Frega: "El mayor desafío pasa por la contención emocional y la violencia"
Raúl Frega, párroco de Espíritu Santo de Banda Norte y director del Instituto Superior María Inmaculada, aseguró que el mayor desafío hacia adelante pasa por la contención emocional y los problemas de violencia. Asimismo, dijo que después del peor momento de la pandemia se nota la presencia de dos sentimientos a nivel general. Por un lado, la necesidad de volver al ritmo habitual y, por el otro, el dolor por las consecuencias de la crisis sanitaria producto del coronavirus.
“En este momento se conjugan dos sentimientos. Hay una cierta vuelta al ritmo habitual que teníamos antes de la pandemia, lo que trae alegría y esperanza, ya que se están recuperando hábitos y se vuelven a compartir espacios comunes. Pero, al mismo tiempo, la gente se sigue cuidando. Es decir, sigue teniendo muy vivo el dolor que significó la pandemia. En algunos casos, por la pérdida de seres queridos y, en otros, por las dificultades causadas por el encierro o por lo económico. La herida todavía está abierta y lleva tiempo superarlo”, consideró el sacerdote.
“Profesionales de la psicología me han comentado que están atendiendo muchos casos que tienen que ver con lo que se vivió en la pandemia. Hay ataques de pánico, problemas de convivencia y situaciones de estrés. Por eso, no podemos decir que todo va hacia adelante. Todavía queda un tiempo para procesar lo que se vivió”, agregó.
Gestos
-Se habló mucho sobre que la pandemia nos iba a unir más como sociedad. Sin embargo, con el paso del tiempo, las divisiones volvieron a ser evidentes, ¿se puede rescatar algo?
-Se rescatan algunos gestos importantes. En la primera parte de la pandemia, sobre todo durante la cuarentena más estricta, brotaron buenos sentimientos. Nosotros lo vimos en la parroquia, donde mucha gente se acercó interesada en ayudar económicamente a otros. Eso no se olvida. Hay vínculos que quedan, aunque también es cierto que después se retomó una dinámica de fuerte polarización, como a favor y en contra de las vacunas y de la cuarentena, por ejemplo. Se volvió a estar de un lado o del otro y eso causa mucha violencia, tanto gestual como física. Nos va a costar superar eso.
-La pandemia dejó de manifiesto muchas cuestiones…
-Entre otras cosas, dejó de manifiesto la necesidad de cambiar nuestros hábitos y eso no es sencillo. Me refiero a la necesidad de tener un nuevo vínculo con la naturaleza, de una sociedad que privilegie la educación y el sistema de salud, y la contención de los adultos mayores. La pandemia desnudó todas esas realidades.
-Siempre se dijo que la ciudad es solidaria, ¿qué opinión tiene al respecto?
-La ciudad todavía tiene fuertes vínculos sociales que hacen que sea solidaria ante algunas situaciones. No estamos atravesados tan gravemente por la grieta, al menos no en lo local. En la ciudad todavía somos capaces de convivir con el que piensa distinto, más allá de algunas tensiones propias del tiempo electoral. A nivel general, la pandemia nos mostró que se puede trabajar en conjunto. Creo que el mayor desafío pasa por trabajar sobre la contención emocional y en problemáticas como la violencia. Lo vemos en los casos de violencia contra la mujer, entre grupos sociales y en los jóvenes. También se observa en la calle. Evidentemente, estos problemas de violencia marcan que hay vínculos que tiene que ser restaurados.