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Es de Etruria y trabaja en Kenia en la ONU Medio Ambiente

Se trata del ingeniero agrónomo Santiago Nocelli, encargado de la vinculación entre el programa ambiental de la organización internacional con el sector privado para promover o mejorar la sustentabilidad.

Hace sólo unos días, el ingeniero agrónomo Santiago Nocelli, oriundo de Etruria, se trasladó a la capital de Kenia, Nairobi, para desempeñarse en el área de asuntos gubernamentales de la ONU Medio Ambiente. Sus tareas previas en la FAO y premios internacionales lo llevaron a ser seleccionado entre miles de profesionales de todo el mundo. Esta labor lo mantendrá al menos por ocho meses el país africano. 

“Era un sueño para mí poder trabajar en el sistema de Naciones Unidas, y mi área siempre fue el medioambiente, así que tenía que estar acá”, explicó en diálogo con Buen Día Río Cuarto.

Respecto de sus tareas, detalló: “Tengo la responsabilidad de elaborar estrategias de vinculación entre el programa de Medio Ambiente de la ONU con el sector privado. Es decir, con todo lo que tiene que ver con los negocios, desde turismo hasta videojuegos, textiles, alimentos o agro; todo lo que tenga alguna pata referente a la sustentabilidad para trabajar o mejorar y que impacte de alguna manera”. 

Asimismo, rescató que “para poder llevar adelante la agenda 2030 que propone Naciones Unidas, con 17 objetivos de desarrollo sostenible, no va a ser posible sólo con el compromiso de las naciones o de la misma ONU, sino que también va a ser necesario un sector privado que pueda comprometerse con los desafíos que tenemos de sustentabilidad, para eso que tenemos sólo en enunciado algún día sea una realidad”.



La selección



Santiago se refirió a la selección que debió sortear antes de convertirse en un profesional de la ONU y expuso que se trata de un proceso complejo debido al gran número de aspirantes que se presentan y con la más amplia gama de especialidades. 

“Hubo muchas cosas que me jugaron a favor cuando apliqué para trabajar acá, que tuvieron que ver con participar en alianzas internacionales de FAO, haber ganado un premio relacionado a sustentabilidad, también haber participado en una red latinoamericana de jóvenes que trabajan en biotecnología y mi paso por la función pública”, sostuvo. 

En este sentido, explicitó que desde la organización “los perfiles que buscan combinan varias cosas. En el sistema de Naciones Unidas aplican miles de personas de todas partes del mundo y de las profesiones más diversas”. 



La vida en Kenia



El joven admitió que la adaptación al país africano no es sencilla. “Hay muchas cosas que te hacen notar que estás en África. El estado de los caminos, casi no hay veredas, hay mucho barro y se notan  las grandes brechas sociales”.

Al respecto, manifestó que “el complejo de ONU en Nairobi es muy grande, imponente, es un lujo y un lugar muy lindo para trabajar. Pero eso choca con la realidad del ciudadano promedio de Nairobi. Es una población con un poder adquisitivo bajo, un sueldo promedio acá está alrededor de 150 dólares mensuales, es muy poco y lo notás tanto en la vestimenta como en la forma de alimentarse de la gente”.

Si bien su vuelta al país sería a finales de julio, el ingeniero no descartó la posibilidad de quedarse. “Mi trabajo tiene que ver con sentar las bases para que las reparticiones de ONU puedan hacer vinculación, así que es algo que podría continuar, pero eso depende de que siga habiendo trabajo, de que siga habiendo fondos, y por mi lado, tengo que ver si es el lugar donde quiero seguir viviendo. Yo lo tomé como un contrato temporal y una experiencia profesional”, afirmó.