Masamano produce alfajores artesanales, elaborados con materia prima de primera calidad y con ingredientes secretos, muy difíciles de igualar.
El equipo de trabajo de Masamano está compuesto por nueve personas, cinco de ellas con síndrome de Down, cuyas edades oscilan entre los 23 y 40 años.
Cada uno de ellos trabaja día a día, con dedicación y amor, no solo para crear los mejores productos, sino también para ofrecer un entorno de trabajo inclusivo, en el que cada persona se sienta valorada y pueda desarrollar sus habilidades.
Su producto estrella es la caja surtida de alfajores, que incluye las variedades marplatense, cordobés, deli maní, almendrita, miti miti y combinado.
En sus primeros tres años de vida llevan vendidos más de 12.300 cajas de alfajores. Este logro no solo refleja la calidad del producto, sino también la aceptación y el apoyo de la comunidad hacia este tipo de emprendimientos.
Su clientela es diversa, incluyendo al público en general y a empresas tanto públicas como privadas que eligen sus productos para regalos en fechas especiales.
Masamano tiene su cocina dentro de la casa de la fundación Empate. Sus comienzos fueron en barrio Juniors y hoy están en la casa propia de la fundación (Bv. Las Heras 386), donada por la Municipalidad.
En este lugar se pueden retirar pedidos, aunque también hacen envíos a domicilio.
El mayor sueño es tener un local propio, no solo como un objetivo comercial, sino una oportunidad para expandir este proyecto de vida, dando mayores oportunidades laborales y para seguir demostrando que la diversidad en el equipo de trabajo es una fuente de riqueza y creatividad.
Masamano es ser más equitativos, más justos, quedar a mano. Tienen la igualdad como bandera y su pastelería lleva como ingrediente fundamental ese concepto que se degusta en cada alfajor hecho a mano, un producto inigualable producido por gente única.
Es un emprendimiento que rompió con los estereotipos del emprendedurismo cordobés, un ejemplo de cómo la inclusión laboral puede combinarse exitosamente con la alta calidad en la producción, ofreciendo no solo alfajores excepcionales, sino también un modelo de negocio comprometido con la igualdad y la justicia social.
A través del empleo, las personas con discapacidad ganan un sueldo, propósito, pertenencia, dignidad y autonomía, permitiéndoles sentirse valorados y autosuficientes y por sobre todo que sean miembros activos de la comunidad, rompiendo barreras y desafiando estereotipos.
No es un requisito ser alumno de Fundación Empate para formar parte de Masamano. Siempre están abiertos a recibir el currículum de aquellas personas con o sin discapacidad que quieran ser parte de su proyecto.