El cálculo representa una suba del 5,3% en comparación con la campaña anterior (2,85 millones de hectáreas) y se ubica un 33,3% por encima del promedio de los últimos cinco años (2,25 millones de hectáreas).
Vale destacar que el cultivo viene de lograr una campaña muy relevante, tanto en términos productivos como económicos, lo que fundamenta también la continuidad de la expansión.
El informe técnico destaca un mapa productivo con comportamiento heterogéneo según la región:
- Núcleos del Sur (Buenos Aires y La Pampa): se consolidan como el gran motor de expansión, con incrementos proyectados de entre el 5% y el 15%. Las dificultades para concretar la siembra de fina por temas de transitabilidad están dejando lotes libres donde el girasol es visto como el “cultivo más seguro”;
- Norte (NEA): mantiene una tendencia alcista gracias a las buenas reservas hídricas en el perfil;
- Franja Central (Santa Fe, Córdoba y San Luis): presenta una perspectiva entre estable y moderada a la baja. La consolidación de un evento de “El Niño” de fuerte intensidad estimula la intención de volcar hectáreas hacia el maíz de primera, aunque en zonas de Córdoba y San Luis la decisión final estará atada a la presión sanitaria que ejerza la “chicharrita” sobre el cereal; algo que no estuvo en el radar durante la última campaña.
De todos modos, durante la primavera, la circulación tropical fortalecida por “El Niño” terminará de consolidarse. No obstante, podrían registrarse heladas tardías de moderada intensidad con foco en el sur de la Región Pampeana. Las precipitaciones se potenciarán significativamente hacia el este, que podrían dificultar las labores de siembra. En contraste, el oeste observará registros normales a superiores a la media, pero acompañados de temperaturas muy elevadas, lo que incrementará sustancialmente la demanda hídrica del cultivo.
El impulso del mercado internacional y la relación de insumos
El escenario económico actúa como un fuerte incentivo para los productores locales. A nivel global, la demanda de aceites vegetales se mantiene firme. El precio FOB argentino del aceite de girasol en época de cosecha cotiza en torno a los 1.314 dólares por tonelada, un 15% más elevado que el año previo y un 24% superior al promedio de las últimas tres campañas.
A pesar de que el valor de insumos clave como combustibles (+49%) y fertilizantes (+12% a +19%) mostró incrementos por conflictos internacionales y tensiones en el Estrecho de Ormuz, la suba del precio del grano compensó el impacto.
Como resultado, la relación insumo-producto mejoró de forma interanual un 27% para semillas y un 13% para fertilizantes, posicionando al girasol con una clara ventaja relativa y márgenes más competitivos frente a alternativas como la soja y el maíz de cara al inicio de la ventana de siembra.