Regionales
Recorre las capitales provinciales a pie y quiere caminar hasta Alaska
Martín Echegaray Davíes (60) es un descendiente galés que inició el periplo desde Ushuaia. De paso por Alcira, admite que su oficio de jagüelero lo preparó para este desafío, que busca cubrir en 3 años.
Con los pies sobre la tierra. Así decidió hace 8 meses Martín Echegaray Davíes (60) que iba a concretar el gran desafío de su vida que hoy lo encuentra por el centro del país con el objetivo de recorrer a pie las capitales provinciales y desde allí dirigirse hacia Alaska, bajo la premisa de cubrir la “Caminata Las 3 Américas”.
Un arnés se toma de su cintura para poder tirar con su cuerpo lo que denomina “un carricatre pilchero”, que es, nada más ni nada menos, que un tráiler en el que lleva los elementos básicos para la supervivencia.
En el tramo que une la capital de Córdoba con la de San Luis hizo escala el fin de semana en la localidad de Alcira Gigena y en las últimas horas de ayer arribaba a la ciudad de Río Cuarto.
“Soy descendiente de los primeros colonos galeses que poblaron la provincia de Chubut, parte de Río Negro y parte de Pájaro Blanco, en Santa Fe, y gracias a que hacemos caminatas en representación a lo que se hacía antiguamente, cuando no había caballos, fue que surgió la idea de esta caminata. Siempre caminé detrás de una persona o de una entidad, y ahora decidí hacer mi propia caminata”, le contó el caminante a la emisora Radio Alcira Gigena, de dicha localidad.
Mientras reparaba su carro y era recibido por una familia de Alcira que lo invitó a almorzar, Echegaray Davíes precisó que salió de Bahía Lapataia, Tierra del Fuego, el 31 de octubre de 2017 con el objetivo de unir ese punto de partida con Alaska y que, antes de ese destino final, la intención es visitar las 23 capitales de las provincias argentinas. “Con Córdoba, ya he recorrido 14 capitales y ahora bajo hacia San Luis para luego ascender por el oeste hasta salir por La Quiaca. Desde allí agarraré ruta recta hacia Alaska”, detalló el descendiente galés. En ese contexto, estimó que el periplo por la Argentina le demandaría unos 10.200 kilómetros y completar la travesía hasta Alaska, un total de 24 mil kilómetros.
“Voy transitando la ruta con el objetivo de llegar en el menor tiempo posible a Alaska. Calculo que en tres años en total tendría que cumplir el objetivo”, dijo.
Solo, pero acompañado
El hombre de 60 años contó que cuenta con el acompañamiento de su familia a la distancia y que siguen su recorrido desde la cuenta de Facebook “Caminata Las 3 Américas”.
“Tengo mi esposa, tres hijas y seis nietos, y ellos me apoyan perfectamente. Yo soy jagüelero en la provincia del Chubut. Hago pozos y alambrado, arreglo molinos. Así que están acostumbrados a que yo me vaya y me pierda por un tiempo”, explicó Martín.
Su “carricatre pilchero” no es más que un catre de campaña con ruedas en el que carga todos sus enseres para poder vivir, dormir y elaborar los alimentos.
“Lo normal es que por día pueda avanzar 40 kilómetros, pero por ahí va pasando de pueblo en pueblo y la gente lo va parando, entonces no puedo cumplir con esa meta”, dijo.
Las inclemencias climáticas no son un problema porque admite que ya está acostumbrado a soportar temperaturas extremas por su trabajo. Señala que una vez completado el recorrido no sabe cómo será el retorno porque en el periplo “nada está planeado”.
Lo único estipulado es la distancia a recorrer cada día: aproximadamente 40 kilómetros. “La gente es muy buena. Siempre se acerca y me invita a pasar por su casa”, reconoce, y finaliza su relato diciendo que para él caminar es “algo normal”. “Caminé los 60 años de mi vida, por qué no voy a caminar 3 más”, desliza.
Un arnés se toma de su cintura para poder tirar con su cuerpo lo que denomina “un carricatre pilchero”, que es, nada más ni nada menos, que un tráiler en el que lleva los elementos básicos para la supervivencia.
En el tramo que une la capital de Córdoba con la de San Luis hizo escala el fin de semana en la localidad de Alcira Gigena y en las últimas horas de ayer arribaba a la ciudad de Río Cuarto.
“Soy descendiente de los primeros colonos galeses que poblaron la provincia de Chubut, parte de Río Negro y parte de Pájaro Blanco, en Santa Fe, y gracias a que hacemos caminatas en representación a lo que se hacía antiguamente, cuando no había caballos, fue que surgió la idea de esta caminata. Siempre caminé detrás de una persona o de una entidad, y ahora decidí hacer mi propia caminata”, le contó el caminante a la emisora Radio Alcira Gigena, de dicha localidad.
Mientras reparaba su carro y era recibido por una familia de Alcira que lo invitó a almorzar, Echegaray Davíes precisó que salió de Bahía Lapataia, Tierra del Fuego, el 31 de octubre de 2017 con el objetivo de unir ese punto de partida con Alaska y que, antes de ese destino final, la intención es visitar las 23 capitales de las provincias argentinas. “Con Córdoba, ya he recorrido 14 capitales y ahora bajo hacia San Luis para luego ascender por el oeste hasta salir por La Quiaca. Desde allí agarraré ruta recta hacia Alaska”, detalló el descendiente galés. En ese contexto, estimó que el periplo por la Argentina le demandaría unos 10.200 kilómetros y completar la travesía hasta Alaska, un total de 24 mil kilómetros.
“Voy transitando la ruta con el objetivo de llegar en el menor tiempo posible a Alaska. Calculo que en tres años en total tendría que cumplir el objetivo”, dijo.
Solo, pero acompañado
El hombre de 60 años contó que cuenta con el acompañamiento de su familia a la distancia y que siguen su recorrido desde la cuenta de Facebook “Caminata Las 3 Américas”.
“Tengo mi esposa, tres hijas y seis nietos, y ellos me apoyan perfectamente. Yo soy jagüelero en la provincia del Chubut. Hago pozos y alambrado, arreglo molinos. Así que están acostumbrados a que yo me vaya y me pierda por un tiempo”, explicó Martín.
Su “carricatre pilchero” no es más que un catre de campaña con ruedas en el que carga todos sus enseres para poder vivir, dormir y elaborar los alimentos.
“Lo normal es que por día pueda avanzar 40 kilómetros, pero por ahí va pasando de pueblo en pueblo y la gente lo va parando, entonces no puedo cumplir con esa meta”, dijo.
Las inclemencias climáticas no son un problema porque admite que ya está acostumbrado a soportar temperaturas extremas por su trabajo. Señala que una vez completado el recorrido no sabe cómo será el retorno porque en el periplo “nada está planeado”.
Lo único estipulado es la distancia a recorrer cada día: aproximadamente 40 kilómetros. “La gente es muy buena. Siempre se acerca y me invita a pasar por su casa”, reconoce, y finaliza su relato diciendo que para él caminar es “algo normal”. “Caminé los 60 años de mi vida, por qué no voy a caminar 3 más”, desliza.