Por la segunda ola, la festividad de Reducción se hizo con el templo vacío
La tradicional celebración religiosa del 1° de Mayo en Reducción mostró una postal distinta a la acostumbrada. Sólo unos pocos fieles caminando en medio de la plaza desolada, llegaron a la localidad a cumplir sus promesas y renovar la fe en el Cristo de la Buena Muerte.
Es por segundo año consecutivo que la pandemia impide que la masiva manifestación de fe que por décadas tuvo como escenario a esta localidades del departamento Juárez Celman.
Tal lo había adelantado el párroco Daniel Gallardo, las celebraciones fueron transmitidas vía medios audiovisuales y redes. Sin presencia de personas.
Este estado de emergencia preocupa mucho no sólo a las autoridades municipales que debieron acogerse a las medidas restrictivas dispuestas por el Gobierno de la Provincia, sino que era todo un desafío cómo actuar en el día más importante del año para Reducción, donde se realiza una de las manifestaciones de fe más numerosas del país.
Pero parte de la tradición se cumplió. El obispo diocesano, monseñor Adolfo Uriona, celebró la misa de los Trabajadores. En su homilía expresó su preocupación por la situación social y laboral que vive todo el país como consecuencia de la pandemia. Y llevó una palabra de aliento a las familias que fueron a rogar y agradecer por su trabajo.
Los bancos dispuestos fuera del edificio religioso estuvieron totalmente vacíos. Sólo algunos visitantes encontraron allí el espacio para el descanso.Tal los protocolos previstos, los fieles pudieron ingresar al templo y pasar frente a la imagen del Cristo, para luego salir por una puerta posterior.
El mensaje del obispo
"Como peregrinos nos acercamos una vez más al Jesús de la Buena Muerte en este Santuario de Reducción para implorar su protección", comenzó diciendo el prelado ante un templo despoblado y con una fila de promesantes mínima en comparación con los tiempos normales.
"Lo hacemos en la fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores, y en esta ocasión en un contexto agobiante de pandemia que nos amenaza de muerte, genera desocupación y un empobrecimiento de la sociedad alarmante”.
Continuó señalando: “Ante todo venimos como peregrinos. La vida del hombre es un caminar, un caminar sin detenerse a no ser para descansar y así retomar fuerzas para continuar el camino hacia la casa del Padre. La partida de muchas personas cercanas y queridas a causa de la pandemia nos vuelve a enfrentar a esta realidad que solemos ocultar”, sostuvo el prelado.
Adolfo Uriona concelebró con otros sacerdotes guardando los protocolos de seguridad sanitarias vigentes. La ocasión fue propicia para que el obispo resaltara y agradeciera el esfuerzo enorme de los trabajadores de la salud.
"Vaya nuestro más sincero agradecimiento y nuestra ferviente oración por el personal de la salud que en estos momentos están exigidos sobremanera por el recrudecimiento de los contagios y lo que esto comporta”, detalló.
Un párrafo aparte dedicó al significado del trabajo, señalando que da dignidad a las personas. “El trabajo se convierte en ocasión de realización no sólo para uno mismo, sino sobre todo para ese núcleo original de la sociedad que es la familia. Una familia que carece de trabajo está más expuesta a dificultades, tensiones, fracturas e incluso a la desesperada y desesperante tentación de la disolución. ¿Cómo podríamos hablar de dignidad humana sin comprometernos para que todos y cada uno tengan la posibilidad de un sustento digno?”, reflexionó.
Al tiempo que dijo mirar con preocupación y dolor los altos índices de desocupación que hay en Argentina.
El vicario general de la Diócesis Juan Giordano hizo lo propio teniendo la celebración que presidió, el mismo sentido: rezar por nuestra Argentina hoy sumida en un estado de preocupación.
"La pandemia afectó los hogares de muchos trabajadores", expresó en uno de los momentos de su homilía.
Por su parte, el padre Sergio Bosco, rector del Seminario Mayor "Jesús Buen Pastor", dedicó su intención para rezar por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
Cabe recordar que la fiesta en honor al Cristo de la Buena Muerte en Reducción continúa hoy, con el homenaje que cada año la comunidad hace al padre Víctor Pugnatta, fallecido en 2006.
Por la noche, a las 21 se presentará la cantante alpacorralense Sofía Palacios e Hilario Baggini, creador de la Banda Agraria, quienes interpretarán una reversión musical de la Misa Criolla.
En tanto, el martes concluirá la fiesta de Reducción, ya con celebraciones acotadas a la feligresía local.