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El fraile que camina por el mundo para concientizar sobre el sida

Marcelo Monti integra la orden de los Hermanos Capuchinos. Partió de Porto Alegre, Brasil, y su meta es recorrer 90.000 kilómetros con su proyecto denominado “Caminho de Aline”, en homenaje a su hermana fallecida a causa esta enfermedad

Mañana de viernes, ciclovía entre General Deheza y Las Perdices. Bajo un sol abrasante Marcelo Monti, un fraile capuchino, camina empujando su carrito rojo que en su frente tiene escrita la cantidad de kilómetros recorridos. Este hombre decidió salir a recorrer el mundo a pie para concientizar sobre el sida.

Partió de Porto Alegre, Brasil, y  su meta es recorrer 90 mil kilómetros, 70 países y 5 continentes. Estima que esta vuelta al mundo le llevará 10 años.

Ayer llegó a General Deheza y fue recibido por las autoridades municipales. El Hospital compartió su experiencia y dejó un mensaje a favor de la vida y en contra de los prejuicios que pesan sobre los enfermos de sida.

Antes había pasado por Dalmacio Vélez y Las Perdices y hoy lo hará por Cabrera y General Deheza.

Puntal salió a su encuentro y a la vera de la ruta 158 el hermano Marcelo contó sobre su proyecto, que denominó "Caminho de Aline" en conmemoración a su hermana, quien falleció por no tratarse médicamente esta enfermedad por miedo a la estigmatización social.

Monti reflexionó y detuvo su marcha por un instante: "En este mundo se puede vivir sin sentido y  las cosas en sí no tienen sentido si no elegimos darles un sentido. Cuando significamos la vida, entonces, hacemos una experiencia de amor. Esto es amor, es elegir dar un significado a la vida. Vos elegiste el sentido de la vida, escuchando historias, escuchando mensajes. Yo hago lo mismo caminando. Elegí caminar por 10 años, 90.000 kilómetros, 70 países, en los 5 continentes”.

Sigue su relato contando que fue en 2013 y estando en Francia estudiando Antropología Religiosa que sintió las necesidad de “salir, respirar y sentir la vida” . 

“Yo soy fraile capuchino y sentía que para seguir andando era necesario parar un poco, respirar, sentir la vida, entrando en todo mi cuerpo, en toda mi historia, y sentir que vale la pena. Me di cuenta de que el encuentro con la gente por ahí no es fácil, que por ahí es un desafío”, destaca.

Si bien Monti lleva en alto la bandera de la lucha contra el sida, esta gran caminata tiene un plus muy especial: "En estos encuentros me llevo un poco de la vida de la gente. Doy un poco de mi vida, dejo un poco de mi vida con la gente que encuentro y esto me alimenta. Me alimento de historias, de esperanzas, me alimento de luchas, y así estamos en el camino".

Un hogar dehecino le dio albergue para que pasara la noche del viernes y el Municipio fue el ámbito en el que el religioso, junto a la doctora Natalia Herrera Piozzi,  se explayó en conferencia de prensa sobre la experiencia y acerca del mensaje que pretende llevar a cada lugar que visite.



Resignificar la vida



"Ya llevo 129 días caminando desde que arranqué. No permito que me lleven, sólo en lugares peligrosos o cuando me descomponga o me sienta mal. Partí desde Puerto Alegre y ahora llevo hasta aquí (mitad de camino por ciclovía, entre Deheza y Las Perdices) 1.974 kilómetros recorridos según mi contador de kilómetros”, relata.

Marcelo Monti insiste en la necesidad de tener sueños, de realizarlos y no quedarse en la mitad del camino. Y en sus palabras se esfuerza por querer destacar que su cruzada no es más importante que la de otros tantos que vivimos en este mundo: “Pasamos a vivir, en nuestro mundo y no salimos. Y sí somos capaces porque si miramos nuestro pasado, si estamos acá, es porque somos fuertes, es porque ya la gente se queda asombrada con mi historia. Dicen: ‘Mirá a este gurí que salió de Porto Alegre y lleva recorridos casi 2.000 kilómetros’. Pero veamos nuestras historias. Ustedes también han recorrido mucho en esta vida, con sentimientos, emociones, y ya superaron tantas cosas. Ustedes también están dando una vuelta al mundo, quizás en el mundo interior. Pero están dando una vuelta al mundo. Yo soy muy optimista".

Consultado acerca de si realmente la muerte de su hermana por la enfermedad del virus VIH fue la causa de iniciar una caminata que durará una década, el hermano fraile lo admite, pero entiende que no se rige por el dolor. "No empecé mi viaje porque mi hermana había fallecido, sino que empecé este viaje porque quería resignificar la vida. Porque le quería dar un nuevo sentido a la vida. Fue por esto que salí a caminar”, precisa.

Y, sobre el motivo que encontró y lo movilizó, detalla: “Fue la lucha contra el sida y esta búsqueda de diálogo con las minorías, con la gente que olvidamos y cuyas historias no les interesan a los medios de comunicación ni a nosotros".

Marcelo sigue en su recorrido y espera dar la vuelta al mundo en los próximos 10 años, siguiendo el “Caminho de Aline”.



Víctor Machuca.  Redacción Puntal