructuración de deudas de las pymes con el sector bancario.
“Se justifica algún programa especial de financiamiento a pymes para que, por un lado, puedan afrontar sus compromisos de corto plazo ante la inactividad económica y, por otro, para que pymes que venían con complicaciones financieras previas a 2020 puedan reestructurar sus deudas a largo plazo, con período de gracia ante la incertidumbre respecto a cuándo podrá verdaderamente arrancar de nuevo la economía”, se lee en el estudio.
Y se agrega: “La reducción de tasas observadas en los últimos tiempos provee un paliativo, pero no resulta suficiente dados los problemas acumulados. Una posibilidad es generar líneas de crédito específicas, que tengan como destinatarios principales a las pequeñas y medianas empresas, principalmente destinadas a capital de trabajo, condicionando el otorgamiento por ejemplo a la incorporación de mano de obra en el proceso productivo”.
El estudio remarca que para enfrentar las corridas cambiarias de 2018 y 2019 el Central subió considerablemente la tasa de interés de referencia, lo que provocó que a la recesión se agregara un notorio encarecimiento del crédito. Con ese cuadro, una gran cantidad de empresas se vieron imposibilitadas de acceder al financiamiento y, como consecuencia, padecen dificultades financieras profundas.
“El Estado se encuentra inmerso en un proceso de reestructuración de su deuda y la Afip ha implementado planes de pago a muy largo plazo para deudas por impuestos. Sería necesario prever también alguna herramienta oficial que permita aliviar la carga financiera por deudas de empresas en el corto y mediano plazo, especialmente pymes, que permita alargar plazos, sin licuación de capital, permitiendo la recuperación de la capacidad de pago de empresas viables pero con problemas financieros de corto plazo.
En el análisis del sistema económico se resalta que existe cada vez una brecha mayor entre el nivel de préstamos y el de depósitos y que existe un gran caudal de dinero que podría destinarse para otorgar créditos productivos.
El Municipio señala que el objetivo es trabajar en conjunto con el sector financiero, ya sea público o privado, para encontrar soluciones para los problemas de las empresas. “Se necesita que la banca se convierta en un servicio financiero esencial para la economía y la convivencia social”, se menciona.
Y además se incluyen una serie de propuestas para flexibilizar los requisitos que se exigen a las empresas: el pedido de aportes patronales, que se prohíban los embargos por la falta de pago de impuestos nacionales y provinciales; que los cheques rechazados durante la pandemia, una vez recuperados por los clientes, se eliminen del sistema del BCRA porque actualmente esa información dificulta el acceso al crédito; ampliar el período de gracia de los préstamos; examinar la posibilidad de ampliar el cupo de crédito para que la asistencia financiera llegue a más pequeñas y medianas empresas.
“El Covid-19 puede llegar a ser catastrófico en el sistema sanitario pero aún más devastador para la economía. Ante esta situación, la política monetaria y crediticia del Banco Central tiene que estar pensada para salvar la economía real”, se lee en el documento.

