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Refugio “Cherubicha”, el edén de 300 caballos y 100 perros abandonados

En Villa Rumipal, la familia Ceccotti rescata animales desahuciados y mutilados. Además dan clases de equinoterapia gratuitas. El lugar se mantiene con aportes solidarios de “padrinos”  de todo el país.

Villa Rumipal.- "No por que yo esté viejo, me falte un pie, o esté herido o a punto de morir me tienen que tirar o abandonar”,  dice Jorge Ceccotti encargado del Refugio Cherubicha, un lugar que hoy tiene 300 caballos y más de 100 perros.

El predio hoy se muestra desbordado y  la familia que lo creó apela a la solidaridad y el padrinazgo de habitantes de todo el país para conseguir desde alimentos, hasta dinero para la atención veterinaria de estos animales, algunos de los cuales llegan mutilados y lesionados.

Años atrás cuando las sierras de Córdoba fueron devoradas por los incendios, a este refugio llegaron caballos con severas quemaduras y hasta con sus patas cortadas. También están aquellos que son recuperados del maltrato que sufrieron tirando carros en plena ciudad.

Jorge habla con PUNTAL con la naturalidad de alguien que lleva más de 25 años, desde que decidieron junto a su esposa Claudia, comenzar a hacerse cargo, en un predio cercano al lago, en Villa Rumipal de caballos que estaban lesionados y abandonados, a los cuales, también fueron sumándose centenares de perros sin dueño ni control.

"No basta sólo con decir pobre animal, alguien se tiene que hacerse cargo" agrega el voluntario quien convirtió, junto a su familia, esta pasión en su razón de vida. Y mientras opina e informa sobre cómo ser solidario pero de manera práctica, le coloca un apósito a un caballo en una de sus patas inundada de bichos que sacará con cuidado y amor hasta liberarla del dolor y la infección que la amenaza.

Muchos animales fueron recuperados por estos "reparadores" voluntarios, quienes a poco de casarse se fueron a vivir en cercanías del lago y en adelante, merced a su trabajo y los aportes voluntarios de algunos pocos, entre anónimos y conocidos, conformaron el Refugio Cherubicha, que se sostiene "porque hay amor y pasión, de otro modo no se explica como seguimos adelante”, asegura Ceccotti.

Las hijas de la pareja también se suman a la tarea, y alimentan y cuidan a cada nuevo animal que llega.

“Tenemos cerca de 300 caballos y también brindamos equinoterapia a niños de capacidades especiales de la zona, sin cobrar nada. Lo que nace de la voluntad no se reclama", declara el encargado.

El trabajo en el lugar no tiene descanso, y sorprende la presencia de animales que se mueven en los corrales apoyados en prótesis.

Caso emblemático

Claudia, la esposa de Jorge, menciona a modo de ejemplo el caso de la yegua "Ardilla", que sufrió un accidente perdiendo una parte de su pata. 

Con cuidados y tratamiento especial, el muñón se convirtió en nuevo sostén cuando consiguieron colocarle una prótesis y actualmente puede verse en el corral moviéndose con cuidado junto al resto de los animales.

"Llevó mucho trabajo y dedicación. Pero hay que hacerlo. Casi en silencio cada día trabajamos con ella hasta que pudo ponerse de nuevo en pie y caminar”,  agrega la mujer que se mueve en el predio mientras los caballos caminan a su alrededor.

"Ardilla" tenía destino de sacrificio luego que tras un accidente cuando intentaban domarla sufrió dos facturas en la pata derecha y una infección que por poco la mata. 

De tener poco más de 150 animales hace 3 años atrás, el refugio hoy duplicó la población, tanto de caballos como de perros. El lugar subsiste con escasos aportes de personas de todo el país que se convierten en “padrinos” de los animales. Así también de donaciones en alimentos y medicamentos que acercan personas que conocen del trabajo de esta familia.

"En verano racionamos la comida que a veces sobra, ya que comedores turísticos nos traen aportes. Pero hay meses muy duros en el año, donde no sabemos cómo hacer para atender y dar de comer a 300 caballos y más de 100 perros". detalla Jorge. A su lado, un perro con un arnés adaptado lo sigue, y otra yegua ciega que reconoce las voces se acerca tímidamente en busca de una caricia.

Aportes solidarios

El municipio de Rumipal les cedió un terreno en comodato y en adelante dependen de los aportes que hacen voluntarios de distintos puntos de la provincia y el país, quienes por redes se enteran de la acción y se solidarizan.

 "No hay aportes oficiales, ni provinciales ni nacionales, hacemos lo que podemos. Muchos se sorprenden cuando nos visitan o se enteran del trabajo que hacemos, pero por algo será. Tenemos siempre la opción frente a la adversidad. No nos quejamos, lo hacemos o no lo hacemos y cada día decidimos seguir haciéndolo, es nuestra vida y nuestra pasión",agregan los responsables del Refugio.

Mientras el diálogo sigue, Carlos y su esposa no dejan de cumplir sus tareas múltiples. Y aprovechan la ocasión para pedir colaboración con fondos, alimentos o medicamentos.

“Cherubicha”, que en lengua guaraní significa “mi jefe”, es el edén de los animales que estaban destinados a ser sacrificados. Durante este verano, el lugar recibió la visita de numerosos turistas que, conociendo por redes del trabajo allí realizado, llegaron a conocer a sus “ahijados”.