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Proyecto Renacer: Colonia El Árbol y la reconstrucción de sus 75 años de historias

Hijos, nietos, integrantes de familias colonas y vecinos de las primeras generaciones que habitaban el paraje decidieron restaurar el Centro Agrario para recuperar y aflorar a la superficie aquello que soñaron sus ancestros, que construyeron sus vidas en aquel lugar

Uno de los encuentros de los habitantes de Colonia El Árbol en la década del 60.

 

El “Salón” de Colonia El Árbol en la década del  80.

 

El “Salón” de Colonia El Árbol actualmente.

 

Integrantes del grupo para la reconstrucción histórica de Colonia El Árbol.

 

Un grupo de nativos, hijos, nietos, integrantes de las familias colonas y vecinos se reunieron luego de tantos años para poder restaurar su lugar natal bajo el lema de la canción de León Gieco: “Todo está guardado en la memoria, refugio de la vida y de la historia”.

Colonia El Árbol se encuentra en el departamento de Presidente Roque Sáenz Peña, en la vera de la ruta provincial 10, entre Jovita y General Levalle.

Esta colonia gozó de un pasado esplendoroso; no obstante, desde hace varios años permanece inactivo.

Y, tras ver su viejo edificio que parecía a punto de claudicar, en medio del éxodo de los colonos y el olvido colectivo un grupo de vecinos acudieron a su rescate y a reconstruir anécdotas de su infancia y de las miles de historias que sucedieron en el paraje.

Este año el Centro Agrario de Colonia El Árbol cumplirá 75 años en octubre y el grupo decidió iniciar el Proyecto Renacer, pleno proceso de refacción de su lugar, como cada uno de ellos asegura: “No podemos decir que somos exhabitantes de Colonia El Árbol, porque nunca nos fuimos del todo y siempre estamos volviendo”.

La historia de Colonia El Árbol

Todo surge en 1946, cuando el Consejo Agrario Nacional ofrecía 10.000 hectáreas de tierras en venta o arrendamiento con opción de compra, parceladas en treinta y cinco lotes cuya superficie variaba según su ubicación (más próxima o más alejada de la población más cercana); en este caso, la localidad de Jovita.

El ofrecimiento iba acompañado de un plano de ubicación de los terrenos (plano de la colonia), indicaba las vías de llegada, aclarando: “Quienes deseen visitar la colonia y quieran hacerlo por ferrocarril obtendrán boleto de ida y vuelta al precio del de ida presentando un comprobante del Consejo Agrario Nacional, que deberán solicitar en Melo 1880, Buenos Aires, indicando Nº de su documento de identidad”. “... Pidan folletos y formularios de solicitud al Consejo Agrario Nacional, Dirección de Agronomía, Melo 1880, Buenos Aires o a su representante en la Colonia…”.

Además figuraban los precios de los distintos lotes, superficies, precios por hectáreas, el total con mejoras generales y particulares.

Fue así que resultaron beneficiarios 35 aspirantes que se convirtieron en propietarios de los lotes puestos a la venta, tras cumplir los requisitos establecidos, resultar adjudicatarios y ocupar los espacios que le fueron dando vida y una identidad propia a la colonia.

La escuela, el club, la iglesia, la Cooperativa de Tamberos y el boliche son las evidencias de momentos del desarollo de la vida comunitaria que se colmaron de satisfacción cuando comenzaron a otorgarse, desde la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación y el Consejo Agrario Nacional, los primeros títulos de propiedad.

La Colonia El Árbol alcanzó rápidamente el calificativo de una comunidad en constante expansión. La fábrica recibía diariamente una cantidad de litros de leche que se transformaban en crema y caseína; la Cooperativa de Tamberos estaba adherida a Sancor Cooperativas Unidas, el movimiento productivo además se traducía en la cría de animales vacunos, porcinos, bovinos, aves, siembra y cosecha de cereales. Es así que entonces las distintas instituciones ocupaban un lugar trascendente en sus acontecimientos sociales, culturales y deportivos. El Centro Juvenil Agrario, dependiente de Federación Agraria Argentina, fue la primera institución. Son socios fundadores: Goñi, Félix; Dellafiore, Carlos;Esnaola, Felipe; Esnaola, José; Sola, Juan; Callieri, Juan; Callieri, Antonio; Gastaldi, Hipólito; Gastaldi, Antonio; Gastaldi, Alfredo; Muñoz, Rodolfo; Avella, Domingo; Avella, Santiago; Avella, Oniger; Valfre, Héctor; Roggero, Simón; Fenoglio, Miguel; Portell, Gabriel; Fioraventi, Pedro; Musso, Pedro; Musso, Anacleto; Galetto, Miguel; Galetto, Mario; Gastaldi, Atilio; Avella, Rufino; Teves, Amaranto; Bonetto, Francisco; Goñi, Alfredo; Teves, Antonio; Grillo, Federico.

Allí se desarrollaban reuniones sociales y de esparcimiento en un galpón de chapa ubicado en el casco de la estancia.

Cenas organizadas por la Cooperativa de Tamberos y bailes tuvieron lugar en ese salón.

En 1966 los terrenos concedidos al Centro Juvenil Agrario son el espacio del nuevo salón de fiestas y la nueva cancha de fútbol inagurados en ese año.

Convirtiéndose en el nuevo espacio de confluencias, cenas bailes, torneos relámpago de fútbol y múltiples actividades, que le daban a la colonia un colorido y un ritmo de vida muy exclusivo. Una comunidad organizada, en constante crecimiento y con proyecciones futuras, muy promisorias.

De aquel esplendor hasta renacer

En el marco de los 75 años del Centro Juvenil Agrario Argentina, el grupo que puso manos a la obra en la restauración del salón recordó las miles de anécdotas que vivenciaron allí.

“Sinónimo para mí de encuentros, de amigos, de vecinos, de reuniones. Ese lugar donde correteábamos desde muy chicos, donde escuchábamos los discursos de don Enrique en los almuerzos de la Cooperativa. Ese lugar donde compartimos fiestas, reuniones, homenajes, despedidas”, enfatizó Andrea Roggero, integrante del grupo, e hizo hincapié en que fueron momentos de su infancia y adolescencia muy felices.

“Será por eso tal vez que este salón, este viejo edificio un tanto descuidado, hoy representa tanto para nosotros y no podíamos dejarlo morir. Si es parte nuestra también, es nuestra esencia genuina”, dijo Roggero.

En diálogo con Puntal, Ernesto Dellafiore, quien vivió toda su infancia y participó de las cinco instituciones de la Colonia El Árbol, dijo: “Siento un gran deseo de recuperar el club, que es una de las instituciones que tenemos un poco abandonadas, y por el que tengo un gran sentido de pertenencia. Colonia El Árbol es mi lugar en el mundo”.

Por su parte, Sandra Roggero apuntó: “Hoy, por otros tantos motivos, volvimos a reunirnos los más grandes, los menos grandes, los jóvenes, arboleros todos, y decidimos darle vida de nuevo al salón, recuperarlo para nosotros, ponerlo en marcha” y sumó: “Estar juntos, con un mismo objetivo, como lo estuvieron nuestros padres y abuelos, es muy motivador; personalmente, me transporta en el tiempo y quiero ver este salón a pleno, con amigos y con las familias reunidas”.

María Alejandra Fenoglio, hija de uno de los fundadores del club, también participa del Proyecto Renacer junto con su hijo Pablo, por lo que manifiesta que es un trabajo muy emotivo para toda la familia.

Rúben Rossi es oriundo de Colonia El Árbol, tiene 68 años y señaló que reencontrarse con sus amigos y formar este grupo con mucha voluntad y con ganas de recuperar esto es para el bien de todos, para poder disfrutarlo juntos como en los viejos tiempos.

Claudio Goñi, otro de los integrantes, sumó: “En un contexto en el que todo se ha automatizado o robotizado, sigue habiendo muestras de que las grandes obras o proezas se llevan a cabo desde las emociones. Y lo de recuperar el club es un ejemplo, además es un compromiso moral para con nuestros fundadores, que vieron y advirtieron que formar o crear una institución en lo más profundo de la pampa gringa e inmigrante era lo ideal para mantenerse unidos y a la vez recrearse social y culturalmente mediante todas las actividades que se llevaban a cabo en el Centro Juvenil Agrario”.

Las historias de cada uno de ellos representan el concepto de pertenencia de su lugar: Colonia El Árbol.

Es así el caso de Alejandro Musso, quien se desempeña como productor agropecuario y médico veterinario en un pequeño establecimiento del paraje y asegura que reactivar todas las actividades de la Colonia pueden salvaguardar la poca gente que quede en el campo y volver a habitarlo y a darle vida.

Ruperto Goñi, quien fue dirigente de la Federación Agraria, remarcó: “A todos los que estamos cerca nos convoca este desafío de volver a hacer funcional este salón, donde hay una gran historia”.

Su padre, que fue uno de los socios fundadores, hizo hincapié en que este Proyecto Renacer vale la pena para toda la comunidad, pese a que estén dispersos por la región de la provincia de Córdoba. Cuando surge la convocatoria, no sólo fueron fuertes los lazos familiares, sino también la historia que se encuentra allí en el salón, sus raíces.

Graciela Colombero conoció a su esposo en Colonia y llevan más de 52 años de casados. Sus hijos asistieron a la escuela en el paraje y hasta el día de hoy siguen trabajando en el campo de su suegro.

“Es la cuarta generación que vive en la Colonia, significa toda una vida para nosotros y queremos volver a nuestros viejos tiempos, disfrutando todos juntos y sumar más momentos hermosos”.

El paraje Colonia El Árbol fue el lugar de familias trabajadoras, que vivían del sector rural y compartían desde mesas de chinchón y truco hasta los festejos más íntimos, por lo que el Proyecto Renacer es recuperar y revivir cada momento juntos.