Los precursores de dicha propuesta piden celeridad de respuestas a la Provincia ya que admiten que el sitio -de gran importancia biológica por su riqueza de flora y fauna- sigue deteriorándose tras la caza ilegal, pesca sin control y los basurales que se han generado en diversos sitios.
“Nosotros recorremos permanentemente la zona. Lo que hacemos es cuidar un poco, en la medida de nuestras posibilidades, incluso realizamos limpieza, y si vemos gente allí tratamos de hacerle tomar conciencia de cuidar el espacio. Pero cada vez que vamos encontramos un destrozo distinto. Algo que se rompió, algo que tiraron o ensuciaron. Hemos encontrado desde bidones de agroquímicos hasta botellas plásticas y bolsas. Hay plantas quebradas o algunas quemadas. También se ven animales muertos, hay gente que va a cazar con tramperos. A medida que va pasando el tiempo el deterioro es mayor”, aseguró Pablo Méndez, miembro del grupo de pescadores “Los Ranqueles”.
Se lamentó de que pese a conseguir el apoyo de los intendentes Gastón Tomatis de Las Acequias y de Andrés Passero Garay de Reducción -quienes dieron el aval a la propuesta- desde la Provincia no han tenido novedades. “Queremos respuestas porque no nos han contestado oficialmente cuáles son los pasos a seguir después de la presentación del proyecto, quedó todo en la nada”, expuso.
Ubicación del área
La reserva tiene una extensión de 370 hectáreas que están ubicadas a mitad de camino entre Las Acequias y Reducción, a la vera del río Cuarto. Abarca un sector de humedales con lagunas bautizadas por los lugareños como El Tunal y una amplia zona de bosque nativo.
“Los humedales se han hecho por el paso del río y son muy ricos, por eso queremos conseguir que esa zona sea un área protegida. Una reserva de usos múltiples, queremos que se preserve la zona. Es una lástima que se esté destruyendo”.
Sobre la zona, la Fundación Biored realizó un relevamiento en el que identificaron la presencia de gran número de especies autóctonas (piquillín, algarrobos, chañares), 81 especies diferentes de aves (picahuesos, cardenales, reinas moras, entre otras), aves acuáticas ( patos y gallaretas), gran cantidad de mamíferos (nutrias) y una importante variedad de peces.
Por ello, el pedido formal a la Provincia es que esta área fuera incorporada al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas.
En tanto, Méndez expuso que el lugar carece de todo tipo de preservación, ya que señaló que “no hay ningún tipo de control”. “Ni Ambiente aparece y la Policía Ambiental no pasa por acá. Cualquiera puede cazar. Se mandan con tramperas, con rifles de aire comprimido, con todo tipo de armas. Y no hay nadie que frene esto. Nosotros incluso hemos tenido problemas cuando intervenimos en estos casos porque no tenemos ningún poder, y además es gente que no es fácil de llevar”, sostuvo.
Aclaró que desde la Fundación Biored se envió una nota solicitando respuestas sobre el proyecto a la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático en el pasado mes de abril pero aún no consiguen el apoyo provincial.