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"La reforma laboral es volver al año 1904", dijo el exministro Jorge Sappia

El exfuncionario de Angeloz y de De la Rúa calificó de regresiva la ley que modificó el mundo del trabajo a nivel nacional. "Es individualista y pone en desigualdad de condiciones al empleado con el empleador", manifestó

Jorge Sappia criticó duro la reforma  laboral.

 

“La reforma laboral es volver al año 1904”, dijo ayer a Puntal Jorge Sappia, exministro de Eduardo Angeloz y exviceministro de Fernando de la Rúa.

Y calificó de regresiva la nueva ley de trabajo a nivel nacional: “Es individualista y pone en desigualdad de condiciones al empleado con el empleador en el marco de la negociación salarial”.

Sappia participó del Debate sobre la Reforma Laboral, que organizó el Colegio de Abogados de Río Cuarto y que se hizo en el Salón Blanco del Municipio.

-Hay una avalancha de colegios de abogados contra la reforma laboral. ¿Cuál es su opinión?

-Creo que hay una avalancha de opiniones contrarias a la reforma laboral. Yo tengo un juicio crítico respecto a la reforma laboral porque me parece que, básicamente, desde el punto de vista de la ideología de la ley, se ha firmado un principio de regreso al individualismo, un individualismo egoísta y un desprecio por las funciones colectivas que tienen fundamentalmente una ética de la solidaridad. Y esto es lo que ha informado el desarrollo del derecho al trabajo en la Argentina desde el comienzo del siglo pasado, sobre la forma de pensar el derecho del trabajo en todo el mundo, que es esta matriz de solidaridad. Y la ley trata de volver a a una relación entre el empleador y el trabajador en forma individual sin la presencia ni del sindicato ni de la representación, las cámaras, por ejemplo, en representación de los empleadores.

-¿Y eso es un retroceso?

-Eso es un retroceso. Porque la participación del sindicato y de las cámaras empresarias en la negociación colectiva, que es el mecanismo de regulación de los derechos y deberes de las partes en el contrato de trabajo, establece equilibrios en una relación que es naturalmente conflictiva, porque el trabajador y el empleador tienen intereses distintos y muchas veces contrapuestos. Entonces, la negociación colectiva, la participación de sindicatos y cámaras empresarias lo que hace es establecer una relación de equilibrio entre las partes. Y esto hay que tratar de sostenerlo, pero la ley intenta destruir esa cultura, buscando que el empleador negocie con el trabajador, y no hay negociación posible cuando uno tiene una capacidad económica superior al otro.

-¿Y esto nos lleva a qué año?

-Y nos lleva al informe sobre el estado de las clases trabajadoras en la Argentina, de Juan Bialet Massé, en el 1904.

-¿A esa época?

-Sí, regresamos a esa época. Yesa es la ideología de esta ley, que es lo que a mí me preocupa.

-¿Cuál es su opinión sobre el cálculo de actualización de la indemnización por despido?

-No conozco a fondo los pronunciamientos, pero yo creo que la forma de calcular que impone la nueva ley, la actualización, es disminuir la posibilidad del trabajador que ha sido despedido y que ha merecido una sentencia favorable condenando al empleador a pagar la indemnización. Se tiene que mantener un nivel adecuado respecto del deterioro del costo de la vida, es decir, que lo que vaya a cobrar como indemnización responde a una situación de realidad y no a un cómputo que no tiene nada que ver con los hechos.