Río Cuarto | retenciones

La baja de retenciones cubren sólo un tercio de la suba de costos del trigo

Mientras los fertilizantes y el gasoil dieron un salto en el último trimestre por la parálisis en el estrecho de Ormuz, las estimaciones de siembra de la fina mantenían dudas. El anuncio intenta convencer a los productores

El costo de la fertilización de los lotes se disparó con la guerra en Medio Oriente y el bloqueo en el estrecho de Ormuz.

 

Luego de una histórica campaña que cerró con 28 millones de toneladas de trigo en el último ciclo y lluvias que aportaron buen caudal de agua a partir de marzo, las expectativas asomaban como positivas nuevamente para la siembra de la campaña fina hasta que el inicio de la guerra en Medio Oriente catapultó los costos productivos, especialmente de los fertilizantes y del gasoil. Sin un precio que acompañe al alza, la ecuación económica del cereal ingresó en una nebulosa y muchos productores volvieron a sacar cuentas y afinar los números para ver si valía la pena o no apostar por el trigo este año. Y entonces el problema comenzó a ser el calendario, porque la ventana de siembra ya se abrió y no queda margen para demorar. Por eso el anuncio de la baja de retenciones del 7,5% al 5,5% intentó ayudar a la decisión de sembrar. No resulta significativo, pero para muchos podría ser el empujón que esperaban.

Frente a ese escenario, una estimación del agrónomo y exdirigente agropecuario, Néstor Roulet, mostró que ese recorte en la presión tributaria sobre el trigo apenas cubre entre el 36% y 38% del aumento que tuvieron en estos últimos 3 meses los costos de producción.

“Cuando se observa que un cultivo está comprometido por sus costos, por aumentos del valor de variables productivas muy importantes como son el fertilizante y el combustible, la primera reacción sería devolverle todo el dinero que le corresponde de sus ingresos, eliminando totalmente un tributo distorsivo e injusto como son la derechos de exportación”, sugirió Roulet, algo que el Gobierno por ahora no tiene en mente.

Según sus cálculos, la baja impositiva le permitirá a un productor del sudeste provincial -donde mayor superficie de trigo se siembra- recuperar unos 24,7 dólares por hectárea; pero la suba de costos que sufrió en el último trimestre fue de 95 dólares. En el hipotético caso que se eliminen las retenciones, ese mismo productor recuperaría 76 dólares de ingresos; es decir, que aún quedaría con un perjuicio en la ecuación, tomando como rendimiento unos 38 quintales de trigo.

Es que de acuerdo con el anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, el cereal tendrá el recorte de dos puntos a partir del próximo mes y quedaría allí “hasta nuevo aviso”. No hubo para trigo y cebada un cronograma como el presentado para soja, maíz, sorgo y girasol de baja gradual. Sin embargo, resulta más relevante, en términos relativos, lo dispuesto para los cultivos de la fina que para los de la gruesa, cuya quita de derechos de exportación será mucho más gradual y extendida en el tiempo. De hecho, Caputo presentó una proyección hasta fines de 2028, ya en el próximo período presidencial, y en ese momento la soja tendría aún un 15% de retenciones contra el 24 actual. Es decir, para bajar 9 puntos porcentuales le insumirá 31 meses. Para ese momento, el maíz y el sorgo tendrían una carga del 5,5%, cuando actualmente es del 8,5%.