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Relatos del horror de una sobreviviente

Una noche de calor extremo, la expectativa de despedir 2004 con un recital de la banda de rock del momento, un boliche "excesivamente sobrevendido", una llamarada y unos pocos minutos de show son parte del inventario de imágenes que, inalterables y casi calcadas, reconstruyen los sobrevivientes de Cromañón.

"Era una noche más de recital aunque se sentía un clima de euforia: era fin de año y el mensaje de las letras de Pato (Fontanet) era para todos nosotros", recordó a Télam Sebastián Alberio, por ese entonces de 19 años, que seguía a Callejeros desde hacía más de un año y había ido al recital junto a su hermano y un amigo.

"Me acuerdo cómo entré, cómo fue el cacheo, que me sacaron las zapatillas y que jodíamos que parecía una revisación médica para una pileta porque ese nivel de control era inédito para un concierto", detalló.

Mailín Blanco tenía 16 y había ido con Lautaro, su hermano de 13: "Me gustaba mucho ir a recitales, pero con Callejeros me identificaba especialmente con sus letras". Mailín despertó al otro día a las 6 de la mañana entubada y permaneció internada hasta el 22 de enero. Su hermano falleció en el boliche.

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