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Los desafíos que abre la caída de recaudación nacional: ¿cada vez menos margen de maniobra para bajar retenciones?

El impuesto a los combustibles es el único tributo que mejoró su performance en el primer trimestre en términos reales. El resto cerró un primer tramo del año en rojo. El peor resultado fue el de los derechos de exportación, influenciado por la baja de las alícuotas. Desafío para el equilibrio fiscal y para provincias y municipios

 

Después de dos años y 4 meses, el Gobierno parece enfrentado ante el riesgo, de no mediar una reacción de la actividad económica y en particular del consumo, de tener que ajustar más fuertemente la economía si quiere seguir sosteniendo el equilibrio fiscal, justamente porque los ingresos iniciaron el 2026 con un retroceso que rondaría el 7,5% en términos reales, cifra que requiere para su confirmación contar con el dato inflacionario de marzo, que se conocerá la semana próxima, pero que no sería menor al 3%.

Es el resultado de un mal comienzo de año para los ingresos. Del último informe que publicó Arca, el único tributo que logró un resultado positivo durante el primer trimestre fue el Impuesto a los Combustibles, con un alza que alcanzó el 17,3% por encima de la inflación. Ese tributo en particular navega un contexto especial, con la guerra en Medio Oriente como telón de fondo y un alza en el precio del petróleo y de los combustibles muy marcada en todo el mundo a partir del 28 de febrero. Sólo durante marzo, los surtidores en Argentina mostraron un aumento superior al 20%.

“Bajo el supuesto de una inflación mensual del 3% en marzo, en los primeros tres meses del año las recaudaciones de mayor caída habrían sido la de derechos de exportación (-38,6%), seguida por la de derechos de importación (-17,3%) y la de Internos coparticipados (-16,5%). El caso de los derechos de exportación tiene como principal explicación la baja de las alícuotas en el arranque de este año con respecto al mismo período de 2025. Y con ese contexto general de recaudación del Gobierno, se abre allí un nuevo interrogante: ¿tiene margen la gestión del presidente Milei para seguir bajando retenciones si sus ingresos se siguen deteriorando? En paralelo, los costos del agro, y en particular aquellos impactados por la guerra, ponen en jaque a los productores que, en cultivos como el trigo, tienen ingresos por debajo de sus costos. En ese escenario sería alentador al menos recortar retenciones en ese cultivo para alentar la siembra durante el invierno. Por otro lado, no hacerlo puede llevar a reducir muchas hectáreas de trigo y eso acentuaría más la baja de recaudación, aun cuando las condiciones ambientales probablemente vuelvan a ser favorables para un ciclo importante en el país. Hay una encerrona que el Gobierno deberá resolver en ese punto, y probablemente más temprano que tarde porque luego de levantar la gruesa los productores deben tener definido cómo continuarán.

Lo cierto es que el único tributo con aumento de recaudación habría sido el impuesto a los combustibles (17,3%)”, sintetizó el economista Narim Argañaraz, titular del Iaraf.

En su informe sobre recaudación, el especialista destacó que si se excluye de la recaudación a los tributos vinculados al comercio exterior (derechos de exportación e importación), la recaudación total habría descendido un 6,2% en términos reales interanuales.

“El principal impuesto, el IVA neto de devoluciones y reintegros, habría tenido una baja de recaudación del 10% en términos reales respecto al primer trimestre de 2025”, alertó Argañaraz, al mencionar un tributo vinculado estrechamente a la actividad económica.

Por su parte, el segundo tributo de mayor importancia relativa, que son los aportes y contribuciones de la seguridad social, habría descendido un 3,9% real interanual.

Pero además de la recaudación, el informe marca que en el acumulado a marzo de 2026, según ARCA la recaudación nacional que termina en manos de Nación habría tenido una variación porcentual real interanual negativa del 8%, mientras que la que va a provincias y CABA habría tenido una variación negativa del 6,5%. Entre ambas cifras explican el resultado global de caída del 7,5% y es lo que enciende alarmas en las gobernaciones y municipios que siguen de cerca la evolución negativa de los recursos coparticipables que reciben desde el Gobierno central.