Nada nuevo bajo el sol de la sabana

La impresionante fidelidad visual que permite la tecnología no le agrega emoción a la “hamletiana” historia.
 
Disney repite con El Rey León una costumbre que viene desarrollándose desde hace algunos años, consistente en recuperar sus clásicos para trabajarlos a partir de la técnica llamada “live-action”, que a la vez que le asegura un público cautivo, atraído por la resonancia que siempre dejan los clásicos, le permite rebuscar en la tecnología la posibilidad de hacer en una misma cosa algo distinto.

¿Se trata de una operación que se realiza debido a la falta de nuevas ideas? Tratándose de la factoría, que siempre produce sorpresas, es difícil afirmarlo. De modo que lo que es mejor concentrarse en tratar de divisar si el procedimiento, que le asegura eficacia en términos de taquilla, es igualmente exitoso en eso de generar nuevas emociones y desplegar alguna originalidad a través de la utilización del recurso tecnológico

Ya conocemos la historia: el rey Mufasa intenta mantener el equilibrio natural de la cadena alimentaria, el Círculo de la Vida. Cuando nace su hijo Simba y se transforma en el próximo heredero al trono, Scar, tío del príncipe, decide asesinar a su hermano, el rey, y quedarse con el trono.

Entonces Simba se ve obligado a escapar siendo un cachorro pensando que ha cometido un hecho abominable del que no es culpable y Scar se transforma en un rey déspota y despiadado que deja abandonar el Reino permitiendo que las hienas lo integren.

Luego de su exilio junto a Timón y Pumba (personajes que operan el “comic-relief”, derivación aliviadora del “plot” central de la trama), Simba deberá reencontrar su identidad, volver a su hogar, salvar a su familia y a los animales de un Reinado en decadencia y sin comida.

Acompañado por Nala y Rafiki, recupera su valentía, valor y sed de justicia para luchar por lo que le corresponde gracias a lo inculcado por su padre. Y reconstituye un orden en acuerdo con lo que se corresponde con la historia de su pueblo.

A poco de andar el relato “nuevo” de esas aventuras “viejas”, se cae en la cuenta que esta reversión de Jon Favreau, reviviendo los hechos “hamletianos” vividos por ese príncipe de la sabana, no agrega nada en materia de emociones ni de sutileza narrativa por muy evidente que sea el grado de perfección  visual que consigue.

Esto es que el trabajo formal, que difiere notablemente del original, bien podría haber arrojado como resultado una intensificación de los efectos de empatía emocional que había conseguido el film original. Pero no sucede: ni siquiera el potente efecto de las canciones y de la banda sonora consigue traspasar la frontera de ese contenido anecdótico prácticamente idéntico al del gran éxito de hace 25 años.

R.S.

FICHA TÉCNICA


TÍTULO: “El rey León” (‘The Lion King”. EE.UU.-2019. 117 minutos.

DIRECCIÓN: Jon Favreau.

VOCES ORIGINALES: Donald Glover, Seth Rogen, Chiwetel Ejiofor, James Earl Jones, Beyoncé Knowles.

GUION: Jeff Nathanson.

FOTOGRAFÍA: Caleb Deschanel.

MÚSICA: Hans Zimmer.