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Cárdenas: "El hincha de Racing me trata como el ídolo que le dio el título mundial"

El Chango es una de las personalidades más queridas del planeta académico. Emblema del "equipo de José", se refirió al presente y el pasado del club
 

Pocos nombres deben estar tan asociados y ligados a un gol como lo es el Chango Cárdenas. El histórcio zapatazo de zurda en el Centenario de Montevideo el 4 de noviembre de 1967 quedará no sólo en los anales del hincha de Racing, sino de todo el fútbol argentino.

Por primera vez un combinado nacional y en fútbol era campeón mundial, en una época en la que las expresiones de ese tipo no abundaban. En el boxeo sólo Pascual Pérez en los 50 y Horacio Accavallo un año antes de la hazaña del “equipo de José”. Eran los sesenta, con toda la psicodelia de la época. De Onganía y su represión al arte que se pronunciaba como podía. Faltaba poco para que Locche y Monzón sumaran más coronas mundiales para nuestro deporte y que Guillermo Vilas se destacara en una disciplina que hasta ese momento no tenía grandes representantes.

Más allá de todo eso, Juan Carlos Cárdenas hizo una tremenda carrera en Racing: no sólo ese gol, “el” gol, sino otros y de real valía en la Libertadores 1967 fueron fundamentales para que ese equipo hiciera historia.

En diálogo exclusivo con Puntal, el Chango analiza este presente acdémico y su histórico pasado.

“Racing empezó bien a pesar de perder un partido, que no mereció. Está buscando gente con más velocidad porque están jugando algunos chicos y eso es importante, tener una gran competencia. Todavía faltan algunos partidos y se vendrán equipos muy difíciles, con ataques con mucha más movilidad, precisión y más fuertes”, precisa.

-Desde hace tiempo es Racing uno de los grandes semilleros del fútbol argentino, un gran trabajo se hace allí.

-Sin dudas, ahora con el predio ayuda mucho, se puede trabajar y preparar bien a los jóvenes. Esta conducción es brillante porque lograr eso, vender chicos y que salga Racing de sus problemas que siempre ha tenido, casi crónicos, de las malas administraciones.

-¿Ver al club hoy como está qué le produce?

-Yo, que soy hombre de muchos años en Racing, realmente me siento muy orgulloso de todo esto. A pesar de que deportivamente nos fue muy bien, desgraciadamente las administraciones no eran buenas, eran otros tiempos. El jugador antes firmaba para un club y pertenecía al mismo casi que para siempre; hoy al año, si no te quieren, te podés ir, es diferente. Antes era muy difícil, de hecho logramos en la huelga de 1971, los muchachos de esa generación, el convenio colectivo de trabajo y cambiaron muchas cosas, por suerte.

-Al margen de lo obvio, ¿qué es lo que más ha quedado en su memoria del “equipo de José”?

-Lo que más quedó es el festejo de la gente, que era tan feliz. Iba a la cancha sabiendo que Racing no iba a perder, tan es así que estuvimos 39 partidos invictos; todo eso me quedó en la retina para siempre y, por supuesto, el título.

-Justo la final de América de 1967 fue con Nacional de Montevideo, ¿cómo eran esas finales durísimas en la cancha?

-Eran bravísimas, los reglamentos eran muy distintos. En esos tiempos el referí no tenía tarjetas y si vos te abusabas el juez se olvidaba u ocurrían cosas desagradables. Ahora es distinto y los partidos se juegan por lo menos más tiempo. Antes eran peleas, guerras.

-Lo de Estudiantes de La Plata y el Milan en la Bombonera en 1969 fue un ejemplo de ello.

-Eso fue terrible y nosotros con el Celtic en Montevideo fue igual. Muy violento, no eran partidos de fútbol, podías tener problemas físicos, eso no es el fútbol. El fútbol es un arte que hay que jugarlo y lo hacen los que realmente saben.

-En enero, y a los 92 años, nos dejó José Pizzuti, ¿qué representaba su figura?

-Siempre fue un hombre de experiencia. Antes no agarraban los técnicos tan jóvenes los equipos, hoy a los 30 o 35 tenés alguien dirigiendo, antes era tener 40 o más para hacerlo. Fue una persona de fútbol y cuando llegó en el plantel había muchísimos jugadores, pasaba en esos tiempos, no era fácil manejar cuarenta jugadores sabiendo que algunos no van a jugar; por entonces, si no jugabas no cobrabas. Cuando él vino eligió un equipo y esa fue una gran virtud.

-¿Qué era Celtic, dirigido por Jock Stein?

-Fue un equipo muy poderoso ese Celtic, eliminó al Inter (era bicampeón de la mano del catenaccio y del argentino Helenio Herrera). Escocia no tenía ese tipo de campeonatos que logró el Celtic y fue un boom en esa época. Para su país fue fundamental porque fue el primer equipo británico que jugaba una final del mundo (al año siguiente el Manchester United lo emularía).

-Más allá del fútbol, usted es una persona fanática del boxeo y que conoció también a las personalidades más destacadas de la época...

-A mí me gustó siempre el box. Con todos los muchachos, cuando concentrábamos los sábados, íbamos al Luna Park y tuve la suerte de ser amigo de Horacio Saldaño, Ramón La Cruz, Ringo Bonavena. Y tuve el orgullo de ver al mejor boxeador de todas las épocas, como fue Cassius Clay (Muhammad Alí), en un viaje que habíamos hecho a Los Ángeles y en el aeropuerto lo conocí. También conocí a Nicolino Locche. Había más relación entre boxeadores y jugadores, ahora ya no pasa, el Luna Park ya no es lo que era tampoco.

-Tiene con Locche una linda anécdota de un viaje.

-Lo vimos en el aeropuerto de San Pablo, nosotros estábamos de gira en Brasil. De repente lo vemos venir de frente, con su andar chaplinesco, ahí nos saludamos, saludó a todos y dijo: “Ahora soy campeón del mundo, porque me junté con los campeones del mundo”.

-Vuelvo al fútbol y, para aquel que no lo sepa, ¿cómo lo trata el hincha de Racing a usted?

-Es impagable, me tratan como el ídolo, el que les dio el primer título mundial. Hicimos felices a mucha gente y con un respeto total hacia todos nosotros, pero en el caso mío es muy especial, porque yo hice los dos últimos goles que se necesitaban tanto en la Copa Libertadores como en la Intercontinental para ir a un tercer partido. Y, por supuesto, el gol al Celtic, que lo voy a tener siempre en el recuerdo.

-¿Piensa siempre en ese gol?

-Me lo recuerda mucho la gente. Del club y de otros clubes también me preguntan con qué y cómo le pegué a la pelota. Fue muy singular y más en una final, por todo lo que significó.